Astrónomos detectan una estrella que no debería existir según los modelos actuales: es demasiado antigua para el universo conocido
La llamada estrella Matusalén parecía desafiar los modelos actuales al presentar una edad cercana, e incluso superior, al propio universo conocido
El telescopio más potente del mundo descubre una galaxia imposible según las teorías actuales
MadridHay descubrimientos que no llaman la atención por ser espectaculares a simple vista, sino porque parecen cuestionar todo lo que pensamos saber. Ese es el caso de HD 140283, una estrella situada en la constelación de Libra que durante años ha sido conocida con un apodo tan sugerente como inquietante: la estrella Matusalén. El motivo es fácil de entender, aunque sea complejo de resolver: algunas mediciones indicaban que podría tener unos 14.500 millones de años, una edad que, a primera vista, la haría más antigua que el propio universo.
La paradoja es evidente. Según las mediciones cosmológicas modernas, el universo tiene aproximadamente unos 13.800 millones de años. La Agencia Espacial Europea señaló, a partir de los datos del satélite Planck sobre el fondo cósmico de microondas, que la edad del universo se sitúa en torno a los 13.820 millones de años. Si una estrella parece tener 14.500 millones de años, algo no cuadra.
Los científicos no creen que HD140283 sea anterior al Big Bang. Posiblemente se trate de una de las estrellas más antiguas de la Vía Láctea, formada muy poco después del nacimiento del universo, pero su edad exacta depende de mediciones extremadamente delicadas y de modelos físicos todavía imperfectos.
No es una estrella imposible, sino una muy vieja
HD 140283 no es una estrella recién descubierta. Se conoce desde hace más de un siglo por su rápido movimiento aparente por el cielo. Lo que cambió fue la precisión con la que los astrónomos pudieron medir su distancia, su luminosidad y, a partir de ahí, su edad. El telescopio espacial Hubble permitió afinar su paralaje, es decir, el pequeñísimo desplazamiento aparente de la estrella cuando se observa desde diferentes puntos de la órbita terrestre. Gracias a esa técnica, los científicos calcularon que esta estrella se encuentra a unos 190 años luz de la Tierra.
Esta distancia es esencial para poder estimar la edad de la estrella, ya que los astrónomos necesitan conocer con precisión su brillo real, no solo cómo de brillante parece desde la Tierra. Una estrella cercana puede parecer brillante aunque no sea muy luminosa y al contrario, una estrella lejana puede parecer débil aunque emita mucha energía. Cuando se conoce mejor la distancia de una estrella, se puede calcular mejor su luminosidad intrínseca y compararla con modelos de evolución estelar.
El resultado fue una edad de unos 14.460 millones de años, con una incertidumbre total de unos 800 millones de años aproximadamente. Según los autores del estudio, la edad de la estrella no entraba necesariamente en conflicto con la edad del universo, pero sí implicaba que se formó muy poco después del Big Bang.
La paradoja de una estrella “más vieja” que el propio universo
El problema no es que los astrónomos piensen realmente que una estrella pueda ser anterior al universo. Esto sería algo imposible dentro del marco cosmológico actual. El verdadero problema es que las edades estelares no se miden con un simple reloj, sino mediante modelos complejos que dependen de muchos parámetros: distancia, temperatura, luminosidad, masa, composición química, contenido de oxígeno, difusión de helio, reacciones nucleares y estructura interna.
Cuando alguno de esos valores cambia ligeramente, la edad estimada también puede cambiar. En el caso de HD 140283, la cantidad de oxígeno respecto al hierro es especialmente importante. La NASA explicaba que un mayor contenido de oxígeno permite reducir la edad calculada de la estrella, porque modifica la forma en que los modelos interpretan su evolución.
Una ventana a los primeros tiempos del cosmos
HD 140283 es importante porque actúa como una especie de fósil cósmico. Si realmente se formó poco después del Big Bang, conserva información sobre una etapa muy temprana de la historia del universo. Su baja metalicidad indica que nació cuando apenas unas pocas generaciones de estrellas habían enriquecido el gas cósmico con elementos pesados. Estudiarla podría ayudar a responder a preguntas fundamentales.
La NASA señaló que HD 140283 se encuentra en las primeras fases de expansión hacia gigante roja, un momento evolutivo especialmente útil para estimar edades. No es una estrella como el Sol en plena madurez, sino una subgigante antigua que empieza a abandonar su etapa principal.
Si una estrella demostrara de forma inequívoca tener más edad que el universo, la consecuencia sería enorme. Obligaría a revisar pilares enteros de la cosmología, de la física estelar o de ambas. Pero ese no es el caso de HD 140283. Todos los estudios serios incluyen márgenes de error, y dentro de esos márgenes la estrella puede encajar con un universo de 13,800 millones de años.
Este tipo de tensiones no son raras en ciencia, y eso es lo que ha ocurrido con la estrella Matusalén. Primero parecía tener 16.000 millones de años. Después, su edad bajó a unos 14.500 años. Más tarde, volvió a bajar en torno a los 12.000 millones, mientras que otras mediciones la siguen situando en valores cercanos a los 14.000 millones. Lo relevante es que ya no se considera una contradicción irresoluble, sino un caso límite para probar la física estelar.