Una plaga de moscas invade Hostalric, Girona, y obliga a cerrar empresas: "Están sufriendo porque no han podido abrir"

El origen del foco está en una empresa de reciclaje situada en el polígono industrial
El Ayuntamiento de Hostalric ha colocado 150 trampas de feromonas para atrapar a las moscas
GironaUna plaga de moscas ha invadido Hostalric (Girona) desde hace más de una semana. Una situación que desespera a vecinos y empresarios. Algunos establecimientos como comercios, bares o restaurantes han tenido que bajar la persiana durante unos días.
Fue a principios del 15 de junio cuando se detectó "una presencia anormal de moscas" en distintas zonas del municipio, tal como indica el ayuntamiento en un comunicado. En ese momento, se decidió activar los servicios municipales para tratar de localizar el origen del foco.
Tras varias comprobaciones, se detectó en una empresa que se dedica al reciclaje de plásticos, a la que llegaron varios palés infectados con larvas de moscas. Tras una inspección ocular de las instalaciones, situadas en el polígono industrial, por parte de la Policía Local y los técnicos municipales, se abrió "un expediente informativo y sancionador".
El Ayuntamiento de Hostalric ha activado la emergencia por salud pública y la situación se ha comunicado a las autoridades competentes. También se ha constituido un comité de seguimiento entre el Ayuntamiento de Hostalric, la Agencia de Residuos, Protección Civil y la propia empresa.
Mientras se centran los esfuerzos en eliminar el centro de reproducción de los insectos. La empresa ha realizado una fumigación y está retirando los palés que hay en el exterior. En paralelo, el ayuntamiento ha colocado, de momento, 150 trampas de feromonas instaladas en lugares como señales de tráfico repartidas por diferentes puntos del municipio. Un número que está resultando insuficiente y que se ampliará en los próximos días, viendo la continua presencia de moscas.
"Angustiante y molesto"
Los más afectados son los establecimientos, que se encuentran más cerca del origen de los insectos, cerca del polígono. "Algún bar y alguna empresa muy cercanos al foco están sufriendo mucho porque no han podido abrir. Y eso es grave", afirma Empar Castañer, propietaria del restaurante Parrufu. En su caso, sigue con las puertas abiertas y el negocio no se ha resentido, pese a la plaga de moscas que azota Hostalric. "Seguimos trabajando. Tenemos una cocina nueva muy bien equipada con luz ultravioleta. Además, hemos colocado tiras adhesivas de refuerzo. Tenemos aire acondicionado y las puertas y ventanas cerradas. Es angustiante y molesto".
Según cuenta Castañer, la presencia de las moscas nada tiene que ver con la de los primeros días de la plaga, que descubrió un día al llegar a casa, que está más cerca del origen del foco. "Entré en la cocina y había unas 50. Pensaba que había llegado el calor y con él, las moscas. Fui a comprar insecticidas, pero estaban agotados. Fue en la tienda donde me informaron de lo que estaba sucediendo", recuerda.
Una pesadilla que está obligando a los vecinos de este municipio gerundense a tener las puertas y las ventanas cerradas a cal y canto, con las altas temperaturas de estos días, y a colocar todo tipo de trampas, incluso caseras, para atraparlas. "Al principio, ibas caminando por la calle y te seguían", apunta.

En otro restaurante del municipio siguen trabajando, pero con la mirada puesta en las moscas. "A la mínima que abres la puerta, ya se cuelan al interior", explica una trabajadora del local. Por eso, han colocado enchufes repelentes y también espirales adhesivas en el interior. En cambio, en el exterior, pese a las trampas que han colocado, siguen presentes en un gran número, por lo que han solicitado ayuda al ayuntamiento.
En el polígono industrial, la situación es similar, con empresas a medio gas. Es el caso de Selvametall, que tiene que trabajar con la puerta abierta, por lo que las moscas entran y se pegan. Calculan que se han gastado unos 300 euros en insecticidas y trampas, pero al menos, siguen con su actividad.
