Enfermedades raras

Leo, un niño de 12 años con 'piel de mariposa', enmudece al Parlamento Europeo: "Sueño con poder vivir sin tanto dolor y jugar sin miedo"

Leo, el niño sevillano con piel de mariposa que ha enmudecido al Parlamento Europeo. Redacción Andalucía
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SevillaHay discursos que se escriben en despachos y otros que se llevan tatuados en el cuerpo. Leo, un niño sevillano de 12 años, no necesitó leer sus papeles para dejar muda a la Eurocámara la pasada semana. Sentado en el estrado con la serenidad de quien conoce el dolor mejor que cualquier manual de medicina, el menor viajó desde Sevilla hasta Bruselas para mirar a los ojos a los eurodiputados y recordarles que, mientras ellos legislan, hay niños en España cuya piel "quema y pincha" cada segundo del día.

Leo padece epidermólisis bullosa, conocida popularmente como piel de mariposa, una enfermedad rara que hace que su piel sea tan frágil como las alas de ese insecto. Por eso, ante el Parlamento Europeo, el pequeño desgranó una rutina que empieza a las siete de la mañana, no con el desayuno, sino con una cura de una hora que describe como "una lucha contra el dolor". Un día a día donde vestirse, comer o simplemente hablar —debido a las llagas en la boca— se convierten en retos heroicos. "Cuando me ducho es una jornada de casi cuatro horas donde veo mi cuerpo lleno de heridas y mi cabeza no para de pensar por qué sigo así", confesó ante un auditorio visiblemente emocionado.

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Un medicamento que no llega a España

El motivo del viaje de Leo no era solo dar testimonio de su sufrimiento, sino exigir igualdad. El pequeño denunció que en otros países de la Unión Europea ya se administra el Vyjuvek, un medicamento diseñado específicamente para cerrar las heridas de la piel de mariposa y mejorar drásticamente la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, en España, ese tratamiento aún no es una realidad accesible para niños como él.

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"Yo sueño con poder vivir sin tanto dolor y jugar sin miedo. Me gustaría que tuviéramos la misma oportunidad que otros niños europeos", sentenció Leo. Su mensaje fue una apelación directa a la empatía de quienes tienen el poder de decisión: "Si mi piel fuera la vuestra un solo día, sé que haríais todo para cambiar las cosas". Al terminar, el hemiciclo rompió en una ovación cerrada con todos los asistentes puestos en pie, un gesto que, según su madre, Lidia, devolvió al pequeño la confianza que los nervios previos le habían arrebatado.

"No te van a examinar, solo te van a escuchar"

Lidia, que ha acompañado a su hijo en cada paso de este proceso, relata cómo Leo se sentía antes de la intervención. "Decía que se sentía como si fuese a hacer un examen", explica. Ella tuvo que recordarle que no iba allí a ser juzgado, sino a ser la voz de todos los que, como él, están "cansados del dolor constante". Esa calma fue la que permitió a Leo hablar con una lucidez impropia de su edad, explicando cómo sus manos "no son como las de otros niños" o el miedo que siente en los cumpleaños de sus amigos por si un juego acaba en una herida grave o su esófago se cierra al intentar comer.

El viaje a Bruselas ha sido para la familia una experiencia "maravillosa" por el trato recibido, pero sobre todo por la sensación de haber sido escuchados. Para Leo, ver a los políticos levantarse tras sus palabras fue la confirmación de que su lucha merece la pena. "Sintió que estaba haciendo algo bueno por él y por todos los afectados", comenta su madre.

Europa como esperanza

La piel de mariposa no solo afecta a la piel externa; las mucosas y los órganos internos también sufren este "incendio" constante. La rehabilitación para que sus manos no pierdan funcionalidad y el control estricto de sus niveles nutricionales forman parte de una vida que Leo quiere cambiar. Su petición es sencilla: "Que Europa sea el lugar donde los niños dejen de sufrir", dice, por el simple hecho de haber nacido en un país o en otro.

El pequeño gran parlamentario sevillano ha regresado a casa con la esperanza de que su discurso no se quede en un aplauso de cortesía. Leo ha puesto rostro y voz a una enfermedad invisible para muchos, dejando claro que el futuro de los pacientes de piel de mariposa debe empezar hoy mismo. En sus propias palabras: "Por favor, ayudadnos a vivir sin miedo".