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La transformación en un cuento de otoño de Bacares, Almería: espantapájaros, castañas y calabazas para atraer visitantes

Unos 40 espantapájaros artesanales decoran las calles del pueblo. Turismo Almanzora
  • Los vecinos de este pueblo de la sierra elaboran a mano decenas de espantapájaros, cada uno con su nombre propio e historia, y un código QR para animar a los turistas a recorrer el mapa y conocerlos

  • La inciativa surgió en 2023 como idea para atraer al turismo a este municipio de 240 habitantes y está siendo todo un éxito

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El otoño es sinónimo de ropa de abrigo, días nublados, árboles que pierden sus hojas con el viento y primeros olores a chimenea. En Bacares, un pueblo situado en el punto más alto de la Sierra de Los Filabres de Almería, sus vecinos han decidido que el otoño sea también un motivo de celebración para dar la bienvenida a la estación.

Con decenas de originales espantapájaros hechos a mano de forma totalmente artesanal, los vecinos se encargan de decorar con mucho mimo todas las calles, plazas y monumentos del municipio, convirtiéndolo en una verdadera estampa otoñal. Todo está cuidado al detalle para que ningún rincón se quede sin decorar.

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La iniciativa, cuentan los vecinos, surgió en 2023 como idea para atraer a turistas y visitantes. Fue llevada a cabo por el Ayuntamiento junto con las asociaciones de la localidad. El éxito fue tal que desde entonces la llevan repitiendo cada año y ya se ha convertido en una tradición en la que participan esde los niños hasta los más mayores.

Vecinos de trapo y madera

Jacinta, Lupta, José Luis, Mario Castañistas... Cada uno de los casi cuaranta espantapájaros repartidos por el pueblo tiene su nombre propio de pila y hasta su pequeña historia.

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Algunos lucen los sombreros de paja que llevaban los abuelos hace décadas, otros los visten con viejas chaquetas y muchos son construidos también con calabazas que donan los propios vecinos. Así, se convierten en "vecinos de trapo y madera" que durante unas semanas forman parte del censo del pueblo para ayudarles a atraer a los turistas.

Tampoco podían faltar productos de temporada de la zona y tan caracteríscios del otoño como las castañas, uvas, granadas y membrillos, además de frutos secos como nueces y almendras, que no solamente se usan para decorar unos escenarios de cuento de hadas, sino también para degustar. Y es que el inconfundible aroma de las castañas asadas hace que sea irresistible contenerse a probarlas.

Atractivo turístico de otoño

Gracias a esta inciativa, este pequeño pueblo almeriense de apenas 240 habitantes se ha transformado en un atractivo turísico al que acuden numerosos visitantes buscando una experiencia diferente.

Para motivar aún más a los turistas, este año los vecinos han que han colaborado en la decoración han elaborado un mapa y unos códigos QR, animando a encontrarlos a todos estos espantapájaros que dan vida y colorido a las calles. Incluso, el Ayuntamiento ha editado una guía con los lugares clave del recorrido.

De esta manera, escaneando el código QR los visitantes pueden descubrir el nombre y la historia de cada uno de los peculiares personajes que decoran este pueblo de la comarca del Valle del Almanzora y que, año tras año, no paran de aumentar.

Junto a él, una guía editada por el propio Ayuntamiento ayuda a orientarse y a no perderse ninguno de los 36 espantapájaros que este año han tomado Bacares. Toda esa información se ha recogido además en unos trípticos que se han repartido por los distintos establecimientos del este pueblo, que también se han volcado con la iniciativa.