Danna Ponce se sincera sobre los momentos más duros de su vida: “Me dieron dos comas etílicos en una semana”
La exconcursante de 'Pesadilla en el paraíso' se abre como nunca para hablar de los momentos más traumáticos de su vida
Danna Ponce cuenta el desagradable episodio que vivió al quedarse sola en medio de una carretera
Dana Ponce ha hecho una de las publicaciones más íntimas y profundas de su perfil. La que fuera concursante de ‘Pesadilla en el paraíso’ se ha abierto como nunca para hablar de los momentos más duros de su vida. Desde su infancia marcada por el abandono de su padre, hasta los motivos por los que dejó la carrera de medicina.
La influencer comienza escribiendo una afirmación que muchos de sus seguidores hacen y es que “tiene una vida perfecta”. A partir de ahí, muestra por todo lo que ha pasado hasta llegar al punto en el está ahora mismo. “Fui una niña diferente. No me gustaba jugar, apenas sonreía y evitaba mirar a los ojos. Tardé 27 años en recibir un diagnóstico de autismo”, comienza diciendo sobre una foto de ella de bebé.
Ahora puede decir por fin que es neurodivergente pero durante muchos años se sintió “la niña rara” sin tener una explicación clara a por qué se sentía así. La influencer continúa dando un salto hasta los 16 años, cuando la separación de sus padres y el posterior abandono de su progenitor la marcó para siempre.
Este suceso le creó una herida de abandonó que la acompañó durante muchos años y marcó además una etapa de rebeldía que la llevó a tocar fondo. “En una misma semana sufrí dos comas etílicos y empecé a juntarme con malas compañías”, admite con total honestidad. “A los 19 caí en una depresión, prácticamente no salía de la cama y no sabía qué hacer con mi vida. Lo dejé todo y me fui a vivir sola a Costa Rica, fue mi casa durante un año”, explica.
Fue en Costa Rica cuando comenzó a estudiar la carrera de medicina, la influencer reconoce que ese país le salvó la vida. Tras un año, volvió a España con intención de quedarse por un corto periodo de tiempo para volver a viajar por el mundo. Sin embargo, se quedó embarazada de su mejor amigo. “No fui capaz de abortar. Unos meses después nació Mía. Era estudiante, no tenía trabajo, dinero ni casa”, dice sobre ese duro momento.
Su madre estaba en paro en aquel momento así que no tenían prácticamente ningún ingreso, aún así la apoyó en todo y criaron juntos a Mía. Fue ella quien tuvo la idea de comenzar con el canal de Youtube que poco después las llevaría a la fama. “Hacía 1h de coche para ir a la universidad cada día y me pasaba las noches aprendiendo a editar videos. A los 23 dejé la carrera”, continúa escribiendo con sinceridad.
A partir de entonces comenzó a dedicarse a subir videos y crear contenido en las redes sociales. No obstante, continúo viviendo momentos muy delicados que marcaron su vida. Con 24 años se enamoró perdidamente de un chico seis años mayor que ella, estuvo dos años con él e incluso llegó a independizarse, sin embargo, la relación acabó dejándola completamente destrozada.
A los 27 encontró de nuevo el amor sin saber lo que le esperaba. “Descubrí que mi pareja de ese entonces me era infiel en mi propia casa cuando yo viajaba por trabajo. Dejé de creer en los hombres. Mi herida de abandono me trajo muchos problemas, hasta que con mucho trabajo pude sanar”, explica sobre un video de ella llorando a mares.
Tras este repaso, llega a su edad actual, 32 años. “Ahora tengo 32, un hombre bueno que me ama, 3 hijos increíbles, una casa propia y una vida tremendamente privilegiada”, dice feliz de saber que se encuentra por fin en paz con su vida. El objetivo principal con esta publicación es advertir a sus seguidores sobre lo malas que son las comparaciones.
“Por eso, no te compares. No te castigues por no estar donde otros están. Cada persona tiene sus tiempos, sus circunstancias y sus propias batallas. Nunca sabemos lo que hay detrás de la vida de otra persona”, termina diciendo. Un post tremendamente aplaudido por su comunidad, que le agradece que se haya abierto de esa forma y haya compartido sus momentos más traumáticos.

