Astronomía

El cielo esconde mucho más que estrellas fugaces: 3 objetos astronómicos fáciles de localizar sin telescopio

El cielo permite localizar constelaciones. Freepik
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El buen tiempo de las noches todavía invita a mirar hacia arriba. Aun con la vuelta a la rutina, estamos más horas al aire libre y, lejos de las luces urbanas, el firmamento muestra una profundidad que suele pasar inadvertida muchas veces. Solo hay que aprender a reconocer unas pocas formas: la Vía Láctea, Antares y la constelación de Escorpio y la figura del Cisne pueden localizarse perfectamente sin telescopio. Técnicamente, no todos son objetos astronómicos, pero pueden ser una buena puerta de entrada para aquellos que quieren empezar a orientarse en el cielo.

Antes de mirar: oscuridad, paciencia y un horizonte despejado

No hace falta disponer de instrumentos, pero sí que conviene buscar un lugar alejado de farolas, escaparates y núcleos urbanos. La contaminación lumínica oculta las estrellas más débiles y puede borrar casi por completo la franja de la Vía Láctea. La NASA recomienda observar siempre desde un espacio seguro y oscuro, dejar que los ojos se puedan adaptar y evitar mirar continuamente la pantalla de teléfono.

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La Luna también puede marcar la diferencia. Cuando está cerca de la fase llena, su claridad puede hacer más complejo distinguir la banda galáctica y los meteoros menos luminosos. Las estrellas principales del Triángulo de Verano, Antares y Deneb pueden verse desde lugares con cierta iluminación, pero para disfrutar del conjunto conviene escoger una noche despejada y, a ser posible, cercana a la Luna nueva.

Tres objetos astronómicos fáciles de localizar

La Vía Láctea

La Vía Láctea no presenta a simple vista el aspecto colorido y brillante de las fotografías de larga exposición. En un cielo oscuro se percibe como una banda pálida, irregular y ligeramente nebulosa que atraviesa el firmamento. No es una nube terrestre. Es el disco de nuestra propia galaxia contemplado desde su interior y prácticamente de perfil. El sistema solar se encuentra dentro de ese disco, por lo que la acumulación de estrellas lejanas forma una franja luminosa alrededor del cielo.

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La zona más brillante aparece en dirección a Sagitario y Escorpio, hacia el horizonte sur desde España. Desde allí, la banda asciende y atraviesa la región del Triángulo de Verano y la constelación del Cisne. Los tramos oscuros que la dividen son a causa de las grandes nubes de polvo interestelar que bloquean la luz de las estrellas situadas detrás.

Antares y la constelación de Escorpio

Escorpio es una de las constelaciones cuya forma recuerda con mayor facilidad a la figura que representa, dibujando una línea curvada de estrellas que puede interpretarse como el cuerpo y la cola de un escorpión.

La mejor referencia para encontrarla es Antares, su estrella más brillante. Presenta un tono anaranjado o rojizo visible sin instrumentos y ocupa la zona tradicionalmente identificada como el corazón del escorpión. Se trata de una estrella supergigante roja y de uno de los puntos más reconocibles del cielo.

La constelación del Cisne

Encontrar la constelación del Cisne es fácil. Deneb, representa la cola del ave. Desde esa estrella parte una línea que forma su cuerpo y otra que dibuja las alas. No hace falta distinguir todas sus estrellas, una vez que se ha localizado Deneb y se puede buscar la línea que desciende desde ella, atravesada por otra más corta. En el extremo opuesto se encuentra Albireo, famosa por mostrar dos colores diferentes cuando se observa con telescopio, aunque a simple vista parece un único punto luminoso.