Accidente

Los supervivientes del Alvia en Adamuz relatan cómo tuvieron que ir hasta el Iryo para recibir ayuda: "Allí no había nadie, fui medio arrastrando la pierna"

Los supervivientes del Alvia en Adamuz relatan cómo tuvieron que ir hasta el Iryo para recibir ayuda: "Allí no había nadie, fui medio arrastrando la pierna"
Los supervivientes del Alvia en Adamuz denuncian tuvieron que ir hasta "unas luces" junto al Iryo para recibir ayuda. Informativos Telecinco
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El accidente del pasado domingo 18 de enero entre dos trenes en Adamuz sigue causando consternación. La peor parte se la llevó el tren Alvia, que colisionó contra el tren Iryo, el cual había descarrilado previamente. Los pasajeros de ese tren han contado cómo vivieron los primeros momentos, esa primera hora, mientras estuvieron en las vías esperando la ayuda.

Según informa Antonio Lasso, periodista de 'Informativos Telecinco' desplazado al lugar de los hechos, esos pasajeros supervivientes relatan que "no eran conscientes en ningún momento, en el momento del impacto, de la magnitud que había tenido ese accidente". Los que pudieron salir a pie, algunos cogieron sus pertenencias, "se encontraron con una situación de desconcierto, de caos".

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Empezaron a andar por las vías, "ya que el único punto de referencia que tenían en toda la oscuridad eran las luces a 800 metros que estaban muy cerca del tren Iryo". Ahí "se fueron encontrando con una situación caótica y también con los primeros voluntarios, Policía Local y servicios de emergencia que se fueron cruzando con ellos". Este viernes, cinco días después del accidente, se sigue trabajando en las vías para conocer el motivo del trágico y mortal accidente.

El sobrecogedor relato de Santiago y Paco, supervivientes del Alvia

En el vagón 3 de la Alvia describen un "frenazo muy brusco" y "un impacto tronador”. Santiago y Paco viajaban en él: "Estábamos todo el mundo apelotonados". Desorientados, consiguieron salir del tren tras el accidente. "Nosotros no éramos conscientes realmente de lo que había pasado. Casi todo el mundo bajaba con sus pertenencias", cuenta Santiago. "Estábamos pensando, 'bueno, llegarán ahora mismo, habrán llamado ya a urgencias'", precisa Paco. Pronto escucharon gritos a lo lejos. "Escuché 'venid para acá, venid para acá' y gente chillando, llorando, pidiendo auxilio", recuerda Santiago.

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Eran los pasajeros del vagón 1 y 2, los que habían caído al terraplén. "El vagón 1 era una amasijo de hierro", detalla Santiago. "Eran las 20:40 horas y ahí no había nadie (de ayuda)", precisa. Ahí se dieron cuenta de la magnitud. "Recuerdo que había un chico apoyado dentro del vagón. Dijo 'no puedes hacer nada, está todo el mundo aquí muerto'", agrega.

Extrañados de que nadie viniera a asistirlos, tuvieron que ir hacia las luces: "A 800 metros veíamos luces y nos preguntamos '¿por qué no vienen hacia aquí?'". "Fue caminar por un campo de batalla, medio arrastrando la pierna con la espalda hecha polvo. Trozos de catenaria, trozos de tren, ropa de gente con sangre…", subraya Paco. "Había gente bajo hierro. Te sientes abandonado, claro", sentencia Santiago. Ambos buscaron asistencia como pudieron, sin explicarse por qué los de allá lejos no les habían escuchado.