Desesperada búsqueda de Bingo, un perro perdido en Granada que necesita medicación urgente
El animal es un perro de ocho años, de pequeño tamaño, identificado con microchip
Su familia ha pegado más de 800 carteles por la ciudad para localizarlo y pide colaboración ciudadana
Alicia y David viven desde hace una semana con el teléfono en la mano y la mirada puesta en cada rincón de Granada. La desaparición de su perro Bingo ha alterado por completo su vida y los ha llevado a iniciar una intensa búsqueda que los tiene agotados como nos cuenta David, que asegura que “llevo siete días sin dormir y he perdido ocho kilos”.
Bingo se perdió el pasado martes cuando se encontraba suelto en un parque de perros junto a su dueña en la zona de Hipercor. El ruido de una tormenta provocó que se asustará y que saliera huyendo sin que Alicia tuviera tiempo de reacción. Desde entonces no lo han vuelto a ver. Aunque varios vecinos se han puesto en contacto con ellos para asegurarles que han visto al animal por los huertos ecológicos cerca de la policía local y Neptuno. Unas llamadas que les han llenado de esperanza.
Búsqueda sin descanso
Desde el primer momento, han llenado las calles de carteles, “hemos pegado más de 800 carteles”, han recorrido parques, solares y portales, y han puesto en marcha una campaña en redes sociales (@cannsano) para intentar localizarlo cuanto antes. Además esta pareja de granadinos ha denunciado la situación ante la policía y han avisado a los veterinarios.
Bingo es un perro de ocho años, de pequeño tamaño, unos cuatro kilos y medio, identificado con microchip. En el momento de su desaparición llevaba un arnés de color rosa. Sus dueños lo describen como un animal muy sociable, cariñoso y acostumbrado al contacto con las personas. Aseguran que no es agresivo en absoluto y que puede ser recogido sin problema si alguien consigue acercarse a él. Sin embargo, también advierten de que es un perro muy asustadizo, especialmente sensible a las inclemencias del tiempo como la lluvia o el viento, lo que podría haber influido en su huida o desorientación.
El animal necesita medicación
La preocupación de la familia no es solo emocional. Bingo padece leishmania en un estado especialmente agresivo, por lo que necesita medicación de forma urgente para controlar su enfermedad. Este factor ha aumentado la angustia de Alicia y David, que temen que el paso de los días pueda empeorar su estado de salud si no recibe tratamiento.
“Si alguien lo ve, por favor, que le haga una foto antes de intentar cogerlo y nos llame”, piden sus dueños, que mantienen un teléfono de contacto disponible a cualquier hora del día. Insisten en que cualquier pequeño detalle puede ser determinante para encontrarlo, ya sea un avistamiento puntual o una pista sobre su ubicación.
Alicia y David lo están pasando muy mal. Nos cuentan que ambos son autónomos y que desde que Bingo desapareció “hemos dejado de trabajar hasta encontrarlo”.
Las redes sociales se han volcado
Desde que se conoció la desaparición, numerosos vecinos y usuarios en redes sociales se han volcado en la difusión del caso, compartiendo su imagen y datos de contacto. Aun así, Alicia y David aseguran que siguen necesitando más ayuda para ampliar el radio de búsqueda y aumentar las posibilidades de encontrarlo.
La pareja mantiene la esperanza de que Bingo aparezca pronto y pueda regresar a casa, donde lo esperan no solo sus dueños, sino también un tratamiento médico imprescindible para su bienestar. Mientras tanto, la búsqueda continúa sin descanso en una carrera contrarreloj marcada por la incertidumbre y la esperanza.
Sin noticias de Kira
Una historia que recuerda a la de Kira, la perrita perdida en la localidad sevillana de Camas, de la que no se sabe nada desde el pasado 20 de diciembre. Desde entonces su familia la busca desesperadamente, sin perder la esperanza de reencontrarse algún día con ella.
Se trata de un animal de pequeño tamaño y pelaje negro, muy cariñosa, pero que desconfía de la gente. "La adoptamos cuando tenía seis meses, la habían abandonado en un contenedor de la basura. En casa es feliz, pero tiene sus traumas. Cuando llegó pensamos que no sabía ladrar, se hacía un ovillo y se escondía bajo la cama".
El animal lleva microchip
Según la información proporcionada por sus dueños, Kira pesa aproximadamente 10 kilos y lleva microchip, lo que podría permitir su identificación con rapidez en el caso de que la inspeccione cualquier veterinario.
Además está castrada y un collar antiparasitario gris. Toma una medicación a raíz de una bronquitis que sufrió hace un par de años.