Ministerio de Cultura

Expertos y propietarios celebran la declaración de los hórreos del norte peninsular como Patrimonio Cultural Inmaterial: “No se entiende una casa rural sin hórreo”

Reconocen los Horreos del norte como patrimonio inmaterial en Galicia
El Gobierno declara los hórreos del norte peninsular como Patrimonio Cultural Inmaterial. Atlas Galicia
  • En Galicia existen más de 30.000 hórreos catalogados, muchos de ellos en fincas privadas

  • El Ministerio de Cultura destaca el “papel esencial” que desempeñan estas construcciones como marcadores culturales

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A EstradaNadie sabe a ciencia cierta cuantos hórreos hay en Galicia, una de las comunidades donde esta construcción tradicional, en piedra y madera ha sido el eje del hogar y uno de los elementos más importantes de las casas rurales durante siglos, no solo por el almacenaje, si no por su significado.  

Solo en Galicia, se estima que existen más de 30.000 hórreos, aunque no exista un censo oficial exacto, ya que muchos de ellos están en estado de abandono, o semiderruidos y una gran mayoría dentro de propiedades privadas, lo que complica su catalogación. De estos miles de hórreos, algunos de ellos se han hecho populares por su peculiar estructura, o su ubicación, como en el caso del conjunto de hórreos localizados en el municipio de A Merca, en Ourense, donde se pueden encontrar más de 30 ejemplares. O los considerados como los más largos que se conocen, como el de Carnota, en A Coruña o el de Araño, en Rianxo, con 37 metros de longitud. Otros de los más peculiares son los situados en Combarro, en Pontevedra, que cuentan con la peculiaridad de estar situados a orillas del mar. 

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Hórreos en Combarro

Los hórreos del norte peninsular, Patrimonio Cultural Inmaterial

Desde este martes, los hórreos del norte peninsular cuentan con un reconocimiento añadido. Estas construcciones tradicionales, habitualmente hechas en piedra o madera, son un referente en la arquitectura popular de Galicia, Asturias o Cantabria y también en León, Navarra o País Vasco. Desde ahora serán reconocidos como Patrimonio Cultural inmaterial. El Ministerio de Cultura ha querido destacar con este reconocimiento el “papel esencial” que desempeñan estas construcciones como marcadores culturales y expresiones de identidad colectiva, vinculados a prácticas sociales, saberes transmitidos, memorias compartidas y representaciones. 

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"Es el cofre donde se guardaban los tesoros" como recuerda el presidente de la Red Hórrea

Todos ellos forman parte del patrimonio etnográfico protegido de la comunidad, y desde ahora tendrán un reconocimiento especial, que los expertos esperan que implique también mayor protección.  Carlos Henrique Fernández Coto, presidente Red Hórrea Internacional se muestra por fin agradecido de que se les dé este máximo reconocimiento a los hórreos. “Para los propietarios debe ser un orgullo, es el cofre donde se guardaba todo un tesoro, donde se almacenaba el grano, las semillas, el maíz, el trigo”, recuerda. “Es un elemento muy importante de la casa en todo el norte peninsular”, añade.

Fernández Coto explica también que los hórreos siempre han sido elementos de referencia en las casas rurales: “Es donde muchos pasaban la noche de bodas, y la llave solo la tenía la duela de la casa, es probablemente el elemento más importante de la casa. No se entiende una casa rural sin hórreo”, apunta.  

Hórreo de Carnota, uno de los más largos catalogados en Galicia

Pero insiste también en reclamar más ayudas y apoyo para su mantenimiento y reparación: “Hay que restaurar los hórreos, pero no de cualquier forma”, detalla. En Galicia los más antiguos encontrados datan del siglo XVII pero como recuerda el representante de la Red Hórrea, se están haciendo excavaciones donde se han localizado hórreos romanos en la Ribeira Sacra.  

Muchos de los miles de hórreos que salpican la geografía gallega están abandonados o en malas condiciones. Uno de los que necesitan una reparación urgente es el conocido como el Hórreo del cura de Ribela, en A Estrada (Pontevedra), “es uno de los más largos del mundo” recuerda Carlos Fernández, “pero está en muy malas condiciones”, explica mientras muestra su estado actual. Otros están dentro de monasterios o recintos de la iglesia, lo que no siempre facilita su mantenimiento ni permite las visitas, y la gran mayoría se ubican en terrenos privados, dentro de las fincas particulares. 

Hórreo del cura de Ribela, en A Estrada

Los propietarios reclaman más ayudas para su conservación

 Manuel Laya es propietario de un hórreo en A Estrada. En su caso está en su casa porque es ya heredado de la familia. No sabe exactamente los años que tendrá, pero era ya de los abuelos de su mujer. “Antiguamente se usaban mucho más, para guardar el grano. Ahora ya no se planta por ejemplo tanto maíz, pero se continúa usando, hay gente que incluso los usa para curar ahí los jamones” explica Manuel, porque “las rendijas de ventilación ayudan”. Manuel valora que Patrimonio los proteja y añade un par de detalles sobre ellos. Cuenta que “cuantos más "claros" tiene un hórreo es que más pudiente era la casa” y recuerda "que antiguamente cuando te peleabas con tu mujer te mandaban a dormir al hórreo".  

Arancha Vilas compró hace unos años una casa en Mondariz que escondía en la finca un hórreo al que mima como un tesoro, a pesar de que tenga pendiente su restauración.  "Es muy importante conservarlos, sobre todo manteniendo su orientación original”, explica Arancha, pero lamenta que “los propietarios recibimos muy poca ayuda, y nos encontramos con muchos problemas. El mantenimiento implica una inversión y más aún como en mi caso que hay que hacerle una recuperación". 

El estudio más amplio sobre los hórreos gallegos

 Beatriz de la Torre Rey y Fernando Rodríguez Rodríguez (recientemente fallecido) dedicaron gran parte de su vida al análisis y catalogación de los hórreos en Galicia, un trabajo que actualmente continua su hijo. Juntos realizaron uno de los más amplios estudios sobre los hórreos gallegos que se pueden consultar actualmenteDurante más de cinco años, esta pareja recorrió todos los rincones de Galicia, catalogando miles de estas construcciones, convertidos casi en "cazadores de hórreos".

Una muestra de su trabajo de catalogación puede verse en la web Hórreos de Galicia, un homenaje a su pasión por este tipo de construcciones, muchas en la actualidad prácticamente en desuso, realizado con el objetivo de que no caigan en el olvido y que se reconozca su importancia dentro de la cultura gallega.