El Hospital de Sant Pau incorpora el acompañamiento a quirófanos pediátricos y los más pequeños llegan en coche eléctrico

Un familiar puede acompañar hasta la anestesia a un paciente menor de 16 años
Desde enero, se han hecho 80 intervenciones siguiendo el nuevo protocolo
BarcelonaLos pacientes menores de 16 años del Hospital de Sant Pau de Barcelona pueden entrar en el bloque quirúrgico acompañados por uno de sus padres o tutores legales hasta que se duermen con la anestesia. El centro ha puesto en marcha el protocolo multidisciplinario de acompañamiento parental durante la inducción a la anestesia pediátrica para reducir la ansiedad y el miedo tanto de los progenitores como de los menores antes de una intervención. Los más pequeños, además, también podrán entrar en quirófano conduciendo un coche eléctrico a las intervenciones.
La ansiedad preoperatoria se pone de manifiesto, sobre todo, en la población pediátrica cuando deben separarse de los padres, madres o tutores legales. Se conoce como ansiedad por separación. Se calcula que el 60% de los niños experimentan nervios o miedo antes de entrar en quirófano, "un entorno que puede ser muy intimidante y desconocido y que crea mucha angustia. Así el proceso de la cirugía se hará más agradable", explica Míriam Armora, jefa de Enfermería del Proceso Quirúrgico de Sant Pau.
Los objetivos son "reducir la ansiedad preoperatoria en una situación tan estresante como puede ser una intervención quirúrgica; mejorar su colaboración a lo largo de todo el proceso así como su satisfacción, la experiencia vivida y la recuperación posoperatoria. En definitiva, lo que pretendemos es acercar a las familias al entorno de quirófano, minimizar el impacto emocional que les genera y poder conciliar seguridad y humanización en el proceso quirúrgico pediátrico", señala Susana Illa, del Servicio de Anestesiología de Sant Pau.
Entorno seguro
El protocolo sigue las recomendaciones del Ministerio de Sanidad y cuenta con el apoyo de diversas sociedades científicas. "Es un derecho reconocido del niño poder estar con sus padres el máximo tiempo posible", afirma Núria Brun, adjunta de Cirugía Pediátrica del Servicio de Pediatría de Sant Pau. "Está demostrado que la angustia y el miedo de los padres se transmiten a los niños y desencadena una respuesta metabólica que puede provocar efectos adversos durante el proceso quirúrgico y el postoperatorio. Si con este protocolo conseguimos reducir esta angustia, podemos mejorar la respuesta postoperatoria y disminuir el dolor, los terrores nocturnos o la enuresis nocturna", añade.
También se busca un entorno asistencial seguro. En la consulta preoperatoria, el anestesiólogo da la información pertinente a la familia y se resuelven posibles dudas. El día de la cirugía se designa a quien realiza el acompañamiento y esta información queda acordada en un documento de declaración de conformidad que los progenitores o tutores legales deben firmar.
El acompañamiento se realiza bajo condiciones de seguridad y supervisión del cumplimiento de las condiciones de asepsia estricta por parte de los profesionales que intervienen en el proceso. Ya en quirófano y habiéndose puesto el equipamiento de protección individual indicado, el acompañante se sitúa junto al anestesiólogo y, siguiendo las indicaciones del personal sanitario en todo momento, puede reconfortar al niño cogiéndole de la mano o animándole a respirar a través de la mascarilla.
Operación en tiempo real
El padre o madre o tutor legal está todo el tiempo con el niño y sólo salen del quirófano cuando ya se ha completado la inducción de la anestesia. Luego, les acompañan al vestuario y a la sala de espera. Allí, a través de la aplicación móvil “Quiròfans Sant Pau” y de las pantallas informativas, pueden realizar el seguimiento de la intervención en tiempo real. Una vez finalizada la cirugía, pueden acompañar al niño a la Unidad de Recuperación Post Anestésica mientras se despierta.
Desde su puesta en marcha, en enero de 2026, ya se han realizado 80 intervenciones siguiendo el nuevo protocolo de acompañamiento familiar a los quirófanos pediátricos del Hospital de Sant Pau.
