Animales

Regresa a casa Currito, el vecino más querido de Santa Olalla, Huelva: el pueblo se volcó para dar con el guacamayo desaparecido

Imagen de Currito. Redacción Andalucía
  • El animal de llamativo plumaje azul y amarillo y pico negro no solo destaca por su belleza, sino también por su carácter cercano y sociable

  • Su fuga el pasado 31 de marzo supuso un gran susto que unió a todos los vecinos para encontrarlo

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Currito se ha convertido, sin discusión, en el vecino más popular de Santa Olalla del Cala, Huelva. Este guacamayo de llamativo plumaje azul y amarillo y pico negro no solo destaca por su belleza, sino también por su carácter cercano y sociable, que ha conquistado a todos los habitantes del municipio. 

Con apenas cuatro años, Currito ya es toda una celebridad local. Muchos vecinos lo conocen por su capacidad para “hablar”, saludar con un simpático “hola” e incluso acercarse a las personas sin miedo, lo que lo hace especialmente querido, sobre todo entre los más pequeños del pueblo. 

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Una fuga con final feliz 

Su fama creció aún más recientemente, tras protagonizar un susto importante para su dueño, Floran Mateo, y para todos los que lo quieren, ya que se escapó durante varios días dejando en vilo a todo el pueblo.  

La desaparición de Currito dejó las calles del pueblo más silenciosas de lo habitual, el pasado 31 de marzo, cuando se escapó de su voladera sin dejar rastro de su paradero. Durante ese tiempo, Santa Olalla del Cala se volcó por completo en su búsqueda, demostrando el cariño colectivo que despierta esta singular ave y su dueño Floran Mateo. 

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Afortunadamente, una historia que ya forma parte del pueblo y que ha terminado con un final feliz, ya que Currito sigue su vida como siempre, en casa de Floran. 

Un guacamayo criado en cautividad 

Currito, de cuatro años, ha nacido en cautividad y no está acostumbrado a volar grandes distancias, ya que toda su vida ha transcurrido en un entorno cerrado. Tampoco sabe alimentarse ni beber por sí misma, porque siempre ha recibido su comida y agua en recipientes preparados “necesita su fruta, que yo le pongo todos los días y su pienso especial, el agua, baño”, como nos cuenta su dueño Floren Mateo. 

Es un ave muy sociable con la gente y que podría incluso acercársele a alguien, aunque atraparlo no es una tarea fácil, como dice su dueño. Además está anillado y es un ave que tiene todos sus papeles en regla y con el certificado de los registros de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres). 

Desde que se perdió, Floren salía, cada día, antes del amanecer a buscarlo sin descanso.  

Un pueblo volcado en la búsqueda 

La fuga de Currito movilizó a todo el pueblo, que han permanecido atentos, día y noche, a cada movimiento, para poder dar con su paradero. 

Finalmente ha sido un vecino cazador quien conseguía atrapar a Currito, que estaba a cinco minutos de su casa. Como cuenta Floren le echó un paño por encima para atraparlo y lo metió en el coche. “El pájaro en cuanto escuchó mi coche su puso contento, y hablándome y saludándome, la alegría fue mutua” asegura su dueño. 

“Currito se encuentra bien, feliz y contento y en buenas condiciones. Al llegar a casa estaba algo desmejorado después de tantos días fuera y lo que más buscaba era agua, pero ya ha vuelto a su rutina”, explica. 

Floren dice que en el pueblo ya están “Todos contentos” y él además agradecido con todos los vecinos por compartir su preocupación. 

Un regalo lleno de vida 

Currito fue un regalo que recibió Floren de un amigo en un momento difícil, de ausencias. Como nos cuenta es un loro que suele durar cerca de 60 años y son muy amigables. Y en los cuatro años que llevan viviendo juntos ha llenado su casa de vida. “Apareció a mi vida como un rayo de luz” y estos días que no estaba “me he sentido solo, no hablaba nadie” 

El animal, como nos describe su dueño, vive en dos espacios, en su jaula y dos veces al día lo saca a una volandera para que le dé el sol y se relacione con los vecinos “son muchos los chiquillos que vienen a saludarlo”. Tras el susto, su dueño asegura que reforzará las medidas de seguridad para evitar que vuelva a escaparse. “He cubierto la azotea con una red y tendré que asegurar mejor las puertas para que esté más controlado”, señala. 

Un desenlace feliz que no solo ha devuelto la tranquilidad a su dueño, sino que ha reforzado aún más el vínculo entre Currito y los vecinos de este municipio de la sierra onubense.