Una calabaza gigante de 500 kilos del cultivador Jordi Xandri, la más grande de Cataluña este año: "Mi sueño es llegar a 1.000 kilos"

El cultivador de Lleida Jordi Xandri, con la calabaza gigante de 500 kilos. Cedida
  • Jordi Xandri es de Sant Llorenç de Morunys (Lleida), el pueblo con más cultivadores de calabazas gigantes de España

  • La calabaza gigante más grande de España pesa 1.187 kilos y la del mundo, 1.431 kilos

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LleidaLos repetidos concursos de calabazas gigantes despertaron la curiosidad de Jordi Xandri hace 18 años. "Todo lo que salga un poco de lo habitual, me atrae. Sale de la rutina y del aburrimiento", reconoce sonriendo. Y con esa curiosidad quiso dar un paso más: "Mis padres provienen de familia del campo y tenemos terrenos para cultivar. Las plantábamos sin cuidarlas. Solo regándolas. Como las semillas eran de genética gigante conseguíamos calabazas de unos 100 kilos. Hace cuatro años pensé: 'Se acabó. Lo tengo que hacer bien'. Me hizo gracia profesionalizarme y conseguir pesos mayores. La primera calabaza gigante la llamamos Olivia por una canción. Es la única a la que le hemos puesto nombre".

Así, Jordi puso manos a la obra. Buscó información y se puso en contacto con cultivadores profesionales y, con su ayuda, empezó con esos gigantes. En su pueblo natal, Sant Llorenç de Morunys (Lleida), ya había más de 15 cultivadores. Es el lugar de España donde hay más de calabazas gigantes. "Supongo que es por la feria que se celebra. Hemos ido repartiendo semillas y explicando cómo hacerlo. Y también se potencia dando varios premios locales en nuestro concurso", argumenta.

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Este año, Jordi Xandri ha conseguido la calabaza gigante más grande de Cataluña con 500 kilos. Fue en el concurso internacional de Sant Feliu de Codinas. Con la misma pieza, ganó en Sedó con 491 kilos y en Sant Llorenç de Morunys con 489,5. "Desde el momento en que se cosechan van perdiendo peso y se deshidratan", aclara. Lejos de los 676 de su mejor marca hace dos años: "Este año, por culpa de las altas temperaturas y de la falta de lluvias regulares, no le ha ido bien a casi nadie en Cataluña". En el listado de récords, en Cataluña el listón está en 827 kilos y llega a los 1.187 en España. El título de la calabaza gigante más grande del mundo se lo acaba de llevar el norteamericano Ron Wallace con nada más y nada menos 1.431 kilos de peso. "Es una tradición norteamericana. Allá es como la NBA y luego, estamos el resto del mundo", afirma sonriendo.

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El fruto más espectacular

"Si quieres un fruto gigante, para la exageración, es la calabaza. No hay otro fruto que crezca tanto. Si buscas espectacularidad y te gusta cultivar y experimentar, es la calabaza. También se pueden hacer sandías, que aquí también hacemos concursos, pero solo puedes aspirar a llegar a poco más de 100 kilos. También hay tomates, melones o berenjenas gigantes. Hay una asociación mundial de frutos gigantes. Se llama Great Pumpkin Commonwealth (GPC)", explica el cultivador.

Para saber el peso de la calabaza, "se toman unas medidas con una cinta métrica y sumándolas sabemos aproximadamente el peso que tiene y lo que crece cada día. Y se consulta una tabla. Así sabemos si tenemos que hacer alguna variación del cultivo". Una afición que "no da para vivir y, al final, se trata de superar tu récord por satisfacción personal y, si ganas concursos, puedes sufragar gastos".

La semilla se planta a finales de abril y se recoge el fruto en septiembre: "Desde que nace la calabaza hasta que se recoge son 100 días aproximadamente de crecimiento. Este año mi calabaza tiene 88 días en los que ha crecido los 500 kilos. Los días de más crecimiento eran 12 kilos diarios. Las que llegan a mil kilos son 24 o 25 al día", concreta.

¿El secreto?

Para llegar a ese tamaño de calabaza, se necesita un terreno de "unos cien metros cuadrados para una sola calabaza. A medida que crece la planta, la has de ir guiando y podando. Donde nace una hoja, en el nudo, se entierra y nacen raíces nuevas. Se convierte en un campo lleno de raíces para alimentar una sola calabaza. Es la clave principal. La tierra ha de tener el agua, los fertilizantes y la humedad justa. Es muy importante el momento de la polinización. Se hace manualmente para asegurar la fecundación y la futura genética de las nuevas semillas. También se tratan las hojas con nutrientes y fitosanitarios. La base del éxito es conseguir y mantener una planta grande y sana. Todo ello da energía al fruto para que se haga grande y pesado".

La temperatura es otro factor importante: "Esa parte es complicada. Por debajo de 22 grados y por encima de 28, la planta empieza a sufrir estrés térmico y usa la energía para sobrevivir. Eso hace que la calabaza no engorde. Para evitarlo, se ponen mallas de sombreo para disminuir la radiación solar y nebulizadores de agua para bajar la temperatura. La mayoría de las calabazas que han superado los 1.000 kilos las han cultivado en invernaderos, para así tener un mejor control del clima. Eso es primera división y supone una gran inversión".

El sueño: los 1.000 kilos

Una vez acabado el tiempo de los concursos, el objetivo es "sacar las semillas y guardarlas para volver a cultivar. Cuando llegué a los 676 kilos, repartí algunas y, en nuestro concurso, los cultivadores locales consiguieron pesos superiores a los habituales. La genética es fundamental".

Unas piezas comestibles, pero "muy insípidas porque tienen mucha agua. Se reparten en algunos concursos entre los asistentes. El sobrante se da de comer a las vacas". Y si coincide con el tiempo de Halloween, las calabazas gigantes se transforman "en alguna cara y se coloca una luz dentro".

Jordi continúa manteniendo la curiosidad del primer día: "Mi sueño es llegar a 1.000 kilos. De momento, superar mi récord y, el año que viene, alcanzar los 700 kilos".