El infierno de encontrar aparcamiento en Córdoba: "Aparco mal con el miedo de que se lo lleve la grúa"
Aparcar en hora punta en barrios como barrios como Fátima, Levante, La Viñuela, Campo de la Verdad y Miraflores es tarea imposible
Comercio Córdoba y el Consejo del Movimiento Ciudadano piden ampliar la zona azul y mejorar el transporte público para reducir la dependencia del coche
CórdobaSeptiembre ha llegado y con él, vuelve una marea incensante de coches dando vueltas por las calles con un difícil objetivo: encontrar aparcamiento. La reincorporación al trabajo y la vuelta al cole tras las vacaciones, se nota mucho para mal de los conductores.
Las calles de Córdoba ya no están tan vacías como los tranquilos meses de julio y agosto. Durante eresto del daño, aparcar en determinadas zonas se convierte en una autentica pesadilla para miles de vecinos que hacen malabares para no llegar tarde a sus destinos.
Más coches y menos plazas
Solo en la ciudad de Córdoba hay algo más de 156.000 vehículos matriculados, un 7,6% más vehículos circulando por sus calles que hace una década. A estos hay que sumar los coches de los habitantes de otros municipios cordobeses que diariamente acuden a la capital. En total, la provincia de Córdoba suma más de medio millón de vehículos matriculados, mayoritarmiante turismos y motocicletas.
El problema no es nuevo. Barrios como Fátima, Levante, Ciudad Jardín y Miraflores llevan arrastrándolo años y concentran los mayores problemas de aparcamiento. Y las dificultades para aparcar se extienden por gran parte de la ciudad. Una situación que se ha visto agravada porque a la gran cantidad de coches se suma que hay calles que han perdido aparcamientos tras ser reformadas.
No llegar tarde al trabajo
Auri trabaja en una ferretería en Levante y lo sufre cada mañana: “Es horroroso, en esta zona hay muchísimas coches. Yo abro la tienda a las 9:00 y procuro estar media hora antes, porque como llegue a menos cuarto ya no encuentras sitio”, lamenta. Aún llegando con tiempo, no es tarea sencilla: “Una vuelta y otra vuelta y acaba uno harto de dar vueltas gastando gasolina”. Y eso que, asegura esta vecina, "en la zona hay muchas cocheras".
Otro vecino que trabaja en el barrio coincide con Auri: “Está fatal, yo para aparcar tengo que venir en horas que no sean muy de hora punta; me cuesta, pero aparco. Si vengo en otras horas, es imposible”.
Los comercios también viven este problema de primera mano. Pedro tiene una barbería en Ciudad Jardin. Explica que él acude andando, pero muchos de sus clientes se quejan: “Tienen que venir con antelación para no llegar tarde a la cita”, asegura.
Ismael es de los que termina tirando la toalla y se la juega: “A veces no me queda más remedio que dejar el coche en un carga y descarga y hacerlo todo con prisa, aparco mal con miedo por si se lo lleva la grúa”.
Parkings de pago
Ante esta situación, los conductores buscan alternativas. Los parkings de pago del centro histórico ofrecen plazas desde 13 euros al día, como en el caso de Córdoba Centro, o 15,50 euros junto al Guadalquivir.
Los que consigan estacionar en la calle pueden encontrar zona azul entre 1,20 y 1,50 euros por hora, con un máximo de 120 minutos, aunque es gratis los sábados, domingos y festivos.
Alrededor de la Sierra de Córdoba es más fácil aparcar y sin tener que pagar, pero hay que caminar unos 25 minutos hasta el centro.
Solares convertidos en parkings
Para intentar reducir el problema, Comercio Córdoba y el Consejo del Movimiento Ciudadano piden que se amplíe la zona azul, crear parkings disuasorios y mejorar el transporte público para reducir la dependencia del coche.
Por su parte, el Ayuntamiento ya habilitó hace dos años una red de aparcamientos provisionales en 22 solares que no tenían uso. Hasta 64.000 metros cuadrados donde poder dejar el coche en puntos como Solares de San Rafael, Parque Figueroa, Miraflores y Ciudad de la Justicia, entre otros.
Pero no es suficiente. Sigue habiendo más coches que espacio para ellos. Una pesadilla diaria para cientos de cordobeses que pierden minutos al día, horas a la semana, mientras el estrés aumenta con cada vuelta que dan con el coche cruzando los dedos por poder dejarlo bien aparcado.