Jaén

Declaran Bien de Interés Cultural los bolos serranos de Jaén, un singular deporte extendido por pueblos que quiere perdurar

El juego de los bolos serranos de Jaén se ha popularizado durante las últimas décadas en numerosas localidades. Ayto de Segura de la Sierra
  • Nacido en 1625, el ancestral deporte de los bolos serranos se practica de marzo a noviembre al aire libre en torneos oficiales y concursos

  • Existen dos modalidades del juego que requiere de una pista en un terreno, bolas de madera y los llamados mingos

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JaénUn singular deporte extendido por pueblos jienenses quiere perdurar en el tiempo y, por eso, ha sido declarado Bien de Interés Cultural por parte de la Junta de Andalucía. Hablamos de los bolos serranos de Jaén.

Son parecidos a los celtas también reconocidos en Galicia. Recientemente, han sido incluidos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (CGPHA), en concreto en la categoría de Actividad de Interés Etnológico.

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Ya que, tal y como recordó el Gobierno autonómico, es una práctica cultural ancestral que sigue muy viva en la provincia y se continúa transmitiendo de generación en generación para que no desaparezca.

De hecho, forma parte de la identidad de los vecinos que habitan los municipios que hay en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Representan un modelo de expresión, bajo la modalidad deportiva.

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Aunque, más allá de esa zona, durante las últimas décadas el juego se ha popularizado en más localidades jienenses como Peal del Becerro, Villacarrillo, Hinojares, Orcera, Santo Tomé, Beas del Segura, La Iruela o Torredelcampo, entre otras.

De hecho, en lugares como Segura de la Sierra sus habitantes disfrutaron de unas partidas de bolos serranos en el marco de unas fiestas que se celebraron este 29 y 30 de agosto en unas calles del pueblo.

En una pista al aire libre, con bolas y mingos de madera

El tradicional deporte se practica en una pista habilitada o adaptada al aire libre, en los meses que hay de marzo a noviembre, aprovechando las buenas condiciones meteorológicas, esquivando el frío del invierno.

Además, normalmente se juega en una época en la que no se recolecta aceituna, el gran y extendido cultivo de la provincia de Jaén que requiere intensas jornadas de trabajo en el campo.

Para practicar la actividad se necesita un espacio adecuado, a menudo con una superficie de tierra, así como sus materiales fundamentales: bolas y mingos, tradicionalmente hechos de madera de enebro o carrasca.

Existen dos modalidades de los bolos serranos. Una se denomina de valle y la otra de montaña. Se diferencian, sobre todo, por las características y el número de mingos que se utilizan.

La primera involucra tres de los mencionados bolos y mantiene un reglamento que se remonta al medievo, por lo que es la modalidad más antigua, aunque también la menos practicada actualmente.

En cuanto a la segunda, emplea un único mingo (distinto en peso y tamaño que los tres de la otra) e incluso varía en algunos lances del juego. Como no tirar la bola desde la línea de borre.

Los bolos serranos nacieron en 1625 en Jaén y ya hay torneos oficiales

Según especifica la Junta de Andalucía, la primera referencia documental que se tiene de este deporte en Jaén data de 1625, por un testimonio que recoge un altercado que hubo en una partida.

En los siglos XVI y XVII aparecieron más detalles sobre los bolos serranos, la mayoría en ordenanzas municipales. No fue hasta el año 2000 cuando se creó una federación para esta actividad.

A partir de entonces, se organizaron torneos oficiales a nivel comarcal, regional y provincial en los que los jugadores competían según sus géneros y edades, desde los seis a los 90 años incluso.

Actualmente, las competiciones continúan celebrándose tras haber aumentado las inscripciones de clubes. Hasta 20 en la Federación Andaluza de Bolos en 2024, algo que evidencia el mayor interés hacia el juego.

Concursos populares con premios: jamones, embutidos y aceites

Ese compromiso de la comunidad local por mantener vivo el deporte ha contribuido y justificado, en parte, su reciente protección como Bien de Interés Cultural. Garantizando así su perdurabilidad en el tiempo.

En los pueblos se suelen organizar concursos populares en los que los participantes, ya sea a nivel individual, por parejas o equipos, reciben premios por sus logros al lanzar las bolas y puntuar bien.

Los trofeos, en especie, incluyen jamones, embutidos y, por supuesto, el producto emblema de la provincia: el aceite de oliva. Hay más de 50 espacios en los que se juega a los bolos serranos en el territorio jienense.

Por eso, después de la declaración BIC, se recomienda a los ayuntamientos de los municipios donde haya boleras que valoren incorporarlas a sus documentos de planeamiento urbanístico para su salvaguarda.

Además, se propone mantener las jornadas formativas en el ámbito escolar para que los alumnos puedan conocer y aprender a jugar, así como añadir la modalidad deportiva a efemérides importantes del calendario educativo andaluz.