Granada pone relojes inteligentes a sus operarios de la limpieza para detectar golpes de calor: se convierten en auténticos "sensores humanos"
El Ayuntamiento y FCC Medio Ambiente prueban durante el Corpus unos dispositivos capaces de alertar en tiempo real cuando la temperatura corporal de los operarios aumenta por encima de lo normal
La iniciativa comenzará con 25 trabajadores y se extenderá durante el verano a un centenar de empleados expuestos al sol
En una ciudad donde los termómetros superan con facilidad los 40 grados durante el verano, la lucha contra el calor extremo ha encontrado un nuevo aliado, los relojes inteligentes. El Ayuntamiento de Granada y FCC Medio Ambiente han puesto en marcha una prueba piloto pionera que permitirá detectar posibles golpes de calor antes de que se produzcan entre los trabajadores de limpieza viaria.
La iniciativa convierte a los operarios en auténticos "sensores humanos" gracias a unos dispositivos que monitorizan constantemente su temperatura corporal y son capaces de lanzar una alerta automática cuando detectan un incremento anómalo que pueda poner en riesgo su salud.
Una alarma en la muñeca contra el calor
El proyecto ha arrancado coincidiendo con la Feria del Corpus, uno de los momentos del año en los que más esfuerzo realizan los equipos de limpieza debido a la gran afluencia de público y más este año que las altas temperaturas han llegado con fuerzas a Granada.
Los primeros en probar esta tecnología son los 25 trabajadores que forman parte del dispositivo especial desplegado en el recinto ferial de Almanjáyar. Todos ellos desarrollan su labor al aire libre y sin vehículos de apoyo, una circunstancia que los convierte en uno de los colectivos más expuestos al estrés térmico.
La alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, ha explicado que la salud y la seguridad de los empleados municipales constituye una prioridad para el equipo de gobierno y ha defendido el uso de la tecnología como herramienta preventiva. "Granada se sitúa a la vanguardia de la prevención laboral, utilizando la tecnología para adelantarnos al riesgo y proteger vidas en tiempo real", ha señalado.
Cómo funciona el sistema
El funcionamiento de estos relojes es sencillo, pero puede resultar determinante. Los sensores registran continuamente las constantes fisiológicas del trabajador y comparan su temperatura corporal con los valores habituales de cada usuario.
Cuando el dispositivo detecta una subida de un grado respecto a su temperatura normal, activa automáticamente una alarma mediante una luz roja, una vibración y una señal de aviso. A partir de ese momento, el trabajador está obligado a interrumpir la actividad física, buscar una zona de sombra e hidratarse hasta que el sistema confirme que ha recuperado unos niveles seguros.
La tecnología actúa así como una especie de "semáforo biológico" que permite intervenir antes de que aparezcan síntomas graves asociados a los golpes de calor, una de las principales amenazas para quienes trabajan durante horas bajo el sol.
Un verano bajo vigilancia
La intención del Ayuntamiento y de FCC Medio Ambiente es ampliar progresivamente el uso de estos dispositivos hasta alcanzar el centenar de unidades durante los próximos meses.
Los relojes se distribuirán prioritariamente entre los empleados que realizan los trabajos físicamente más exigentes o que desarrollan su jornada en las franjas de mayor exposición solar. Entre ellos figuran los operarios encargados del desbroce de solares, los equipos de limpieza y recogida de mercadillos, los trabajadores del turno de tarde y los empleados de limpieza viaria que realizan desplazamientos a pie.
También tendrán prioridad aquellas personas que padezcan patologías o condiciones médicas que puedan agravarse con las altas temperaturas.
Más allá de los relojes
La apuesta tecnológica forma parte de un plan más amplio de adaptación al calor extremo. Los sensores estarán acompañados por protocolos obligatorios de hidratación y descanso, especialmente durante los episodios de alerta meteorológica.
Cuando la Agencia Estatal de Meteorología active avisos por altas temperaturas, los trabajadores más expuestos deberán realizar pausas de diez minutos por cada media hora de actividad para refrescarse e hidratarse.
Además, los horarios se modificarán para evitar las horas más peligrosas del día. Los turnos de mañana comenzarán entre las seis y las siete de la madrugada, mientras que los de tarde retrasarán su inicio hasta las seis de la tarde, cuando el calor comienza a remitir.
Tecnología frente al cambio climático
La experiencia que se está desarrollando en Granada refleja cómo las administraciones públicas empiezan a adaptar sus sistemas de trabajo a un escenario marcado por veranos cada vez más largos y temperaturas más extremas.
Tras evaluar los resultados obtenidos durante la Feria del Corpus, el Ayuntamiento prevé consolidar el sistema y extenderlo a toda la plantilla que trabaja en la vía pública sin vehículos adaptados. El objetivo es que este "escudo tecnológico" esté plenamente operativo durante los meses más duros del verano granadino.
"No se trata de una medida aislada, sino de una reforma integral de los protocolos de trabajo en la calle", ha subrayado la alcaldesa, convencida de que innovación y prevención pueden convertirse en la mejor herramienta para proteger a quienes desarrollan su labor diaria bajo el sol.