Hay cerca de medio centenar de vecinos afectados
Las viviendas sobre las que se derrumbó la ladera siguen sin ser habitables y continúan precintadas y la calle está totalmente cerrada
Hace más de dos meses que unos 40 vecinos de la urbanización Olivar del Santo, situada a las afueras de Alcalá de los Gazules, en Cádiz, no pueden regresar a sus casas tras el derrumbe de una ladera provocado por las fuertes lluvias.
Todo ocurrió el 3 de febrero, en pleno tren de borrascas. Alrededor de las 9 de la mañana el muro de contención no resistió y se desplomó por las intensas lluvias registradas. Una situación que obligó a los vecinos a salir corriendo con lo puesto y todavía hoy no han podido regresar.
Viviendo en un camping
Es el caso de José Antonio y Ana, que viven desde entonces en un bungalow en el camping Los Gazules con sus cuatro hijos de 9, 3 y dos años y un bebe de dos meses. Duermen repartidos en dos pequeñas habitaciones, con la ropa que lograron recoger a toda prisa, “salimos con la ropa de invierno y ahora que hace buen tiempo nos hemos tenido que comprar más ropa” no cuenta Ana. Los niños apenas tienen algunos juguetes que habían dejado en casa de los abuelos “ellos lo están pasando mal, echan de menos su casa y sus cosas” explica esta madre.
Cuenta que se apañan como pueden y sobrellevan con resignación los inconvenientes del día a día como el tamaño de la nevera que es muy pequeña para una familia tan grande “Nos obliga a comprar día a día”
Tan solo pudieron disfrutar de su casa seis meses “Toda la casa está nueva, pero no hemos podido disfrutarla”, lamenta Ana. Su día a día es un ejercicio constante de adaptación, mientras esperan una solución que les permita volver a su vivienda.
Cerca de medio centenar de afectados
Teresa Gómez es tal vez una de las vecinas más afectadas. La ladera cayó sobre su vivienda, “salir de toda casa con una bolsa es muy duro”. Nos cuenta que tiene dos habitaciones apuntaladas desde donde se puede ver la calle, porque se ha caído la pared del edificio, “La casa esta inhabitable”. Tiene un daño estructural donde no se puede vivir

“Todo lo que se ha quedado dentro no sirve para nada” nos cuenta apesadumbrada esta vecina quien asegura que cuando le dejen entrar “voy a tener que tirarlo todo y reformar la casa entera.
Teresa vive ahora en una casa que tenían sus padres destinada al alquiler vacacional. A pesar de lo que ha pasado, se siente afortunada porque al menos lo puede contar.

Esperan una solución
El día a día de los afectados se ha convertido en un ejercicio constante de adaptación, marcado por la provisionalidad y la falta de certezas. Mientras tanto, crece la inquietud entre los vecinos, que reclaman una intervención urgente que permita garantizar la seguridad del terreno y recuperar sus viviendas cuanto antes.
Las viviendas sobre las que se derrumbó la ladera siguen sin ser habitables y continúan precintadas y la calle está totalmente cerrada. Los afectados piden que, cuanto antes, se lleven a cabo las obras necesarias para poder regresar a sus hogares.
Desde el Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules aseguran que están con los trámites para recepcionar la zona afectada, que era de propiedad privada, y solicitar las ayudas para acometer las obras necesarias para que los vecinos puedan volver a la urbanización. Unas obras que están valoradas en más de un millón de euros.
Una zona con riesgo de desprendimientos
El deslizamiento de una ladera provocado por las fuertes lluvias el pasado 3 de febrero terminaba provocando el colapso del muro, situación que llevaba a la Policía Local a evacuar tres bloques colindantes, en total 20 viviendas. Afortunadamente no se registraba ningún daño personal.
La zona conocida como el Monte el Lario, donde se localiza el incidente, es una elevación con una fuerte pendiente, formada por areniscas poco consolidadas, una característica que incrementa el riesgo de desprendimientos. No se trata, además, de un episodio aislado. Esta no es la primera vez que este enclave ha generado problemas en el Olivar del Santo.
Hay que recordar que la concatenación de un tren de borrascas que comenzó el 27 de enero en Andalucía, dejó numerosas incidencias. Las salas del 112 gestionaron un total de 5.132 emergencias en la comunidad, de las que 1.012 eran en la provincia de Cádiz, siendo la segunda con más incidencias, solo por detrás de Sevilla con 1.035.

