Animales

Descubren más de 500 aves exóticas protegidas en una casa de Estella del Marqués, Cádiz: había 70 animales muertos que estaban ocultos

Entre las especies enjauladas en malas condiciones había cacatúas, loros amazonas y hasta tucanes. Guardia Civil
  • En un congelador, los agentes hallaron 70 aves fallecidas, entre ellas guacamayos y loros grises africanos de alto valor económico

  • Al dueño de la vivienda se le investiga por tráfico ilegal de especies protegidas o en peligro de extinción y delito de bienestar animal

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CádizMás de 500 aves exóticas de diferentes especies protegidas se encontraban enjauladas en una casa de Estella del Marqués (Cádiz) donde la Guardia Civil descubrió unas 70 muertas ocultas en un congelador.

Según ha especificado este 21 de marzo el instituto armado, la colección de ejemplares que tenía el dueño de la vivienda no reunía las adecuadas condiciones que requiere la tenencia de este tipo de animales.

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De hecho, los agentes comprobaron que estaban en un pésimo estado higiénico-sanitario. Ya habían fallecido allí aves de alto valor económico, como guacamayos y loros grises africanos.

Con las primeras investigaciones de esta denominada 'Operación Dacelo', la Benemérita sospechó que en la población perteneciente a Jerez de la Frontera se podía estar comercializando ilegalmente con ellas.

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Gracias a las labores de vigilancia detectaron que un individuo podía tener montada en su casa un elevado número de ejemplares incluidos en la normativa CITES, la que regula el comercio internacional de especies para garantizar su conservación en la biodiversidad.

Tras verificar los hechos, los investigadores llevaron a cabo el registro del domicilio, localizando a los animales allí dentro en jaulas y otros habitáculos, sin un núcleo zoológico o sanitario documentado.

Una pareja de guacamayos jacintos con valor de 20.000 euros

Al inspeccionar en profundidad el lugar, intervinieron de forma cautelar todo tipo de aves: cacatúas, loros amazonas, guacamayos y hasta tucanes. Una pareja de Anodorhynchus hyacinthinus podía alcanzar los 20.000 euros en el mercado negro.

Por todo esto, al propietario de la casa se le investiga por un delito de tráfico ilegal de especies protegidas o en peligro de extinción y otro delito de bienestar animal.