La Coordinadora de Colles, la empresa NZI y el hospital Sant Joan de Déu colaboran en el proyecto Casco 2.0
Una renovación pensada para mejorar la seguridad de los más pequeños
BarcelonaLa Coordinadora de Colles Castelleres de Catalunya (CCCC) impulsa el desarrollo de un nuevo casco que incluirá un protector facial. Una renovación pensada para mejorar la seguridad de los más pequeños. En el proyecto 'Casco 2.0', participan la empresa NZI, que ya se encargó de crear el primer casco en 2006 y el siguiente en 2008, y el hospital Sant Joan de Déu de Barcelona con asesoramiento médico y tecnológico.
"Desde el primer momento hemos querido que el mundo casteller forme parte del proceso. Informar, escuchar y explicar cada fase del proyecto es esencial. El Casco 2.0 no es sólo uno producto técnico; es una apuesta compartida sobre cómo queremos proteger el futuro de los castells", asegura Albert Torres, presidente de la CCCC.
La nueva versión del casco busca proteger mejor la frente y la cara, ampliando la zona frontal y lateral. Los cambios también han de mejorar el sistema de retención en la cabeza para evitar que se mueva durante la ejecución de los castells. El proyecto incluye decidir el material y la forma para proteger el tercio superior de la cara sin que la solución sea como un casco de motocicleta.

Una opción sería una pieza independiente y complementaria para convivir con el casco sin que moleste a la visión. En esta solución están interviniendo los especialistas de innovación, unidad 3D y de fotografía clínica del hospital Sant Joan de Déu. Se pretende ampliar la zona de protección y se diseña una pieza de protección facial como una máscara o un antifaz para las zonas más sensibles. Según Silvia Simó, responsable del Área médica y de salud de la CCCC: "A pesar de los buenos resultados, se han detectado áreas de mejora. Hay zonas del rostro como la frente, la nariz o los pómulos que no quedan plenamente protegidas. También hemos observado limitaciones de ajuste y corte. Si tenemos evidencia científica y capacidad técnica para mejorar, nuestra obligación es hacerlo".

Otro de los objetivos es mejorar el ajuste. Se opta por unificar el casco para el 'pom de dalt' y se amplía la talla a tres medidas diferentes para ganar en adaptabilidad, sobre todo, en el caso de los castellers más pequeños. Evitar que el casco se mueva es otra prioridad porque el movimiento reduce la seguridad.
El proyecto consta de tres fases. En la primera, se buscaron datos reales y se midieron 235 cabezas de los participantes más jóvenes de 14 colles castelleres. Con los resultados en la mano, han decidido crear una talla S para los más pequeños, además de las tallas M y L actuales.

Lo siguiente fue crear prototipos viables en los que ha intervenido la ingeniería y la fabricación de moldes. De momento, tienen tres modelos en 3D de un material que todavía no es el definitivo. En la última fase, se validarán probándolos en ensayos para introducir las mejoras necesarias. Según Sílvia Simó, "Se basa en datos reales y actualizados: hemos medido 235 cabezas y hemos incorporado tecnología 3D para obtener información milimétrica. Además, el proyecto cuenta con la evaluación y la aprobación de un comité de ética certificado. Esto nos permite avanzar con rigor, prudencia y máxima responsabilidad".
A principios del año 2000, algunas colles empezaron a usar cascos por iniciativa propia. El primer casco oficial se empezó a utilizar en 2006. Dos años antes, se había producido la grave caída de una niña de la Colla Vella de Valls durante la Diada de Sant Fèlix en Vilafranca del Penedès (Barcelona). "Los datos acumulados en estos veinte años son claros: el casco ha reducido de manera significativa los traumatismos craneoencefálicos graves en el 'pom de dalt'. No tenemos constancia de secuelas neurológicas graves a largo plazo desde su implantación generalizada. Esto demuestra que la prevención ha sido efectiva", concluye la responsable del Área médica y de salud de la CCCC.

