Esta joven vecina de Carboneras ha conseguido ingresar en la Carrera Judicial y convertirse en una de las juezas más jovenes
Durante el examen oral en el Tribunal Supremo reconoce: "Ya no me sentía como una opositora, ya me veía como una jueza"
AlmeríaCon solo 25 años, María del Mar Caparrós ya es jueza. Esta joven vecina de Carboneras, Almería, ha aprobado la oposición de ingreso a la Carrera Judicial en apenas tres años, un tiempo récord para un ecosistema en el que la media para la preparación ronda los cinco años.
"En el último año de carrera yo no sabía qué hacer, estaba súper perdida", reconoce a 'Informativos Telecinco'. Mientras otros compañeros tenían claro desde el principio qué rama del Derecho querían elegir, Caparrós se graduó en Derecho por la Universidad de Almería entre un mar de dudas, aunque tenía claro que la abogacía no le llamaba nada la atención.
Tras acumular varias entrevistas de trabajo que no prosperaban y una sensación de desconcierto, la oferta de unas prácticas universitarias en la Fiscalia de la Audiencia Provincial, cambiaron el rumbo. "Pensé que sería mi única oportunidad de hacer algo en los juzgados y decidí hacerlas", cuenta.
Allí, María del Mar empezó a conocer a muchos jueces y fiscales y su curiosidad la llevó a preguntarles por la oposición. Así, fue haciendo contacto con ellos y le fue gustando cada vez más. "Descubrí que eranpara extraterrestres, no hay que tener una mente prodigiosa para conseguirlo", afirma. Y se animó.
Desde el primer día que empezó a opositar en 2023 para la carrera judicial y fiscal -la oposición es la misma-, se lo tomó muy en serio. "Se dice que es una carrera de fondo y yo tuve claro que tenía que esforzame al máximo desde el principio", explica la joven.
Plaza aprobada a la segunda
Cuando llevaba poco más de un año, se presentó a la convocatoria y superó el primer examen a la primera. En su primera experiencia como opositora, se quedó en la fase oral. Pero lejos de desmotivarse, le dio más impulso para continuar: "Me sentí muy cómoda y los magistrados me animaron a seguir estudiando. Entonces dije, la próxima es la mía". Tal y como así ha sido.
El camino no ha sido fácil. Lo que vino después fue mucha constancia, disciplina y ciertos sacrificios que suelen ser innegociables para muchos otros veinteañeros. "Este último año mi día a día ha sido levantarme, estudiar y acostarme".
Así resume todo el tiempo en el que ha estado entre cuatro paredes, estudiando muchas horas al día, veinte temas diarios, uno tras otro en su habitación, en pijama. Su única compañía en ese cuarto eran los dos cronómetros —uno general, otro por tema— necesarios para entrenar el cante de la exposición oral.
"No he visto a nadie, no me ha dado el sol". Solo se ha permitido un día de descanso a la semana para ver a la familia o a sus amigas. "Mi meta era verme el mayor número de temas posible cada día", asegura.
Una hora y 21 segundos
Ya en el segundo intento, el último examen oral en el Tribunal Supremo fue distinto. "Cuando iba por el tercer tema ya no me sentía como una opositora, ya me veía como una jueza", reconoce.
Los miembros del tribunal, dice, estuvieron "superatentos" a su exposición. A apartir de ese momento, María el Mar explica que se limitó a disfrutar del examen y a hacerlo lo mejor posible. Una prueba oral que, en una hora y 21 segundos resume todo el esfuerzo realizado y que ha marcado su futuro.
Aunque salió con muy buenas sensaciones, cuando comprobó la nota confiesa que se quedó "un poco shock". "No quiere llamarlo suerte. Ha sido esfuerzo de conseguirlo en menos tiempo de lo que se suele", asegura.
Apoyo incondicional
Su preparación no fue solo soledad y los apuntes de los 332 temas que componen la oposición. A su lado ha tenido el apoyo de sus padres y su hermana. "Tener una red de apoyo es fundamental", afirma. A quienes, como ella hace apenas dos años, tienen dudas, les diría que "se puede sacar, se puede hacer, pero hay que tomárselo en serio desde el primer día, es como un trabajo".
En enero pone rumbo a la Escuela Judicial de Barcelona. Asegura que no le da miedo la responsabilidad que supone dictar sentencia e impartir Justicia. "Sales muy preparado, te preparan mentalmente para cualquier situación porque tienes que controlar tus emociones al cien por cien, y eso es algo que me ha dado la oposición". Su intención, dice, es ayudar "en lo que pueda sin perder la humanidad".
