Un estudio de Vall d’Hebron confirma la seguridad de las vacunas vivas atenuadas en personas con esclerosis múltiple

Las vacunas contra el sarampión, la rubéola, las paperas y la varicela no aumentan el riesgo de brotes
El estudio cuenta con la colaboración del Centre d'Esclerosi Múltiple de Catalunya
BarcelonaUn estudio liderado por el Centre d'Esclerosis Múltiple de Catalunya (Cemcat) y el Servicio de Medicina Preventiva de Vall d’Hebron refuerza la seguridad de las vacunas vivas atenuadas en personas con esclerosis múltiple (EM). La investigación concluye que las vacunas contra el sarampión, la rubéola, las paperas (MMR) y la varicela no se asocian con un aumento del riesgo de brotes ni de actividad inflamatoria de la enfermedad.
El estudio analiza datos de 369 personas con esclerosis múltiple seguidas en el Cemcat entre 2016 y 2024. De estas, 123 recibieron al menos una dosis de vacuna viva atenuada porque no tenían inmunidad previa demostrada frente al sarampión o la varicela. Los investigadores comparan su evolución con la de 246 pacientes con EM no vacunadas y observan que el riesgo de brote durante el año posterior a la vacunación no es superior al de los controles. Además, los análisis de resonancia magnética disponibles tampoco muestran un incremento de la actividad inflamatoria tras la vacunación.
“Este estudio aporta una evidencia muy necesaria en un contexto en el que todavía existen dudas sobre la seguridad de estas vacunas en personas con esclerosis múltiple”, explica René Carvajal, investigador del grupo de Neuroinmunología Clínica del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) y neurólogo del Cemcat. “Los resultados indican que estas vacunas se pueden administrar de manera segura cuando están indicadas, especialmente antes de iniciar tratamientos inmunosupresores”.

Miedo a vacunarse
Las vacunas vivas atenuadas tienen un papel relevante antes de comenzar algunos tratamientos de alta eficacia para la EM que pueden tener efectos inmunodepresores. Estos fármacos pueden aumentar el riesgo de complicaciones graves derivadas de infecciones como el sarampión o la varicela. En este contexto, garantizar una vacunación adecuada es una parte importante de la planificación terapéutica.
Mar Tintoré, jefa asistencial del Servicio de Neurología/Neuroinmunología de Vall d’Hebron, investigadora principal del grupo de Neuroinmunología Clínica del VHIR y jefa asistencial del Cemcat, asegura que “la reticencia vacunal sigue siendo frecuente entre personas con EM, a menudo por el miedo a que la vacunación pueda desencadenar brotes de la enfermedad". Y añade: "Nuestra preocupación se ha mantenido durante años por la falta de estudios específicos sobre vacunas vivas atenuadas en esta población”.
“Los datos son especialmente relevantes ahora que los casos de sarampión han aumentado en diferentes países y que las coberturas vacunales han disminuido en algunos entornos”, apunta Susana Otero-Romero, médica adjunta del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario Vall d’Hebron, jefa del grupo de Epidemiología y Salud Pública del VHIR e investigadora del Cemcat. “Disponer de evidencia científica sólida nos permite transmitir más confianza tanto a los pacientes como a los profesionales sanitarios”.
Los resultados también pueden ayudar a agilizar el acceso a los tratamientos modificadores de la enfermedad. Muchas personas con esclerosis múltiple necesitan completar la vacunación antes de iniciar terapias inmunosupresoras, ya que estas vacunas pueden estar contraindicadas una vez que el tratamiento ha comenzado.
Desinformación
En paralelo, un estudio llevado a cabo por Vall d’Hebron ha analizado el impacto de la desinformación en las decisiones reproductivas de las mujeres con esclerosis múltiple. El trabajo muestra que aún persisten muchas creencias erróneas sobre el embarazo y la maternidad. Así, el 59% de las 200 encuestadas de entre 18 y 45 años considera que la EM ha influido en sus decisiones, principalmente modificando el momento del embarazo y el número de hijos deseados. Entre las preocupaciones más habituales se encuentran el riesgo de empeoramiento después del parto, la posibilidad de que los hijos desarrollen EM o los efectos de los tratamientos sobre el feto.
Los investigadores también detectan importantes carencias de información sobre la lactancia, el uso de determinados tratamientos durante el embarazo o los riesgos reales de transmisión de la enfermedad. Aun así, solo una de cada cuatro participantes había recibido asesoramiento reciente sobre embarazo y EM. “La información sanitaria rigurosa e individualizada es clave para que las personas con esclerosis múltiple puedan tomar decisiones informadas sobre su salud y su proyecto de vida”, explica Miguel Ángel Robles, investigador principal del grupo de investigación multidisciplinar en enfermería del VHIR y coordinador de enfermería del Cemcat.
