Semana Santa

Los podólogos alertan de que procesiones de 10 horas pueden causar fracturas y heridas en los pies: "La fe no está reñida con la prevención"

Los expertos advierten de la importancia del cuidado de los pies en Semana Santa. Europa press
  • Nazarenos y costaleros se enfrentan a largas horas de caminatas, malas posturas y esfuerzos continuados que convierten a los pies en una de las zonas más castigadas

  • Desde el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía subrayan que la prevención, el uso de un calzado adecuado y el seguimiento por parte de especialistas son claves para garantizar la salud de los pies

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La Semana Santa transforma cada año las calles en escenarios de fe, tradición y devoción. Sin embargo, más allá del componente espiritual y cultural, esta celebración implica también una importante exigencia física para quienes participan en las procesiones. Nazarenos y costaleros, pilares fundamentales de esta tradición, se enfrentan a largas horas de caminatas, malas posturas y esfuerzos continuados que convierten a los pies en una de las zonas más castigadas. 

Por eso, el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía (COPOAN), alerta de que durante estos días se produce un notable incremento de lesiones podológicas, muchas de ellas evitables con una adecuada preparación previa. "La fe no está reñida con la prevención", señala la presidenta del Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía, Rosario Correa 

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Rozaduras, ampollas y uñas encarnadas: los principales problemas de los nazarenos 

En el caso de los nazarenos, que recorren kilómetros y muchos repiten varios días, las ampollas, rozaduras, heridas abiertas y uñas encarnadas son algunas de las dolencias más frecuentes, provocadas principalmente por la fricción constante durante, en muchos casos, más de 10 horas de recorrido. 

Uno de los factores que más influye en la aparición de estas lesiones es la elección del calzado. En muchas hermandades, este viene impuesto por la indumentaria, lo que limita la posibilidad de optar por opciones ergonómicas. A ello se suma el error, más común de lo que parece, de estrenar zapatos durante la estación de penitencia.  

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Según advierten los podólogos, el calzado nuevo no se adapta de forma inmediata a la forma del pie ni a la pisada, generando puntos de presión que derivan en ampollas, hematomas o incluso infecciones cutáneas. Estas lesiones, aunque en apariencia leves, pueden alterar la pisada y desencadenar problemas mayores como sobrecargas musculares o inflamaciones. “Cada año vemos cómo, tras los primeros días de Semana Santa, aumentan las consultas, en muchos casos derivadas de haber utilizado calzado nuevo sin adaptación previa”, señala Rosario Correa. 

También están, los nazarenos, que realizan el recorrido descalzos, como acto de promesa o penitencia. Esta práctica, advierten los expertos, aunque profundamente arraigada, expone directamente la piel a superficies irregulares, suciedad y agentes externos, aumentando el riesgo de cortes, infecciones, quemaduras y afecciones dermatológicas. 

Costaleros sufren fascitis, ampollas y sobrecargas por el esfuerzo físico 

Unos daños que no solo sufren los nazarenos, sino que también padecen los costaleros, que cargan más de una tonelada sobre sus hombros durante horas, una situación aún más exigente. Implica soportar grandes pesos durante largos periodos, lo que repercute directamente en la salud de los pies. Entre las patologías más frecuentes entre ellos destacan la fascitis plantar (una inflamación dolorosa del tejido que recorre la planta del pie), la tendinitis, la metatarsalgia o dolor en la zona delantera del pie

Estas lesiones no solo se deben al esfuerzo puntual, sino también a la repetición de movimientos, la presión constante y, en muchos casos, a una preparación insuficiente. La sobrecarga continuada puede provocar inflamación, fatiga muscular e incluso dificultar la correcta pisada, aumentando el riesgo de lesiones en otras partes del cuerpo como tobillos, rodillas o espalda. 

Lesiones que se pueden prevenir 

Los expertos insisten en que muchas de estas dolencias pueden prevenirse con medidas sencillas pero fundamentales como someterse a una revisión podológica, eso sí, antes de Semana Santa, que permita detectar posibles alteraciones biomecánicas y corregirlas mediante el uso de plantillas personalizadas.  

Durante las procesiones, el uso de calcetines transpirables y sin costuras ayuda a reducir la fricción y prevenir ampollas, mientras que el control de la sudoración resulta esencial para evitar rozaduras. Además, aprovechar los momentos de descanso para hidratarse y relajar los pies puede marcar la diferencia en términos de resistencia y bienestar. 

Claves para la salud de los pies 

Tras el esfuerzo, el cuidado continúa siendo imprescindible. Los podólogos recomiendan realizar baños de contraste para reducir la inflamación y mejorar la circulación, así como masajes y estiramientos que ayuden a liberar tensiones acumuladas. En caso de molestias persistentes o lesiones, es fundamental acudir a un profesional cualificado y evitar remedios caseros que puedan agravar la situación. 

Desde el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía subrayan que la prevención, el uso de un calzado adecuado y el seguimiento por parte de especialistas son claves para garantizar la salud de los pies durante una celebración tan exigente. Porque, aunque la devoción marque el paso, son los pies los que sostienen cada recorrido, y su cuidado resulta esencial para que la Semana Santa no deje huella en forma de lesión.