Una nueva ameba descubierta en Blanes revela un linaje desconocido y comportamientos inéditos, en Girona
Investigadores del IBE-CSIC-UPF han descubierto en el mar de Blanes una nueva especie de ameba con comportamientos inéditos
Descubren un planeta con condiciones similares a la Tierra y los científicos ya hablan de “mundo habitable”
Un equipo del Institut de Biologia Evolutiva (IBE-CSIC-UPF) ha identificado en las aguas del mar de Blanes (Girona) una nueva especie de ameba, bautizada como Apostamoeba explorator, cuyo estudio ha permitido descubrir un linaje hasta ahora desconocido y una serie de comportamientos inéditos que podrían aportar nuevas claves sobre la evolución celular.
La investigación, cuyos resultados incluyen el análisis genómico de A. explorator, estudia también la evolución de las proteínas presentes en amebozoos, animales y hongos. Los científicos destacan que los datos obtenidos ofrecen una valiosa información sobre la historia evolutiva de estos tres grupos, con posibles aplicaciones en ámbitos como la salud y la ecología.
Uno de los aspectos más sorprendentes del descubrimiento es que este microorganismo no pertenece a ninguno de los órdenes de amebas conocidos, lo que apunta a la existencia de ramas evolutivas aún por descubrir.
Un comportamiento único de "doble ameba"
La nueva especie presenta además un comportamiento singular de "doble ameba", que le permite movilizar dos polos independientes sin llegar a dividirse. Se trata de un fenómeno que no se había descrito hasta ahora en este tipo de organismos.
El primer autor del estudio, Àlex Gàlvez-Morante, explica que este proceso de bipolarización solo se observa normalmente durante la división de las células eucariotas. En este sentido, destaca que "tiene similitudes con los puentes citoplasmáticos entre células de los animales y podría ser una comparación útil para estudiarlos".
Comunicación entre células y alimentación en grupo
Los investigadores también han comprobado que Apostamoeba explorator es capaz de comunicarse con otras células mediante la extensión de subpseudópodos, una capacidad que le permite coordinarse con otros individuos.
Gracias a ello, puede formar los denominados "frentes de alimentación", estructuras en las que varias amebas, organizadas en forma de anillo, avanzan conjuntamente sobre una biopelícula bacteriana para alimentarse de manera coordinada.
Para el responsable del estudio, Daniel Richter, este hallazgo abre la puerta a nuevos descubrimientos. Según señala, este linaje se encuentra tan alejado del resto de amebozoos conocidos que permite plantear la hipótesis de que todavía existen numerosas especies de amebas pendientes de ser identificadas.
El descubrimiento de Apostamoeba explorator pone así de manifiesto que el mundo microscópico continúa guardando una enorme diversidad aún por explorar y que muchos de sus secretos podrían resultar fundamentales para comprender mejor la evolución de la vida.