La historia de esperanza de Rosa Rubio que superó dos ictus hemorrágicos en tres meses: "Es como un tsunami que te arrasa y te cambia la vida"
Rosa Rubio narra su experiencia en el libro 'El poder de querer. Más fuerte que el ictus'
Su próximo reto es crear la plataforma Cerebridad, un espacio común para informar y acompañar a afectados de ictus
BarcelonaUn 14 de noviembre, la vida de Rosa Rubio cambió. "El ictus es como un tsunami que te arrasa y te cambia la vida en unos segundos". Así es cómo lo ve echando la mirada atrás tras sufrir dos ictus hemorrágicos, el más mortal, en tres meses. El primero fue una noche en 2012. Tenía 40 años y era empleada de banca. Se fue a dormir pronto porque no se encontraba bien y a las dos horas se despertó "con un dolor insoportable de cabeza, se me cerraban los ojos y no me salían las palabras. Solo me respondían las piernas y di golpes a la pared para avisar a mi hija mientras no dejaba de vomitar". Fue un médico a visitarla y le diagnosticó gastroenteritis. Una hora después, la trasladaban de urgencia a una clínica de Barcelona. Una resonancia reveló que tenía un hematoma de sangre en el cerebro por una malformación congénita y la trasladaron a la unidad de ictus. Y allá Rosa recuerda: "Pregunté si me podía morir y me dijeron que tenía posibilidades".
Tras 50 días hospitalizada, volvió a casa: "Tenía una bomba de relojería en la cabeza y me intervinieron en febrero. Durante la operación, tuve otro ictus, sangró la malformación, y le dijeron a mis padres que era muy difícil que saliera y si lo hacía, sería una persona dependiente". Tras despertar del coma inducido, no podía hacer nada sola y ahí empezó un largo camino para recuperarse tanto física como emocionalmente.
Rosa necesitó una silla de ruedas porque no podía caminar y necesitaba ayuda para comer porque se quedó con visión fantasma. Con una rehabilitación intensiva, tras nueve meses, volvió a andar. Ahora dice que hace vida normal, a pesar de notar la mano izquierda más lenta, seguir teniendo una visión borrosa, no mantener el equilibrio y oír fuerte por una hiperacusia.
La recuperación emocional tardó, calcula, siete años. "Me sentí hundida, triste y bloqueada", lamenta Rosa porque no entendía el vuelco que había dado su vida. "No encontré a ningún psicólogo que me entendiera. Me sentía frustrada y con el tiempo empecé a aceptar la enfermedad ayudando a personas que habían sufrido un ictus". Un proceso, con ayuda de su familia y su entorno, que considera que acabó cuando escribió el libro 'El poder de querer. Más fuerte que el ictus'. Para Rosa, "El hecho de querer tiene un poder brutal porque ya estás trabajando. Y el más fuerte que el ictus es porque me dijeron que me moría y aquí estoy. Gané al ictus". Su escritura la define "como un striptease emocional" y como un ejercicio de sanación.
"El libro es un mensaje de esperanza. Es el camino de la frustración a la aceptación pasando por el miedo y la rabia. Explico mi experiencia desde el primer ictus hasta que escribo el libro, sumando los testimonios de afectados y profesionales sanitarios", cuenta la autora. Para ella, "Cada ictus y cada paciente es único. Que crean en ellos mismos y que sean perseverantes y asumir que somos vulnerables".
Su siguiente proyecto es crear un espacio común en internet llamado Cerebridad para romper la soledad, acompañar y dar toda la información a los que han tenido un ictus. Después de sufrir dos, Rosa confiesa que ha decidido "pasar de sobrevivir a vivir el presente".