KRAS: la proteína “maldita” del cáncer y objetivo de la primera astronauta española

Biólogo molecular sostiene muestra de sangre para la prueba de mutación KRAS para el cáncer de pulmón
Biólogo molecular sostiene muestra de sangre para la prueba de mutación KRAS para el cáncer de pulmón. Getty
  • En los últimos dos años han aparecido dos nuevos fármacos, es un "área en crecimiento exponencial", subrayan en el CNIO

  • KRAS es un oncogén con mutaciones que le hacen ser maligno y está presente en uno de cada cuatro cánceres

  • Científicos de todo el mundo llevan décadas investigándolo, entre ellas, Sara García Alonso, la primera astronauta española

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MadridAurelio recibió el jueves la mejor de las noticias. Según su oncóloga todos los resultados están perfectos, así que hasta dentro de tres meses no tendrá que volver a revisión. Los doctores están muy contentos porque antes “se les morían todos los pacientes con cáncer de pulmón y ahora ya no es así”, constata Aurelio.

¿Qué es lo que ha cambiado? Lo que ha ocurrido es que el conocimiento de la enfermedad y el avance en los tratamientos para hacerle frente han dado pasos agigantados en los últimos años. “Por fin hay fármacos contra la proteína KRAS mutada y hay evidencia de que tienen actividad antitumoral. En todo caso, es un área en crecimiento exponencial”, explica a NIUS Paco Real, jefe del grupo de carcinogénesis epitelial del CNIO, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.

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En realidad, hace tiempo que eminencias científicas como Mariano Barbacid siguen la pista a esta proteína maldita: KRAS, el también llamado santo grial para los investigadores moleculares y farmacológicos. De hecho, hace cuatro décadas que KRAS fue descubierta y, desde entonces, los científicos han tratado de destruirla o inhibirla, pero no ha sido fácil, hasta ahora.

Nuevos fármacos contra una de las principales causas de muerte

En 2021 y 2022 se han aprobado fármacos como el Sotorasib y Adagrasib para el tratamiento del cáncer de pulmón que se basan precisamente en la estrategia de inhibir la forma mutada de KRAS (G12C) que se da en algunos tumores, indica Fernando Peláez, director del programa de biotecnología del CNIO.

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El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas trabaja para lograr que el cáncer deje de ser una de las principales causas de muerte en nuestra sociedad por lo que cuenta con equipos como el de Mariano Barbacid: el grupo de oncología experimental en donde trabaja Sara García Alonso, investigadora y primera astronauta española.

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KRAS, el oncogén mutado que convierte a las células en tumorales

Tal y como explica la científica en el canal del CNIO, su labor consiste en encontrar nuevos fármacos que puedan utilizarse en dos tipos específicos de cáncer (pulmón y páncreas) formados por la mutación en el oncogén KRAS. Pero ¿qué es exactamente KRAS?

KRAS es un oncogén y un oncogén es un gen que existe en las células, pero que ha adquirido mutaciones que hacen que sea maligno. Lo explicaban la doctora Rosana Simón Vázquez y la investigadora Lara Diego González en este artículo publicado por The Conversation. Cuando una célula sufre una mutación en el gen que regula el crecimiento y la división celular, este se convierte en un oncogén que puede transformar a la célula en tumoral.

¿Cuándo surge el cáncer?

Si el sistema inmunitario detecta esa célula mutada y es capaz de eliminarla, o si la propia célula localiza el error y “se suicida”, no supondrá ninguna amenaza. Pero si a esa mutación se suman otros cambios en el genoma de la célula que bloquean la apoptosis o suicidio celular, y le permiten pasar desapercibida para el sistema inmunitario, surgirá un cáncer.

Uno de los oncogenes que se encuentra frecuentemente mutado en varios tumores, incluyendo el cáncer de pulmón, colorrectal o de páncreas, es el KRAS (abreviación de oncogén homólogo al virus Kirsten de sarcoma de rata). El KRAS está presente, aproximadamente, en uno de cada cuatro pacientes de cáncer. Por ello, desde su hallazgo, se han estudiado múltiples estrategias para intentar bloquear la actividad de KRAS mutada, pero hacerlo de forma directa ha sido muy complejo, tanto por las propias características de la proteína como por la elevada toxicidad generada por los fármacos. Por eso, la aprobación de inhibidores de KRAS como tratamientos se ha hecho esperar cuatro décadas, coincidían Rosana Simón y Lara Diego.

Primeros inhibidores y siguientes retos

Una vez conseguidos los inhibidores de KRAS, el principal reto ahora es diseñar terapias más eficientes y evitar la resistencia farmacológica que se produce cuando se usa un único agente terapéutico. Para ello, los investigadores trabajan con distintas estrategias como:

  • La inmunoterapia: el uso del propio sistema inmunitario del paciente para atacar a las células tumorales que porten una o varias mutaciones.
  • Las vacunas o la terapia de células T (CART), o sea, glóbulos blancos del paciente reprogramados para atacar selectivamente las células malignas.
  • La terapia génica mediante tecnología CRISPR/Cas9, dirigida a silenciar o reparar el gen mutado, también podría poner contra las cuerdas a esta oncoproteína tan esquiva.

Como en las películas de acción, hay que tener cuidado con el cable de la bomba que se corta

"El desarrollo de fármacos efectivos para bloquear KRAS supondrá un hito muy importante en el tratamiento de numerosos tumores, incluso podría curar algunos cánceres que actualmente tienen un mal pronóstico, como el de páncreas", indicaban las expertas en The Conversation. “Aunque, al igual que en las películas de acción, cuando el protagonista intenta desactivar una bomba, se ha de tener cuidado con el cable que se va a cortar. Bloquear las proteínas que participan en la señalización de KRAS puede tener efectos secundarios importantes, ya que estas proteínas son relevantes también en otros procesos fisiológicos”, advertían Lara Diego y Rosana Simón.

La lucha es titánica y en ella están investigadores tan destacados como Mariano Barbacid y Sara García, cuyo equipo descubrió una diana terapéutica en la proteína RAF1. Desarrollar el fármaco ya es un proceso mucho más lento, reconoce, aunque para poder hablar de tratamientos, lo primero es entender cómo es el cáncer y cómo funciona y eso es completamente imposible sin la investigación que se hace en grandes centros como el CNIO, concluye la científica y primera astronauta española.