El verano más silencioso del Cabo de Gata, en Almería: no habrá motos de agua en el parque natural
La prohibición permanente de estas embarcaciones transforma la imagen del litoral protegido almeriense tras años de denuncias vecinales por su impacto ambiental y los riesgos para los bañistas
Las asociaciones celebran un cambio que ya se percibe en calas y playas, mientras las autoridades recuerdan que las sanciones por incumplir la normativa pueden alcanzar los 7.000 euros
El rugido de los motores ya no forma parte del paisaje del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, en Almería. Por primera vez en años, el espacio protegido almeriense afronta la temporada estival sin motos de agua recorriendo sus calas, playas vírgenes y zonas de reserva marina, una imagen inédita que muchos vecinos llevaban años reclamando.
La diferencia ya se percibe sobre el terreno. Donde antes era habitual observar estas embarcaciones surcando la costa a escasa distancia de bañistas o penetrando en enclaves de alto valor ecológico, ahora predominan la tranquilidad y el sonido del mar. Un cambio que responde a la entrada en vigor de la prohibición permanente de la actividad motonáutica en toda la franja marítimo-litoral protegida del parque.
Una reivindicación vecinal que acaba convirtiéndose en realidad
La medida, recogida en una resolución de la Delegación Territorial de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía, pone fin a una larga reivindicación impulsada por la Coordinadora de Asociaciones de los Pueblos del Cabo de Gata, integrada por trece colectivos vecinales y conservacionistas.
Durante años, estas organizaciones alertaron sobre el incremento de motos de agua en zonas especialmente sensibles del parque natural. Sus denuncias se centraban tanto en los riesgos para la seguridad de los bañistas como en el impacto que estas embarcaciones podían generar sobre los ecosistemas marinos.
Una preocupación para los residentes
El portavoz de la Coordinadora, José Francisco Cano, asegura que la situación había llegado a convertirse en una preocupación constante para residentes y usuarios habituales del litoral.
"Cada año era peor", resume Cano, quien recuerda que las motos de agua "campaban a sus anchas por todo el parque natural" en un contexto marcado, según afirma, por la escasez de controles efectivos sobre la velocidad o el acceso a espacios restringidos.
Según explica, la propuesta de prohibición fue trasladada a la dirección del parque durante una reunión sobre la gestión del espacio protegido. Aquella petición, integrada dentro de un documento más amplio sobre los principales problemas ambientales de la zona, terminó siendo atendida por la administración.
Más tranquilidad para bañistas y fauna marina
La desaparición de estos vehículos acuáticos no solo supone una mejora en la experiencia de quienes visitan las playas. También representa un alivio para especies y hábitats considerados especialmente vulnerables.
El litoral del Cabo de Gata alberga algunas de las áreas marinas más valiosas del Mediterráneo andaluz, incluyendo zonas de reserva integral, fondos de posidonia y ecosistemas costeros de gran riqueza biológica. La presión ejercida por determinadas actividades náuticas era vista desde hace años como una amenaza para su conservación.
Los motivos ambientales detrás de la prohibición
La resolución que regula la prohibición detalla una larga lista de impactos potenciales asociados al uso de motos de agua en espacios protegidos. Entre ellos figuran la contaminación acústica, las emisiones contaminantes, los vertidos de combustible y aceite, así como el deterioro de la calidad del agua.
A ello se suma el riesgo de colisiones con especies marinas que se desplazan cerca de la superficie y el incremento de accidentes náuticos en zonas frecuentadas por bañistas.
Los informes que respaldan la medida también advertían de una creciente presencia de estas embarcaciones dentro de la milla náutica protegida, incluyendo áreas especialmente sensibles como calas naturales sin balizar, cuevas marinas de difícil acceso y sectores catalogados como reservas integrales.
Las sanciones reflejan la presión existente
La dimensión del problema queda reflejada en los datos de Capitanía Marítima de Almería. Solo durante 2025 se tramitaron 45 expedientes sancionadores relacionados con el uso irregular de motos náuticas en la provincia.
Hasta el momento se han resuelto nueve procedimientos y todos han concluido con sanciones económicas. Las multas impuestas suman 42.500 euros, con cuantías que oscilan entre los 2.000 y los 7.000 euros.
Infracciones repetidas
Las actuaciones sancionadoras responden principalmente a conductas como navegar dentro de zonas de baño balizadas, realizar maniobras temerarias, circular a velocidad inadecuada, carecer de la titulación exigida o del seguro obligatorio, e incluso navegar durante la noche.
Para las asociaciones vecinales, estos datos evidencian que el problema no era puntual. Por ello consideran que la prohibición permanente constituye una herramienta eficaz para compatibilizar el disfrute del litoral con la protección de uno de los espacios naturales más emblemáticos de Andalucía.
Mientras miles de visitantes se preparan para disfrutar de las playas del Cabo de Gata este verano, el parque inicia una nueva etapa. Una temporada en la que el sonido dominante volverá a ser el de las olas golpeando la costa y no el de los motores acelerando entre calas y acantilados.