Sofía, la almeriense de 17 años que aprendió chino en casa y que representará a España en un concurso en Pekín: “Es un sueño hecho realidad”

Con apenas dos de estudio, una estudiante de Huércal-Overa competirá en China frente a participantes de más de un centenar de países
Su secreto no ha sido una academia ni largas estancias en el extranjero sino canciones, series, aplicaciones de intercambio de idiomas y mucha curiosidad
A Sofía Parra Capó siempre le han gustado los idiomas, pero quería aprender una lengua diferente por eso eligió una de las más complejas del mundo, el chino mandarín.
Lo que comenzó, hace un par de años, como una curiosidad se ha convertido en una aventura internacional que la llevará este verano hasta Pekín. Con solo 17 años, esta joven de la localidad almeriense de Huércal-Overa, ha conseguido clasificarse para la final mundial de 'Puente a China', uno de los certámenes internacionales más prestigiosos para estudiantes de lengua y cultura china.
Su logro tiene un carácter aún más extraordinario, si se tiene en cuenta, que es la única representante española en su categoría de secundaria que participará en la competición y que ha alcanzado este nivel prácticamente por su cuenta, sin profesores presenciales ni academias especializadas.
Una estudiante y un idioma imposible
Mientras muchos jóvenes dedican horas a las redes sociales o a los videojuegos, Sofía encontró hace dos años una nueva diversión, la de descifrar los caracteres chinos y entender una lengua hablada por más de mil millones de personas.
Desde pequeña había mostrado facilidad para los idiomas y sentía curiosidad por las culturas asiáticas. “Es mi hobbie favorito” dice la joven sobre aprender idiomas. El mandarín terminó imponiéndose por una mezcla de utilidad, fascinación cultural y desafío personal. Sofia asegura además que “vi que el chino era el que tenía más oportunidades y el idioma más hablado del mundo”.
Sin embargo, existía un obstáculo evidente. Vivir en una pequeña pedanía de Huércal-Overa no facilitaba precisamente el acceso a clases especializadas. El centro de referencia más cercano para estudiar chino se encontraba a más de dos horas de distancia.
Lejos de convertirse en una excusa, aquella limitación acabó marcando su forma de aprender. Sofía en menos de dos años se sacó el B2 de mandarín.
Una academia llamada Internet
Sin aulas, sin profesores y sin horarios establecidos, Sofía construyó su propio sistema de aprendizaje. Cada día combinaba vídeos, aplicaciones, contenidos culturales y conversaciones con hablantes nativos.
Su método tenía una regla sencilla, escuchar todo lo posible. Canciones, series, programas de televisión y hasta dibujos animados infantiles formaban parte de su rutina diaria. Estos últimos se convirtieron en uno de sus recursos favoritos porque, según explica, utilizan un lenguaje sencillo y pausado que facilita la comprensión.
Poco a poco fue incorporando también aplicaciones de intercambio lingüístico que le permitían conversar con personas de distintos países y practicar situaciones reales.
La sorpresa llegó en un bazar
Uno de los momentos que mejor resume la evolución de Sofía ocurrió cuando apenas llevaba unos meses estudiando el idioma. Durante una visita familiar a un comercio regentado por ciudadanos chinos, la joven comenzó a conversar con naturalidad con los propietarios del establecimiento.
Aquella conversación sirvió para confirmar algo que hasta entonces solo intuían en casa, Sofía estaba avanzando a una velocidad poco habitual. La joven había conseguido superar una de las barreras más difíciles de cualquier idioma, perder el miedo a hablar.
El reto que la llevará a China
Su dominio del idioma la llevó primero a superar una fase local en Granada y posteriormente a imponerse en la final nacional celebrada en Madrid. Aquella victoria le abrió las puertas de la gran cita mundial.
A finales de verano, aún está por concretar, viajará a Pekín para representar a España en una competición que reunirá a estudiantes procedentes de más de cien países.
Durante dos semanas convivirá con jóvenes de todo el mundo en una experiencia que combina intercambio cultural, visitas a algunos de los lugares más emblemáticos de China y pruebas de alto nivel lingüístico. “Solo ir ya me parece una oportunidad” asegura Sofía.
Mucho más que hablar chino
El concurso está diseñado para medir diferentes habilidades. Los participantes deben realizar una exposición oral en mandarín, responder preguntas relacionadas con la historia, la cultura y la actualidad china y presentar una actuación artística inspirada en las tradiciones del país.
La almeriense quiere combinar música y baile en una propuesta que refleje su conexión con una cultura que descubrió desde la pantalla de un ordenador y que ahora podrá conocer en primera persona.
Más que una preparación un disfrute
Sofía asegura que tiene muchas ganar de ir al certamen pero que la preparación no es ningún sacrificio para ella, ya que disfruta aprendiendo. “Leo mucho, practico conversación”.
La dimensión del certamen es difícil de imaginar para quien nunca ha oído hablar de él. La fase final será retransmitida por la televisión estatal china y seguida por millones de espectadores.
Además, los participantes podrán recibir el apoyo del público a través de votaciones en redes sociales, convirtiendo el concurso en un auténtico escaparate internacional.
Una joven sin barreras
Para Sofía, sin embargo, el mayor premio parece haber llegado antes de subir al escenario. En apenas dos años ha demostrado que la distancia, la falta de recursos especializados o vivir lejos de una gran ciudad no son necesariamente barreras para aprender.
Con un teléfono móvil, conexión a internet y una enorme dosis de constancia, una joven de una pequeña localidad almeriense ha conseguido lo que parecía difícil, que un idioma considerado de los más difíciles del planeta, la lleve hasta Pekín para competir con los mejores estudiantes del mundo.
