60 motos Derbi restauradas, un museo agrícola o maquetas navales: la pasión de Àngel Fibla por el coleccionismo
Este vecino de Santa Bàrbara (Tarragona) restaura modelos antiguos de la mítica marca de motos
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TarragonaÀngel Fibla está convencido de que su pasión por el coleccionismo es "de nacimiento". Tenía unos seis años e iba en pantalón corto cuando prefería gastarse la peseta que le daban de asignación para comprarse unos sobres sorpresa en el quiosco para conseguir un indio o un vaquero en lugar de un helado, como hacían sus amigos. A los quince años, este vecino de Santa Bàrbara (Tarragona) empezó a trabajar en la construcción y veía como tesoros piezas que se tiraban en las obras, desde ollas, herramientas del campo, maletas de cartón, sifones, y un sinfín de objetos que ha guardado hasta ahora.
Su gusanillo volvió a despertarse hace diez años: "Cuando me jubilé pensé: voy a volver a ser joven y voy a restaurar una Derbi como la que tenía a los 15 años y ahora tengo 60", explica Àngel. Fue su padre quien se la regaló. Era una Derbi Antorcha de color rojo. Aún recuerda, como si fuera hoy, lo que sentía cuando atravesaba la calle principal del pueblo para llegar a la plaza. "Enciendo la moto, me monto y las chicas me miraban y todas querían subirse. Aquella sensación no la he vuelto a tener en la vida con ningún otro vehículo. Yo pensaba que era el mejor Mercedes del mundo", recuerda y añade bromeando: "Ahora la sensación no es la misma". Una Derbi que no llegó a conservar pese a guardar todo tipo de objetos: "ojalá la tuviera", reconoce.
Y como quiso volver atrás en el tiempo y recuperar aquella sensación, "me compré una Derbi Antorcha, el mismo modelo, para restaurar, y la volví a montar e iba muy orgulloso". Así es como arrancó una colección de ensueño. La más antigua es 'La Paleta'. "Es un sobrenombre que se le quedó porque es el modelo que se compraban los albañiles, 'los paletas' en catalán, para ir a trabajar a la construcción en los años 60", detalla. A ese mítico ciclomotor, Àngel fue incorporando modelos de la Super, Super Campeona, Sport, Gran Sport, C4 o C7.
Las busca por toda España para traerlas hasta su almacén, desmontarlas desde el primer hasta el último tornillo, y volver a montarlas y pintarlas. Las piezas las saca de motos en mal estado o las crea él mismo porque las originales quedan pocas y son caras. Para el coleccionista, la más preciada es la Derbi 74 cc Gran Sport porque está muy buscada y quedan muy pocas. A la que hay que sumar dos réplicas de Ángel Nieto, una montura de carreras-cliente.
Son 60 modelos, restaurados y ordenados en la parte baja de su almacén, que "los saca para ir a tomar un café y los recuerdos vuelven". Una marca catalana fundada por Simeón Rabasa, que tenía un taller de bicicletas y se le ocurrió poner un motor a una para no pedalear. Y de ahí salió el nombre Derbi, acrónimo de DERivado de BIcicleta. Era 1950. Una colección que sueña con ampliar aunque "te tienes que poner un límite" con modelos como la Pirineos, la Junior o una Gran Sport.
Escaleras arriba, en el primer piso del almacén, Àngel tiene un museo privado, en colaboración con el ayuntamiento de Santa Bárbara, de tipo etnológico. Es 'La casa del pagès' donde reúne piezas antiguas para el cultivo de viñas, olivos y también para los arrozales, en los que participaban caballos, de los que tiene dos reproducciones a tamaño real. A eso suma prendas de ropa, sistemas de pesca o elementos de cocina.
Su coleccionismo no queda ahí. Lo completa con unas 40 maquetas de barcos de madera, algunas de un metro y medio de largo. Unas "obras de arte" por las que ha ganado algún premio. Y también con material de la guerra del Vietnam. Una curiosidad que surgió cuando escuchaba las noticias por la radio de joven y empezó a buscar condecoraciones, uniformes o cascos.
"Me preguntan: ¿Para qué tantas cosas? Y hay una frase hecha: 'No es importante los años que vivas, es importante la huella que dejes cuando te vayas'. Si dejas un museo o una colección de motocicletas algún día, cuando yo no esté, mis nietos o los hijos de mis nietos, recordarán que había un abuelito que coleccionaba Derbi", concluye.