Cristian Castillo, experto en logística, avisa: “La gasolina lleva doce semanas seguidas subiendo. Los precios seguirán altos durante todo el otoño”

Mientras falte capacidad para refinar, el precio del gasóleo puede ir por libre respecto al crudo.
Mientras falte capacidad para refinar, el precio del gasóleo puede ir por libre respecto al crudo.. Unplash
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El Gobierno ha decidido mantener el escudo fiscal sobre los carburantes y evitar así el fuerte incremento de precios que se habría producido a partir del 1 de octubre si hubieran desaparecido las ayudas actuales.

El nuevo esquema contempla una rebaja de 20 céntimos por litro tanto para la gasolina como para el diésel durante octubre, que podría reducirse a 13 céntimos en noviembre y seis céntimos en diciembre. La decisión cambia por completo el escenario que manejaban conductores y estaciones de servicio a finales de septiembre.

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Hasta ahora, la ayuda era de 20 céntimos para el gasóleo y cinco céntimos para la gasolina. La posibilidad de que desapareciera permitía calcular qué impacto habría tenido sobre los precios y, especialmente, sobre los vehículos diésel.

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Cristian Castillo, director académico del Grado de ADE de la UOC y profesor de Logística y Operaciones, es tajante: "lo primero es separar lo que es pura aritmética de lo que depende del mercado, porque solo la parte fiscal puede calcularse con exactitud”.

El diésel habría subido 24,2 céntimos por litro

Castillo explica que durante septiembre el Impuesto sobre Hidrocarburos estaba rebajado en 20 céntimos por litro para el gasóleo y cinco céntimos para la gasolina 95. “Como el IVA del 21% se aplica también sobre el impuesto especial, retirar la rebaja supondría 24,2 céntimos más por litro de gasóleo y 6,05 céntimos más por litro de gasolina”, señala.

Eso habría ocurrido siempre que el resto de componentes del precio permaneciera estable y el incremento fiscal se hubiera trasladado completamente al consumidor.

Tomando los precios medios del 24 de septiembre, de 1,925 euros para la gasolina y 1,929 euros para el gasóleo, “el diésel pasaría a unos 2,17 euros y la gasolina a unos 1,99”.

La decisión del Gobierno evita ese escenario en octubre. En el caso del gasóleo, incluso habría supuesto superar los máximos registrados en 2022. “El diésel marcaría así un nuevo récord de precio medio, unos siete céntimos por encima de aquel máximo”, apunta Castillo.

Alcanzar los 2,20 euros es ahora mucho más difícil

La prórroga también modifica las posibilidades de ver un gasóleo situado entre 2,20 y 2,40 euros por litro.

Sin ayudas, los aproximadamente 2,17 euros calculados habrían dejado el precio a apenas tres céntimos de los 2,20. Para alcanzar los 2,40 euros habría sido necesario sumar otros 23 céntimos.

“La parte baja de esa horquilla es plausible, pero la parte alta exige bastante más”, explicaba el profesor bajo aquel escenario.

Sin embargo, el experto ha analizado qué ocurriría si las ayudas finalmente continuaban, como ha sucedido. “Si finalmente se prorroga la rebaja, llegar a 2,20 euros exigiría que el mercado subiera unos 27 céntimos, algo que considero poco probable en unas pocas semanas”.

Para que los precios experimentasen una escalada de esa magnitud tendrían que coincidir diferentes circunstancias, como mayores problemas en el suministro, un incremento de los márgenes de refino o nuevas tensiones sobre las exportaciones internacionales.

Llenar un depósito habría costado 12 euros más

La continuidad de las ayudas también evita un importante impacto directo en el bolsillo, especialmente entre los conductores de vehículos diésel.

Con los precios utilizados anteriormente, llenar 50 litros de gasolina costaba aproximadamente 96,25 euros. Sin la rebaja, “costaría unos 99,28, alrededor de tres euros más”. La diferencia habría sido muy superior para el diésel: “El mismo depósito pasaría de unos 96,45 euros a unos 108,55, es decir, 12,10 euros más cada vez que se llena”.

La comparación con comienzos de año muestra hasta dónde había llegado ya el encarecimiento. “El 1 de enero de 2026, ese depósito costaba unos 70,75 euros de gasóleo y 73,25 de gasolina”. Sin la ayuda, llenar 50 litros de diésel habría costado aproximadamente 38 euros más que en enero.

El problema no termina con la ayuda de 20 céntimos

Evitar el incremento fiscal no significa eliminar las presiones que mantienen caros los carburantes. Para el experto hay que observar toda la cadena.

“Yo lo analizaría como se analiza cualquier cadena de suministro, eslabón a eslabón. Materia prima, transformación, transporte y distribución final. Y lo que se observa ahora mismo es tensión en todos ellos”.

Uno de los mayores problemas se encuentra en el refino. La diferencia entre el precio del gasóleo y el crudo en el norte de Europa llegó a un récord de 98 dólares por barril el 1 de septiembre, frente a los 44,75 dólares de media de junio. “Las refinerías de todo el mundo procesaron en julio unos 80,9 millones de barriles diarios, casi cinco millones menos que un año antes”.

A esta situación se suman las restricciones rusas a las exportaciones, las tensiones sobre el suministro y unas reservas de gasóleo reducidas en el norte de Europa.

Esta situación también estaría afectando a la gasolina. “La gasolina lleva ya doce semanas seguidas subiendo. Parece que las refinerías están dando prioridad al gasóleo porque les deja más margen, lo que reduce la producción de gasolina”.

Una familia habría pagado hasta 218 euros más al año

Castillo también calcula qué habría supuesto eliminar las rebajas para una familia que utiliza diariamente el coche.

Con un vehículo diésel que recorra 1.100 kilómetros mensuales y consuma cinco litros cada 100 kilómetros, necesitaría aproximadamente 55 litros. “Hoy pagaría alrededor de 106 euros al mes y, sin la rebaja, unos 119... unos 13 euros más al mes y cerca de 160 euros al año”.

Para una familia que recorriera 1.500 kilómetros mensuales, el aumento habría rondado “los 18 euros mensuales, unos 218 euros al año”.

Con gasolina, el impacto fiscal habría sido considerablemente menor: unos cuatro euros mensuales para 1.100 kilómetros y alrededor de seis para 1.500.

Pero el profesor introduce un matiz importante: “El golpe principal ya se ha producido”. Una familia con un diésel y 1.100 kilómetros mensuales ya estaría gastando unos 28 euros más al mes que en enero. Sin la rebaja, la diferencia habría alcanzado aproximadamente 42 euros.

El diésel puede encarecerse aunque baje el petróleo

La ayuda fiscal tampoco garantiza que los carburantes vayan a abaratarse. Incluso una caída del petróleo podría convivir con nuevas subidas del gasóleo. “Sí, y en el caso del gasóleo no es una hipótesis, porque ya está ocurriendo”, afirma Castillo.

Una de las claves vuelve a encontrarse en las refinerías. A mediados de septiembre, según los datos aportados por el experto, el diésel cotizaba en Europa y Estados Unidos por encima de 220 dólares por barril, el doble que el Brent. “Mientras falte capacidad para refinar, el precio del gasóleo puede ir por libre respecto al crudo”, advierte.

“Mi escenario central es que los precios seguirán altos y volátiles durante todo el otoño, porque coinciden la demanda de calefacción y una capacidad de refino que no se recupera en cuestión de semanas”, concluye.