Ejercicios físicos

Carrera con andadores y carritos de la compra para promover el ejercicio sénior: "Es tener funcionalidad para valerse por uno mismo"

Así es la campaña para atraer clientes crossfit sénior en Barcelona
Así fue la carrera promocional para atraer clientes de CrossFit sénior. Cedido
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BarcelonaCinco mujeres con andadores y carritos de la compra, alguna con abanico incluido, con mucho sentido del humor y "a su manera" y a su ritmo, han participado en "La primera carrera en tacataca de Barcelona para el mundo". Fue un sábado por la mañana, en la calle Creu Coberta de Barcelona, para promocionar el deporte sénior. "Se montan carreras de todo y pensamos en hacer una de tacataca porque tienen derecho a correr. Buscábamos el impacto de la acción y de la imagen para hacer un poco de ruido porque todo el mundo puede entrenar sea cual sea su edad", explica Juan Carlos Lagranje, copropietario y jefe de entrenadores de CrossFit Sants.

Una campaña promocional que les "ha funcionado" y con la que apuestan por el ejercicio sénior para "tener funcionalidad, para poder valerte por ti mismo el mayor tiempo posible. Es un trabajo integral: fuerza, equilibrio y coordinación. Se hacen movimientos para sentarse, empujar o agacharse", puntualiza Lagranje.

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Eso sí, es un CrossFit adaptado. "Me jubilé y me decían que me apuntara. Me daba miedo porque pensaba que era la rueda del tractor y había que moverla y no estaba preparado para eso", confiesa Alfonso Montero, de 70 años, entre risas. El mismo temor inicial de Ana Herrero, de 68 años, al oírlo: "Me asustaba la palabra y ahora alucino". Ahora los dos reconocen que esperan con ganas la clase de una hora los jueves, que se ha convertido en "el día favorito", como apunta Raúl Montero, su entrenador sénior fit, con sus "20 atletas", de entre 60 y 70 años, que llegaron sin conocimientos deportivos y con ganas de tener más autonomía. "Cuando te jubilas, piensas que con caminar es suficiente, pero también hace falta la fuerza", comenta Alfonso, recién operado del hombro. "A estas edades, se pierde masa muscular y densidad ósea, cuanto más músculo haya, nuestro cuerpo va a estar con más capacidad durante más tiempo", destaca Montero.

Los clases mejoran la funcionalidad y la autoestima
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Para el día a día

Un ejercicio adaptado y pensado para el día a día. "Está basado en capacidades como la fuerza, el equilibrio, la coordinación y la propiocepción, que sería la conciencia corporal", subraya Montero. Y eso se traduce en movimientos "para que vean que sirve lo que están haciendo como abrir o cerrar una puerta, recoger algo del suelo, cargar unas bolsas del supermercado, empujar un carrito, sentarse en el sofá o tumbarme en la cama. Así tiene más sentido y entienden el porqué de lo que están haciendo", concreta el entrenador.

Se trabaja la fuerza, el equilibrio y la coordinación

Y en la sala del gimnasio, se traducen así: "Una sentadilla es como levantarse de sofá o del váter o con un trineo de empuje y arrastre se asemejaría a empujar un carrito, una silla de ruedas o un objeto que se vaya a deslizar". Y no se quedan ahí tal como cuenta Alfonso: "Subir unos cajones a diferentes niveles es como subir escalones. La fuerza de los brazos, en las anillas. Hacemos flexiones en la pared o en el suelo, bicicleta, remo, estiramientos con gomas o caminatas con pesas en las manos para fortalecer el andar".

El ejercicio mejora el estado de forma físico y emocional

Más confianza y autoestima

Unas clases que surten efecto, como asegura Alfonso: "Desde la jubilación parece que entramos en la ley del mínimo esfuerzo, del sedentarismo y de los dolores diciendo al levantarme que me duele aquí o allá. Se nota una diferencia tremenda. Hago esas cosas y no me molesta. Esto es genial. Ves que puedes hacer cosas que eran impensables y no las hacías". Y también Ana: "Me encanta y me lo noto. No hacía nada de gimnasia y me siento más ágil para agacharme para coger a mi nieta".

Y la mejora no solo es física. "Se trabaja la autoestima y la relación entre personas y la socialización. Adquieren más confianza, más seguridad, se relacionan, se van perdiendo miedos y avanzan cada vez más fuertes y con la capacidad de vivir de forma independiente durante más tiempo", afirma el entrenador. Una serie de ejercicios entremezclados con sonrisas. "Estamos sin vergüenza. Nos reímos el uno del otro. Es una hora en que no estamos solos, nos dirigen y encima la compañía es buenísima. No se puede pedir más", asegura convencido Alfonso. "Te ríes, hay música, y haces deporte", añade Ana.

Es tan bueno el ambiente que Raúl reconoce que tiene que "poner orden como si fuera un instituto" porque no es para competir "sino para que su vida sea más fácil y pasárselo bien".