Juan, el espetero de la montaña: sardinas a 1.200 metros sobre el mar en la Alpujarra de Granada
Lo que tradicionalmente se asocia al mar y a los chiringuitos de playa puede disfrutarse en este lugar rodeado de montañas
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Cuando hablamos de espetos, rápidamente se nos viene la imagen de la típica barca con sardinas ensartadas junto a un chiringuito al lado de la playa. Pero también podemos degustar este exquisito plato a 1.200 metros sobre el nivel del mar en la provincia de Granada.
Allí, lejos del ruido de la urbe y del estrés de la vida diaria, Juan Requena regenta uno de los chiringuitos de espetos más peculiares, ubicado frente a unas increíbles vistas de la montaña donde poder relajarse y darse un chapuzón de verano.
La historia de este espetero comenzó en el verano de 2022 cuando decidió hacerse cargo del bar de la piscina municipal de Alpujarra de la Sierra, un lugar situado entre Mecina Bombarón y Yegen dentro del conocido 'Pueblo Libro'.Su objetivo era encontrar un trabajo de verano y, al mismo tiempo, ofrecer un servicio de calidad tanto a los vecinos como a los numerosos visitantes que llegan a la zona durante los meses de julio y agosto.
Una idea de origen familiar
Desde el primer momento, Juan tuvo claro que quería crear un proyecto con un marcado carácter familiar. Por ello recuperó el nombre de 'Chiringuito de Obélix', en homenaje a la taberna que durante muchos años regentó su padre en Granada. Además, el nombre encajaba perfectamente con el entorno, ya que e encuentra en el conocido como el "Pueblo Libro" de la Alpujarra.
Un año después surgió la idea que acabaría convirtiéndose en el sello de identidad del chiringuito. "Mi suegro propuso reutilizar una vieja barca que llevaba más de veinte años guardada y transformarla en una gran barbacoa", cuenta Juan a Informativos Telecinco.
La historia de esa embarcación, bautizada como 'La Piraña' guarda una curiosa anécdota: "Hace años, la abuela de mi pareja y mi suegro la compraron con la ilusión de ponerla en funcionamiento. Sin embargo, al llevarla a capitanía marítima, este dijo que esta barca solo servía para hacer espetos". Una frase que Juan dice quedó grabada para siempre.
La barca permaneció olvidada durante más de dos décadas, hasta que diciederon darle una segunda oportunidad. "Si realmente solo servía para hacer espetos, ¿por qué no convertirla en una espetera de verdad?", relata Juan.
Solo producto local
De esta forma nació una de las propuestas gastronómicas más originales del negocio: una barca convertida en parrilla donde se preparan espetos de sardinas y otros muchos productos, apostando siempre por carnes y verduras de kilómetro cero, procedentes de productores de la zona.
Así, este chiringuito ofrece un menú tan extenso como variado en el que se puede elegir desde ensaladas frescas, salmorejo y croquetas, hasta platos contundentes como el choto, el codillo asado, el solomillo o el secreto ibérico y por supuesto, el imprescindible plato alpujarreño.
Lo que tradicionalmente se asocia al mar y a los chiringuitos de playa puede disfrutarse en este lugar rodeado de montañas, una experiencia única que sorprende a los visitantes y que se ha convertido en uno de los grandes atractivos del 'Chiringuito de Obélix'.
Para convertir la visita en un plan redondo, en la piscina municipal de Alpujarra de la Sierra no solo hay baño y gastronomía. Sus instalaciones cuentan también con un escenario para eventos, terrazas y un aparcamiento con capacidad para más de cien vehículos, lo que atrae la llegada de muchos turistas y familias.
Uno de los reclamos que está generando mayor expectación es la recreación de un poblado celta integrado en el recinto de la piscina muncipal en el que se pueden ver marmitas, referencias a los galos de René Goscinny y Albert Uderzo, largas barbas blancas como las de Panoramix y hasta cascos con cuernos.