Astronomía

Marte tiene el volcán más alto del sistema solar y todavía podría estar activo: los últimos datos de la NASA son reveladores

Marte no es un planeta completamente muerto
Marte no es un planeta completamente muerto. NASA/JPL-Caltech/USGS
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MadridSiempre imaginamos Marte como un planeta inmóvil: un desierto frío, rojizo y cubierto de polvo, marcado por cráteres, cañones y antiguas huellas de agua. Pero bajo esa apariencia silenciosa se esconde una historia geológica mucho más intensa. El planeta rojo fue, durante miles de millones de años, un mundo volcánico, capaz de levantar montañas imposibles en la Tierra y de transformar su superficie a una escala difícil de imaginar.

El mejor ejemplo es el Monte Olimpo, el volcán más alto conocido del sistema solar. Su tamaño es casi desproporcionado: según la NASA, se eleva unos 27 kilómetros sobre la superficie marciana y su base alcanza alrededor de 600 kilómetros de diámetro. Es tan enorme que, si una persona estuviera de pie sobre sus laderas, probablemente no percibiría la montaña como un pico, sino como una inmensa pendiente que se pierde en el horizonte.

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Durante mucho tiempo se pensó que volcanes como este pertenecían únicamente al pasado remoto de Marte. Pero, los datos recientes de misiones como Mars Odyssey, Mars Express e InSight han hecho más compleja esa imagen. Aunque nadie ha observado una erupción marciana moderna, las señales de actividad geológica relativamente reciente y los temblores detectados bajo la superficie sugieren que Marte podría no estar tan muerto como parecía.

Marte podría tener magma bajo la superficie

Uno de los hallazgos más relevantes de los últimos años no está directamente bajo el Monte Olimpo, sino en otra región marciana: Elysium Planitia, una extensa llanura situada cerca del ecuador del planeta. Allí aterrizó en 2018 la misión InSight de la NASA, diseñada precisamente para escuchar el interior de Marte y averiguar si el planeta rojo seguía teniendo actividad interna.

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Durante esta misión, InSight detectó más de 1.300 martemotos, una cifra que cambió la imagen de Marte como un mundo completamente apagado. La NASA señala que el mayor grupo de eventos sísmicos de buena calidad procedía de Cerberus Fossae, una región que muestra evidencias de volcanismo geológicamente reciente, dentro de los últimos dos millones de años parecen una eternidad; en geología planetaria, sin embargo, es prácticamente ayer.

Estos temblores son relevantes porque son un indicio de que el interior marciano conserva más energía de la esperada. Marte no tiene tectónica de placas como la Tierra, por lo que no genera terremotos de la misma forma que nuestro planeta. Pero sí que puede experimentar fracturas, reajustes de la corteza y movimientos asociados a procesos internos. La NASA ya había explicado que varios de los temblores más claros detectados por InSight procedían de Cerberus Fosse, una zona muy interesante por sus señales de actividad tectónica y volcánica reciente.

Una de las hipótesis más sugerentes es que bajo Elysium Planitia podría existir una pluma mantélica activa, es decir, una gran columna de material caliente que asciende desde el interior del planeta hacia la base de la corteza. Otros trabajos han reforzado esta posibilidad al encontrar indicios sísmicos compatibles con fusión parcial en el mando superior bajo Elysium Planitia. Estas ondas sísmicas parecen atravesar zonas donde las rocas no estarían completamente sólidas, sino parcialmente fundidas.

Esto no quiere decir que haya un lago de lava esperando salir a la superficie, ni que Marte vaya a entrar en erupción en cualquier momento. En geología, la presencia de material parcialmente fundido bajo la corteza no equivale automáticamente a un volcán activo en la superficie. Para que se pueda producir una erupción haría falta condiciones concretas: acumulación de magma, presión suficiente, fracturas que permitan el ascenso y una conexión entre el interior y la superficie.

Un volcán ligado al clima antiguo de Marte

El Monte Olimpo no solo es interesante por su tamaño. También forma parte de una pregunta mucho más amplia: ¿cómo fue Marte cuando era más cálido y húmedo? Los volcanes gigantes pudieron liberar enormes cantidades de gases, vapor de agua y dióxido de carbono, influyendo en la atmósfera y en el clima primitivo del planeta.

La región de Tharsis es tan masiva que pudo modificar la corteza marciana, abrir fracturas, alterar redes de drenaje y contribuir a episodios de actividad hidrotermal. En la Tierra, los ambientes volcánicos e hidrotermales son lugares donde prosperan microorganismos. En Marte, esto no demuestra que hubiera vida, pero sí que convierte ciertas zonas volcánicas antiguas en escenarios de interés astrobiológico.

Todavía no se ha visto una erupción

Pese a todo, nadie ha observado lava saliendo del Monte Olimpo en tiempos modernos. Tampoco hay una señal directa de que exista una cámara magmática activa justo bajo este volcán en la actualidad. La idea de que “todavía podría estar activo” debe entenderse en sentido geológico: hay indicios de actividad relativamente reciente y un planeta que conserva más dinamismo interno del esperado.

El caso más sonado de posible actividad actual se encuentra en Cerberus Fossae y Elysium Planitia, no en el Monte Olympo. Pero, éste sigue siendo el símbolo más espectacular de este Marte volcánico: un volcán inmenso que demuestra hasta qué punto el planeta rojo fue capaz de concentrar calor y lava durante largos períodos.