Vivienda

El 'lujo' de encontrar piso para estudiar en Málaga: habitaciones compartidas por 550 euros al mes y residencias universitarias completas

La demanda habitacional en la capital se ha disparado un 22%. UMA
  • Málaga registra el mayor incremento de precios del alquiler de habitaciones en pisos compartidos en toda España: 550 euros al mes de media, un 10% mas que el curso anterior

  • Las residencias universitarias están al límite de su capacidad: el acceso a la Universidad en Málaga se ve cada vez más condicionado por el bolsillo de las familias

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Basta echar un vistazo en cualquier plataforma de vivienda para comprobar que encontrar una habitación para estudiar en Málaga se ha convertido en un lujo. Una situación muy complicada para los estudiantes que han elegido la Universidad de Málaga para estudiar una carrera y que inicia el nuevo curso académico el 9 de septiembre.

A pocos días del inicio de las clases, resulta casi imposible encontrar nada por debajo de los 300 euros que no sea un piso de estudiantes a compartir entre al menos cuatro personas. El precio promedio por habitación se sitúa en 550 euros mensuales, un 10% más que el curso anterior.

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Una cifra difícil de asumir por unos jóvenes estudiantes que, muchas veces dependen de la auyda de sus padres o que se ven obligados a compatibilizar sus estudios con trabajos a media jornada para poder pagarse los gastos del alquiler.

Según los datos recopilados por el sector inmobiliario, Málaga registra el mayor incremento interanual de precios de habitaciones en España, siendo la provincia donde más sube el alquiler.

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Grupos en redes buscando habitación

En redes sociales hay grupos creados específicamente para buscar habitaciones donde vivir durante el curso. Casi todos son mensajes desesperados tanto de alumnos como de padres intentando encontrar pisos donde alojarse todo el año.

Otros, buscan personas con las que "completar las plazas" del piso en el que van a seguir viviendo durante el siguiente curso y poder asumir los gastos del alquiler, como en el caso de José: "Mis compañeros de piso se fueron en julio y yo tengo que seguir estudiando aquí el curso que viene, pero si no se alquilan las demás habitaciones voy a tener que buscar habitación en otro sitio y mudarme", afirma desesperado.

Y es que un piso de tres habitaciones como en el que vive José, cerca del Campus de Teatinos, supera los 1.200 euros al mes. Un coste imposible de asumir para un solo estudiante, ni siquiera trabajando los fines de semana, como en su caso.

Situación parecida en Huelin, donde se anuncia un piso para chicas estudiantes de tres habitaciones por 400 euros al mes cada uno, con contrato durante el curso 2026-2027 completo. "Si no me lo pagaran mis padres, no habría podido venirme a Málaga a estudiar", asegura Paula, que este año empieza a estudiar el Grado en Pedagogía en la Facultad de Ciencias de la Educación

Quienes llevan más años estudiando en Málaga, han visto la insostenible evolución de los precios de la vivienda en Málaga. Andrea se mudó en 2022 para estudiar en la UMA y ya entonces le costó trabajo encontrar alojamiento: una habitación por 375 euros en su primer año universitario. Un precio elevado para ese año, pero impensable en 2026.

Las residencias universitarias, al completo

La presión sobre el alquiler en la capital malagueña y el aumento de la demanda por parte de la población universitaria, ha disparado un 22% la búsqueda de alojamiento para estudiantes. Algo que también se nota en las residencias para universitarios.

Un claro ejemplo de ello se puede encontrar en la residencia universitaria Xior de Teatinos. "Siempre hay muchísima demanda pero este año la lista de espera para entrar es interminable, estamos al 100%", han asegurado desde el centro a 'Informativos Telecinco'. Los precios en esta residencia oscilan entre los 600 y los 900 euros al mes.

Así, con las residencias al límite de su capacidad y el mercado de alquiler en máximos históricos, el acceso a la Universidad en Málaga se ve cada vez más condicionado por el bolsillo de las familias. Una crisis que no solo dificulta el inicio del curso a miles de jóvenes, sino que amenaza con expulsar de las aulas a quienes no pueden hacer frente al coste de vivir en la capital de la Costa del Sol.