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“Mamá, ¿estoy gorda?”: una experta en educación positiva explica a los padres qué contestar a esa pregunta

Fotograma de la película 'Pequeña Miss Sunshine'. Deep River Productions
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Una tarde después del colegio, Mariola llegó a casa un poco triste. Su madre quiso saber qué le pasaba y, después de dudar un poco, Mariola le preguntó: "Mamá, ¿crees que estoy gorda?". En un mundo que presiona a niños, adolescentes y adultos con cánones irreales o difíciles de alcanzar, es más importante que nunca sembrar semillas de libertad, de amor propio y de respeto hacia el cuerpo y la vida. La madre de Mariola no responde con un sí o un no rotundo, sino que entabla una conversación con preguntas que pretenden abrir una mirada diferente y demostrar total confianza en que su hija encontrará las respuestas adecuadas. Educar no es dar todas las respuestas, sino descubrir caminos de reflexión. Esto es clave en la educación positiva: cuando los niños llegan a sus propias conclusiones, el aprendizaje se vuelve más auténtico y profundo y se siembran las bases de una autoestima sana, un autoconcepto positivo y un sentimiento de comunidad, así como el respeto hacia el propio cuerpo y el de los demás.

Isabel Cuesta, @unamadremolona, en vez de ocultar esa pregunta y reservarla para el entorno familiar, decidió crear un vídeo con su respuesta que se hizo viral con más de 21 millones de reproducciones y más de un millón de likes en Instagram y TikTok. Y así fue como una @unamadremolona, seguramente, ayudó a otras madres y padres a establecer un diálogo con sus hijos para poder tratar un tema que nos preocupa a todos y es lo que piensan los niños y adolescentes sobre su cuerpo, y por qué es importante hablarse e inculcarles que todos los cuerpos son válidos y que cada uno es diferente y valioso. Fruto del vídeo, la editorial Beascoa ha hecho un cuento ilustrado que invita a las familias a hablar del cuerpo desde el amor y el respeto. Este libro está escrito por la propia Isabel Cuesta, Máster en Psicología Adleriana por la Universidad Ramón Llull de Barcelona, certificada en Disciplina Positiva (familia, aula, pareja y organizaciones) por la Positive Discipline Association, Encouragement Consultant, conferenciante, escritora y divulgadora en Educación Positiva, y Daniel Pérez, experto en Neuropsicología Infantil por la Universidad Miguel de Cervantes, titulado en Educación Positiva, Gestión emocional y Mindfulness, certificado en Disciplina Positiva (Familia, aula y pareja) por la 'Positive Discipline Association'.

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Además del cuento, ambos han creado el proyecto 'Educa en Positivo', gracias al cual han acompañado hasta el año 2025 a más de 30.000 familias y profesionales que buscan mejorar su relación con la infancia. Este está dedicado a mejorar la relación entre padres e hijos, así como entre docentes y alumnado, ayudando a llegar al origen de las conductas, así como aprendiendo a entender y a acompañar las emociones como base para una buena regulación emocional de adultos y niños.

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Qué responder a una pregunta como "mamá, ¿estoy gorda?"

¿Te has enfrentado a esta pregunta y no has sabido qué decir o temes que llegue el momento de responderla? No es fácil ayudar a nuestros hijos cuando vivimos en una sociedad donde la presión estética -también en los niños y niñas- es tan grande, pero, por suerte, los padres cuentan hoy con muchas más herramientas de educadores y psicólogos con las que hacerles frente. Sobre la respuestas, como señala Isabel Cuesta a la web de 'Informativos Telecinco', no es una respuesta única. "Si bien es cierto que, cuando me vi en la tesitura de contestar a esa pregunta con mi propia hija, decidí recurrir a formular preguntas para que ella misma encontrase respuestas. Cuando era niña y mostraba inseguridades sobre mi físico, mi madre contestaba con elogios. Esto, lejos de ayudarme, me producía serias dudas: "¡es mi madre!", "¿qué me va a decir ella?", pensaba. Además, de alguna forma, sentía que se ponía todo el peso sobre el físico, cómo que realmente somos válidas y merecedoras de amor si cumplimos con una serie de condiciones estéticas".

