Un nuevo fósil hallado en Sudáfrica resuelve un gran misterio científico: los ancestros de los mamíferos ponían huevos

Distintos huevos de aves y dinosaurios en una foto de archivo. Europa Press
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Aunque el término mamífero nos resulta familiar, quizás el término 'sinápsido' sea más desconocido. De forma breve, los sinápsidos son los ancestros de los mamíferos. En otras palabras, el grupo al que pertenecemos los seres humanos tiene su origen en estos vertebrados que aparecieron hace más de 300 millones de años

Muchos de ellos ya se extinguieron en durante el Pérmico-Triásico -aproximadamente hace 250 millones de años-, pero algunos otros sobrevivieron. Y este es el caso del Lystrosaurus, del cual se ha encontrado el primer fósil en Sudáfrica que demuestra que nuestros ancestros ponían huevos. 

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Un misterio de 200 años, resuelto

Fue en el siglo XIX cuando se empezó a describir en profundidad a los sinápsidos. Del mismo modo, también fue cuando se empezó a establecer su relación con los mamíferos actuales. ¿Y la cuestión de poner huevos? Ya se tenía constancia del Ornitorrinco y del Equidna -mamíferos que ponen huevos- y se empezó a especular sobre el hecho de que las formas de vida que nos precedieron no eran vivíparas. 

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Hasta que llegamos al fósil de Lystrosaurus: un animal de cuerpo robusto, con un pico que se parece al de una tortuga y con colmillos sobresalientes en la parte delantera. Tenía dientes y contaba con una mandíbula potente. Su estructura craneal era la típica de los sinápsidos. Pero, a pesar de ciertas similitudes con los mamíferos tal y como los conocemos, esta especie estaba "en camino" de la evolución hasta la forma actual. 

Estrictamente hablando se trata de un sinápsido no mamífero. Pero sí forma parte de la familia de los sinápsidos: el mismo grupo evolutivo del cual los mamíferos seguimos existiendo a día de hoy.

¿Por qué no se habían encontrado evidencias hasta ahora?

Por una parte está el animal y su categoría biológica. Si bien, ya se conocía de la existencia de esta forma de vida, el método de reproducción ya era algo distinto. Lo que ocurrió recientemente es el hallazgo de un fósil en condiciones extremadamente buenas para su análisis y estudio.

Gracias a un escáner 3D se ha podido observar bien el estado de formación de la criatura -debió morir dentro del huevo, de acuerdo con los hallazgos-, así como la postura en la que estaba. Tras analizar todo con detenimiento se identificaron estructuras embrionarias de lo que era el huevo en el que estaba dentro. 

Otro de los escenarios: ¿dónde está el huevo? El estado de conservación y las analíticas de estos restos apuntan a que este sería de cáscara blanda, similar a los huevos de tortuga que hoy todos conocemos. Al no tener una estructura sólida, simplemente no ha aguantado el paso del tiempo.

Así pues, con este hallazgo, queda cubierto un eslabón que se llevaba buscando desde el siglo XIX. Donde antes se especulaba que nuestros ancestros podrían poner huevos de forma sistemática, ahora se confirma al haberse hallado la primera evidencia clara de que la reproducción ovípara era la norma, y no la excepción.