El enemigo silencioso que puede poner en peligro los cristales de la Geoda de Pulpí, Almería
Un estudio científico revela que el turismo resuspende partículas que podrían dañar los cristales de yeso más grandes del mundo
Los investigadores proponen modificar los recorridos de los visitantes para conservar este tesoro geológico único
Los impresionantes cristales gigantes de yeso de la Geoda de Pulpí (Almería), no tienen paragón en el mundo. Pero siete años después de que la geoda visitable más grande del mundo se abriera al público y ahora que aspira a convertirse en Patrimonio Mundial de la Unesco, se ha descubierto que tiene un enemigo silencioso: las partículas de polvo que los visitantes introducen y remueven durante su estancia.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Almería ha analizado por primera vez la dinámica de aerosoles en su interior y los resultados son claros: el turismo afecta a la atmósfera de un espacio que aspira a ser Patrimonio de la Humanidad.
La investigación, publicada en la prestigiosa revista científica International Journal of Speleology, ha identificado los dos factores que influyen en la suspensión de las partículas. Uno es la ventilación natural y la otra, la actividad turística.
El dato más preocupante que muestran los resultados de este estudio es que la concentración de partículas gruesas se disparan durante las horas de apertura a las visitas, debido al movimiento de los turistas.
Dos tipos de partículas
El estudio diferencia entre dos tipos de partículas. Las finas, que miden menos de 5 micrómetros, y partículas gruesas, que superan esa medida. Las partículas finas de polvo permanecen suspendidas durante más tiempo y penetran profundamente en la cavidad, llegando a alcanzar zonas donde los cristales se han mantenido intactos durante miles de años.
Las partículas gruesas, en cambio, se depositan rápidamente cerca de la entrada con el entrar y salir de los visitantes.L Según los análisis realizados, los investigadores detectaron que las concentraciones de partículas finas pueden alcanzar las 30.000 por litro de aire cuando la renovación de aire con el exterior se restringe.
En esas condiciones, la removilización provocada por los movimientos de los visitantes genera un efecto acumulativo que preocupa a los científicos. Las partículas que levantan los turistas al caminar se van acumulando visita tras visita, lo cual puede dañar los cristales.
Contaminación del exterior
El análisis químico de las partículas encontradas reveló que la mayoría de ellas corresponden a minerales propios de la mina, como celestina, siderita, cuarzo y yeso. Sin embargo, también se identificaron sustancias ajenas a la geoda, como fibras no minerales que son introducidas por los visitantes.
Con este hallazgo, los investigadores sugieren la necesidad de llevar a cabo estrategias de conservación preventiva de la geoda. La idea es minimizar la introducción de estas partículas y reducir su impacto evitando que termienen depositándose sobre los cristales.
Un tesoro único en el mundo
La Geoda de Pulpí fue descubrierta en 1999 en el interior de la Mina Rica por un grupo de espeleólogos y fue abierta al público en 2019.
Tiene ocho metros de longitud y dos de altura y está tapizada por cristales de yeso, algunos de casi dos metros. Desde su apertura al público en agosto de 2019, más de 350.000 personas han podido recorrer sus galerías. Actualmente, aspora oficlemtente a convertise en Patrimonio Mundial de la Unesco.