Por esa razón, ella decidió lanzarle algunas preguntas a su hija para que mirara más allá del físico y agradecerle a su cuerpo todo lo que este le proporciona para vivir. "A medida que avanzaba la conversación pude ver cómo la forma de mirarse a ella misma cambiaba, sintiendo incluso asombro y admiración. Lo más importante para mí, como madre, es que se trataba de un pensamiento que nacía de ella. Para mí es muy importante que llegue a sus propias conclusiones y que su seguridad no dependa de opiniones externas, ni siquiera de la mía. No se trata de decir “no, qué va, estás genial” y pasar página, sino de acompañar la emoción, desmontar las creencias dañinas y ayudarle a construir una mirada más amable hacia sí misma".

Este, por desgracia, no es un caso aislado, cada vez hay más niños y adolescentes preocupados y acomplejados con su imagen. Estas inseguridades se pueden acompañar. ¿Cómo hacerlo? Estos son sus consejos:

  • Escuchando sin minimizar. Frases como “anda, eso son tonterías” o “pero si estás estupenda” cierran la puerta a que vuelvan a contarnos cómo se sienten realmente
  • Trabajando sus creencias: ayudándoles a cuestionar la idea de que “valgo más según mi talla o mi peso”. Revisando referentes e ídolos con diversidad corporal. 
  • Cuidando el lenguaje en torno a la comida: evitar etiquetas tipo “comida buena/mala”, “esto engorda”, “hoy me he portado fatal, he comido X…”.
  • Animándoles a escuchar su cuerpo: hambre y saciedad. Para ello es importante no obligar a comer, ni tampoco prohibir. 

Y con los padres el trabajo es igual de importante. Muchas veces lo que más cuesta es que los adultos revisemos creencias y patrones. Así que con las familias suelen trabajar lo siguiente:

  • Revisar cómo hablan de su propio cuerpo y del cuerpo de los demás.
  • Ofrecerles herramientas para acompañar las emociones sin cortarlas, sin minimizarlas, sin evadirlas... 

"Cuando se trabaja en equipo, familia y profesionales, el cambio se nota: el niño empieza a tener un discurso más amable con su cuerpo y los padres se sienten menos perdidos y más seguros", expresa.

"Un niño que siente que es valioso por quién es, que siente que tiene un lugar en su familia y en su grupo, está más protegido frente a las críticas externas"

¿Qué hacer con el entorno?

Las críticas, en la mayoría de ocasiones, suelen aparecer en el colegio o en las amistades. Así que los padres no pueden evitar que sus hijos reciban críticas o comparaciones, lo que sí pueden hacer es favorecer un ambiente donde se sientan amados, tenidos en cuenta y seguros de expresar lo que sienten y lo que les ocurre. "Desde la psicología adleriana hablamos mucho de pertenencia y de contribución: un niño que siente que es valioso por quién es, que siente que tiene un lugar en su familia y en su grupo, está más protegido frente a las críticas externas".

Si han recibido un comentario hiriente, la psicóloga Isabel Cuesta recomienda hacerles esta serie de preguntas, pero es importante hacerles saber que deben aprender a poner límites de forma asertiva.

  • ¿Cómo te sentiste?
  • ¿Qué contestaste o hiciste después?
  • ¿Qué podrías hacer la próxima vez?
  • ¿Qué podrías decir si alguien se ríe de tu cuerpo?
  • ¿Y si hacen un comentario que te molesta?
  • ¿Cómo crees que puede sentirse una persona si haces comentarios sobre su físico?

Se pueden entrenar respuestas como: "No me gusta que hables así de mi cuerpo", "Ese comentario me hace daño, prefiero que no lo digas", además de saber diferenciar la opinión de los demás del propio valor: “Que alguien diga algo no significa que sea verdad ni que me defina”.

Pero, sobre todo, lo que la experta recomienda es dar ejemplo en casa. "Necesitamos mostrarles con hechos que en casa hay muchas otras cosas que cuentan más que el físico. Por ejemplo, dando ejemplo. "Si nosotros estamos todo el día hablando de dietas, kilos, arrugas o cuerpos ajenos, ese mensaje pesa más que mil discursos teóricos". Así como cuidar qué es lo que reforzamos, evitar abusar de frases como “qué guapa estás” o “qué delgado”, para enfatizar en otro tipo de comentarios como, por ejemplo, “he visto que has ayudado a tu amiga, ¿cómo crees que se ha sentido?”, o "gracias por ayudarme hoy a hacer la compra”.

También sugiere que es muy recomendable hablar juntos de la publicidad, de los filtros, de las redes, de series y películas, lanzando preguntas que inviten a reflexionar. "El objetivo no es negar que la presión estética exista, sino colocarlo en su sitio: no define nuestro valor".