La pareja duerme en el coche aparcado en el barrio de Sant Oleguer de Sabadell
Hace siete meses les rescindieron el contrato de alquiler de un piso de 650 euros
BarcelonaEn un coche aparcado en el barrio de Sant Oleguer de Sabadell es donde viven Montse Alimón y Jordi Puig desde hace siete meses. El propietario del piso donde estaban desde hacía once años les comunicó que lo necesitaba para su hijo. "Pagábamos 650 euros al mes. Tuvimos que dejar la casa tras once años y nos pusimos a buscar. Encontramos pisos de 800 a 1.000 euros en Sabadell, Terrassa o Barberà del Vallès. La sensación que tenemos es que hay gente que quiere ganar dinero con el problema de la vivienda", explica Jordi.
Y ahí empezó su odisea. Primero, se alojaron en un piso turístico durante quince días hasta que, a finales de noviembre, decidieron vivir en su coche. "No teníamos nada más. No teníamos dónde ir. Los pisos asequibles ya estaban alquilados. Los que salían tenían unos precios muy altos y no podíamos pagarlo", asegura Montse.
En el vehículo pasan las noches. Estiran los asientos hasta ponerlos casi planos y se tapan con sacos de dormir. En el maletero tienen toda la ropa de invierno. El resto, lo tienen guardado en un trastero. En el tiempo que llevan durmiendo en su coche les han robado tres veces. Se han llevado dinero, un móvil y dos ordenadores. Pese a todo, la pareja intenta seguir su vida. Para lavar la ropa acuden a una lavandería, se duchan en un gimnasio, cargan los móviles en una cafetería, en una biblioteca usan el ordenador y la Cruz Roja y entidades sociales como la Fàbri-k de Can Rull, Actúa Vallès o Sense Sostre les entregan comida varios días a la semana y van a un hipermercado a calentarla. La pareja agradece la solidaridad y el seguimiento que está haciendo de su caso el Ayuntamiento de Sabadell. "No esperábamos llegar a esta situación y nos está afectando. Te cansas porque no puedes dormir en una cama. Es un cansancio psicológico porque es estresante. El día a día es duro. No te puedes hundir. Hay que tirar adelante", lamenta Montse. Lo mismo piensa su pareja: "Nunca había pensado que me podía pasar y ¿ahora qué hacemos? No podemos hundirnos. Tenemos que estar unidos y hay que seguir".

Mientras no dejan de buscar soluciones a su situación. Han solicitado una vivienda de emergencia social y se han apuntado para acceder a un piso municipal para personas mayores de 65 años. "Te quedas a la espera. Puedes tardar un año en entrar en un sorteo", cuenta Jordi, de 69 años. Y una hipoteca ni la contempla a su edad porque "no la puedo pedir a 30 o 40 años".
Él ha trabajado como técnico de radio en emisoras como Radio Sabadell o Catalunya Ràdio. Montse, de 61 años, cobra el Ingreso Mínimo Vital. Estaba empleada en un comercio y la despidieron estando de baja tras ser atropellada por un coche. Desde entonces, no puede trabajar porque le han quedado secuelas. La pareja asegura que hace cuentas y no les salen los números si tienen que pagar un alquiler a partir de 800 euros más los gastos. "No se puede. No tendríamos para comer", asegura Montse. Por eso, están mirando viviendas en diferentes puntos de Cataluña para tratar de conseguir un alquiler asequible.

Fuentes del Ayuntamiento de Sabadell señalan que conocen el caso de esta pareja y que sus ingresos no cumplen los criterios para acceder a un piso de emergencia social, pero igualmente están en seguimiento de Acció Social y les están ayudando a buscar un piso de alquiler en barrios distintos a los que ellos están buscando o fuera de Sabadell.
Mientras Montse y Jordi sueñan con volver a vivir juntos en un piso, que puedan pagar.

