Carmen 'la taxista', la pionera del gremio que abrió camino en Cádiz: "Muchos hombres no querían montarse conmigo por ser mujer"

Nacida en Morón de la Frontera (Sevilla) y chipionera de adopción, fue la primera mujer en obtener una licencia de taxi en la provincia hace más de dos décadas
El Ayuntamiento de Chipiona (Cádiz) le rinde homenaje este 8 de marzo por su valentía al romper techos de cristal en un sector tradicionalmente masculinizado
CádizEn el año 2001, ver a una mujer al volante de un taxi en la provincia de Cádiz era algo que, sencillamente, no pasaba. Carmen Gallardo era entonces cocinera en el bar de su marido y ama de casa, pero cuando él decidió cambiar el taxi por el camión, ella no se lo pensó dos veces. Con tres hijos a su cargo y superando ya los 40 años, decidió que la licencia número 1 de Chipiona no se iba a perder.
Así que fue ella quien se acabaría sentando en el asiento del conductor. Aquel paso, que hoy nos parece algo normal, la convirtió de la noche a mañana en la primera mujer taxista de su pueblo y de toda la provincia gaditana.
Aquella decisión no solo la llevó a aprenderse las rutas de toda España, sino que también tuvo que aprender a blindarse contra los comentarios de quienes no aceptaban que una mujer pudiera trabajar "de día y de noche" en la carretera. Por aquel entonces, el sector del taxi era un bastión masculino infranqueable y las mujeres al volante de un transporte público eran vistas con un recelo que ella tuvo que combatir a base de profesionalidad.
"Como no hay otro, me llevas tú"
La trayectoria de Carmen, que se ha prolongado durante 22 años hasta su jubilación hace tres, está llena de anécdotas que reflejan la lucha por la dignidad. "He tenido muchos problemas con hombres que no querían montarse conmigo porque era una mujer", recuerda con la seguridad de quien ha ganado mil batallas. En las paradas de taxi, el machismo se manifestaba de forma directa. Había clientes que esperaban al siguiente vehículo o que, con desprecio, le decían: "Bueno, como no hay otro, me llevas tú". La respuesta de Carmen era siempre la de una mujer que se hacía respetar: "Pues ahora no te llevo yo".
Esa firmeza fue su mejor herramienta para sobrevivir en un entorno que la ponía a prueba constantemente. Sin embargo, el taxi también le regaló momentos de una humanidad extrema. Carmen ha sido mucho más que una conductora; ha sido confidente, protectora y, en una ocasión, casi matrona. "Recuerdo tener que llevar a una parturienta y casi tener que hacer de enfermera en el coche", relata. Pero también hubo trayectos amargos: "He vivido situaciones de malos tratos, teniendo que llevar a chicas corriendo en busca de sus madres para ponerlas a salvo". Su taxi se convirtió, en muchas ocasiones, en el único refugio seguro en mitad de la noche.
Un ejemplo de independencia para las nuevas generaciones
Con 67 años y ya retirada, Carmen mira atrás con el orgullo de quien sabe que ha dejado una semilla plantada. Su mensaje para este 8 de marzo es claro y contundente, nacido de la experiencia de quien empezó de cero a los 40 años: "Lo que me gustaría decir a todas las mujeres es que, si yo he podido, todas pueden. Que luchen por no estar a expensas de nadie". Porque para ella, el trabajo no era solo un sueldo, sino la garantía de una jubilación propia y una seguridad vital que toda mujer debería poseer por sí misma.
Esa constancia y esa valentía son las que el Ayuntamiento de Chipiona ha querido reconocer oficialmente. Este viernes, 6 de marzo, el salón de plenos se vistió de gala para rendirle un homenaje institucional en el marco del Día Internacional de las Mujeres. Desde la Delegación de Igualdad subrayaron que la trayectoria de Carmen 'la taxista' es una contribución fundamental a la igualdad de género, rompiendo moldes en un ámbito donde la mujer era inexistente.
El reconocimiento de todo un pueblo
Carmen tuvo que colgar el teléfono rápido porque la ceremonia estaba a punto de comenzar. "Que me reconozcan como mujer inspiradora en mi Ayuntamiento es lo más bonito que he visto en mi vida", confiesa emocionada. Tras dos décadas recorriendo kilómetros por toda la geografía española, desde las costas de Cádiz hasta los rincones más lejanos de la península, Carmen Gallardo aparcó su taxi para siempre hace tres años, pero su historia sigue rodando.
Hoy, sus tres hijos y sus vecinos de Chipiona la ven como lo que siempre fue, una pionera que demostró que el volante no entiende de sexos, sino de coraje. Su nombre queda ya escrito en la historia de la provincia como la mujer que decidió que su sitio no estaba solo en la cocina o en casa, sino en cualquier lugar donde la llevaran las cuatro ruedas de su libertad.
