La NASA confirma que el universo se expande más rápido de lo que predice la teoría: un misterio que tiene en jaque a la física moderna

La NASA y el telescopio James Webb han reforzado uno de los mayores misterios de la cosmología moderna: el universo parece expandirse más rápido
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MadridEl universo se expande. Esta idea, que hoy parece una de las bases más sólidas de la cosmología, fue una revolución hace apenas un siglo. Desde que Edwin Hubble observó que las galaxias lejanas se alejan de nosotros, los astrónomos han intentado medir con la mayor precisión posible cuál es la velocidad a la que crece el cosmos. Pero, cuanto mejor se mide esa expansión, más incómoda se vuelve la respuesta.
La NASA lleva años siguiendo de cerca este enigma, conocido como tensión de Hubble. El misterio está en que cuando los científicos miden la expansión del universo cercano, obtienen un valor más alto que cuando calculan esa misma expansión a partir de la luz más antigua del cosmos, la radiación cósmica de fondo. Estos dos métodos, en teoría, deberían coincidir, pero no lo hacen. Y la diferencia es demasiado grande para que sea una simple casualidad.
Las mediciones más recientes han hecho más intenso el debate. La colaboración internacional H0 Distance Network ha combinado décadas de observaciones en una red de distancias cósmicas y ha obtenido uno de los valores más precisos hasta ahora de la constante de Hubble; 73,50 ± 0,81 kilómetros por segundo por megapársec. Lo que significa que se expande 73,5 kilómetros por segundo más rápido.
La pregunta que divide a la cosmología
La constante de Hubble, conocida como H0, mide la velocidad actual de expansión del universo. No se trata de una velocidad convencional, como la de un coche o una nave espacial. Lo que se expande es el propio espacio. Por eso, cuanto más lejos está una galaxia, más deprisa parece alejarse de nosotros.
Para medir esa expansión, los astrónomos utilizan dos grandes estrategias. La primera mira el universo cercano y actual. La segunda mira el universo primitivo.
La primera se basa en la llamada escalera de distancias cósmicas. Los científicos empiezan midiendo distancias relativamente cercanas con gran precisión y después van subiendo peldaños: estrellas cefeidas, supernovas de tipo Ia y galaxias cada vez más lejanas. Las cefeidas son estrellas variables cuyo brillo cambia de manera regular; esa relación entre periodo y luminosidad permite calcular su distancia. Las supernovas de tipo Ia, por su parte, son explosiones estelares muy brillantes que sirven como “faros” para medir distancias mucho mayores.
La segunda estrategia se basa en el fondo cósmico de microondas, una especie de eco del universo cuando tenía apenas 380.000 años. Misiones como Planck, de la Agencia Espacial Europea, han observado esa radicación fósil con enorme precisión. A partir de esos datos y del modelo cosmológico estándar, los científicos calculan cuál debería ser la expansión actual del universo. El resultado ronda los 67 o 68 kilómetros por segundo por megapársec, por debajo de los valores medidos en el universo local.
Por qué el James Webb ha agravado el misterio
Durante años, una de las explicaciones más prudentes fue pensar que podía haber errores ocultos en las mediciones locales. Quizás las cefeidas estuvieran contaminadas por la luz de estrellas cercanas. Tal vez el polvo interestelar alterase su brillo. Tal vez la escalera de distancias tuviera un fallo acumulado en alguno de sus peldaños.
Pero el telescopio espacial James Webb ha complicado esa salida. La NASA explicó en 2024 que Webb y Hubbie habían trabajado juntos para comprobar las mediciones de la expansión cósmica. Webb, al observar en infrarrojo con gran nitidez, puede distinguir amontonamiento de estrellas. El resultado fue que las mediciones de Hubble se mantenían fiables.
¿Está mal la medición del universo primitivo?
Si el James Webb ha reforzado las mediciones del universo cercano y ha descartado que el problema esté simplemente en la observación de las cefeidas, la siguiente pregunta es inevitable: ¿podría estar el error en la medición del universo primitivo? Las observaciones del fondo cósmico de microondas, especialmente las de la misión Planck, son muy precisas, pero el valor de la constante de Hubble que se obtiene a partir de ellas depende del modelo cosmológico estándar. Es decir, no se mide directamente la expansión actual, sino que se calcula cómo debería ser hoy según la evolución prevista del universo.
El conflicto es que las mediciones del universo cercano tampoco dependen ya de un único método. Nuevos trabajos combinan cefeidas, supernovas, paralajes, estrellas gigantes rojas y otros indicadores independientes, y todos siguen apuntando a un valor más alto, cercano a los 73,5 kilómetros por segundo por megapársec. Debido a ello, la tensión de Hubble no parece deberse a un simple error instrumental o a una técnica mal calibrada.
El misterio continúa abierto porque ambos caminos son sólidos, pero ofrecen resultados diferentes. Las mediciones del universo primitivo apuntan a una expansión más lenta, mientras que las del universo cercano indican que el cosmos se expande más rápido. La gran pregunta es si estamos ante un error todavía no detectado o si falta una pieza importante en la física que utilizamos para explicar la evolución del universo.
