La reacción de una abuela de 94 años al ver a su nieta ponerse de pie tras años en una silla de ruedas: "No llores"

Marina, en su silla de ruedas, recibe el abrazo de su abuela. Redacción
  • Marina Conde, una joven sevillana que quedó en silla de ruedas tras un accidente a los 20 años, se pone de pie por primera vez frente a su abuela gracias a unas prótesis

  • El video, en el que se puede ver la emoción de la abuela, de 94 años, se ha viralizado en redes sociales

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SevillaMarina Conde, una joven sevillana de 25 años, tiene la capacidad de convertir cada día en un desafío superado. Hace cinco años, una noche de verano cambió su vida para siempre. Con apenas 20 años, se lanzó de cabeza a una piscina cuya profundidad desconocía y sufrió una lesión medular que la dejó confinada a una silla de ruedas. "Me partí el cuello", recuerda ella con la naturalidad de quien ha aprendido a convivir con la adversidad.

Podría haber sido un obstáculo insuperable, pero para Marina esa fatalidad se convirtió en un aprendizaje sobre la vida y la actitud. "No es ni mejor ni peor, solo diferente", asegura. Desde aquel verano de 2020, la joven ha descubierto que la vida no se detiene por una silla de ruedas, sino que simplemente cambia de forma.

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De hecho, sus metas y sus pasiones han seguido intactas. Trabaja como teleoperadora en el 112, viaja, practica submarinismo en lugares como Maldivas o Sudáfrica, e incluso conduce su propio coche. Por eso dice que la silla de ruedas es un accesorio que "amo y odio a partes iguales", porque es indispensable para su autonomía, pero también es un recordatorio constante de los límites físicos a los que ahora enfrenta.

La relación con su abuela

Sin embargo, si hay algo que marca la vida de Marina, es su vínculo con su abuela, María Luisa, de 94 años. La relación entre ambas se fortaleció tras la muerte del padre de la joven en 2015, y desde entonces su abuela se ha convertido en su mayor admiradora y apoyo.

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Esta conexión se hizo viral hace unas semanas cuando Marina compartió un video en redes sociales en el que su abuela la veía ponerse de pie por primera vez gracias a unas prótesis recetadas en el Hospital de Parapléjicos de Toledo. "Acompáñame a ponerme de pie con mi abuela", dice al inicio del video, mientras su abuela la observa con asombro y emoción.

Las prótesis bloquean las rodillas y le permiten permanecer de pie durante media hora diaria, un ejercicio que realiza habitualmente para fortalecer su cuerpo y mantener su movilidad. Pero para su abuela, que ha estado acostumbrada a verla siempre sentada, el momento tiene un impacto emocional indescriptible. "Ay, lo que yo daría por verte así de verdad", repite María Luisa, mientras la abraza y se emociona al sentir a su nieta a la misma altura, casi como antes del accidente.

Marina confiesa con cariño que en la realidad ya la ha visto más veces, pero la edad le hace olvidarlo: "Lo hago una vez al año delante de ella. Ella siempre cree que es la primera vez porque no lo recuerda, y para ella es un choque mental muy fuerte. Es un abrazo pecho con pecho, que es lo que realmente importa".

Una filosofía llena de vida

Las redes sociales de Marina muestran casi a diario su filosofía de vida. Gracias a ellas vemos que, a pesar de su lesión, no ha dejado de experimentar ni de perseguir sus pasiones. "Puedo hacerlo todo. El submarinismo, viajar, trabajar… la silla es un accesorio, una herramienta que necesito, pero no define mi vida", explica.

Una independencia que conlleva una gestión emocional constante, enfrentándose a cada escalón y barrera arquitectónica con resignación. "Todo el mundo tiene su mochila, pero la mía se ve", dice a quien la vida le ha enseñado a transformar los obstáculos visibles en fuerza.

Marina muestra que se puede vivir plenamente con actitud y personalidad, independientemente de sus condiciones de movilidad. Sus palabras son una lección constante, como cuando explica que la única ayuda que necesita de los suyos es que estén a su lado: "No espero una frase de consuelo, espero que me acompañen", dice.

Y si quien le acompaña es su abuela, mucho mejor.