El arte de las geishas y los samuráis llega a Barcelona: "Sin ellos no entenderíamos Japón"

El Palau Martorell ofrece un recorrido por la cultura nipona a través de la exposición 'Geisha/Samurai. Memorias de Japón'
Ferran López Alagarda es el comisario de la exposición: "Los japoneses no entienden el progreso sin entender de dónde vienen"
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BarcelonaPara adentrarse de lleno al arte japonés, los apasionados a las tradiciones niponas solo tienen que cruzar las puertas del Palau Martorell de Barcelona a través de una exposición sobre la fascinación de las geishas y samuráis, la esencia histórica de dos figuras esenciales en el país asiático.
La exposición 'Geisha/Samurai. Memorias de Japón' ofrece un recorrido por la cultura nipona con más de 150 obras, que se podrán apreciar hasta el próximo 8 de septiembre. Una inmersión total al legado artístico japonés a través de una colección de xilografías de época, caligrafías, armaduras, kimonos, catanas, objetos de perfumería, abanicos y netsukes (miniaturas) repartidas en las dos plantas principales del edificio.
"La esencia histórica de las geishas y samuráis encarnan la esencia de Japón. No entienden el progreso sin entender de dónde vienen", destaca Ferran López Alagarda, el comisario de la exposición y presidente de la Federación Española de Anticuarios. Un arte donde las geishas "encarnan una filosofía propia de la mujer en Japón", más allá de su finura, belleza y saber estar.
El conocimiento de las artes
Sus orígenes se remontan a hace más de 400 años y en la actualidad continúan con la tradición. "Además de ser una de las mujeres más elegantes del país, son expertas en danza, música y dominan casi todos los instrumentos. No solamente eso, continúa siendo conversadora".
Una figura que no ha cambiado con el paso de los años. "Sin las geishas no entenderíamos Japón. Aporta esa finura y matiz lleno de detalles tanto en belleza mental y corporal. Su papel es de apoyo a los hombres que buscan el refinamiento y conocimiento en las artes. Han llegado a un nivel de perfección, hay que verlas en acción para entender su papel en la sociedad japonesa. Es la belleza condensada".
Incluso en su fisionomía. "No caminan como los occidentales. Tienen una forma determinada. Lo estudian y practican. Tienen un poder de atracción por su estética. Su imagen ilumina". Una visión que tratan de mostrar desde el Palau Martorell de Barcelona. "Aquí muestran su belleza y sus objetos cotidianos, que son obras de arte, kimonos ceremoniales bordados a mano. O utensilios, abanicos".
