Las lluvias de estrellas que llegarán después de las Perseidas podrán verse desde España
Las Dracónidas, Oriónidas, Táuridas, Leónidas y Gemínidas cogen el relevo a las Perseidas protagonizando el cielo de otoño e invierno
Siempre vemos la misma cara de la Luna: la explicación astronómica a uno de los grandes misterios del cielo
MadridLas Perseidas se llevan gran parte del protagonismo del verano, pero su desaparición del cielo de agosto no quiere decir que haya que guardar las ganas de observar estrellas fugaces hasta el siguiente agosto. El otoño y el comienzo del invierno ofrecen nuevas oportunidades para contemplar meteoros desde España, algunas capaces de sorprender con destellos sorprendentemente brillantes.
El calendario astronómico de 2026 reúne cinco citas destacadas entre octubre y diciembre: Dracónidas, Oriónidas, Táuridas, Leónidas y Gemínidas. Todas ellas pueden disfrutarse a simple vista, siempre que el cielo esté despejado y la contaminación lumínica no sea excesiva.
Las dos primeras ya han alcanzado sus máximos este octubre, aunque las Oriónidas mantienen cierta actividad hasta noviembre. Las siguientes lluvias de estrellas llegarán con las Táuridas y las Leónidas, hasta el espectáculo de las Gemínidas en diciembre.
Por qué hay lluvias de estrellas después de las Perseidas
Estos fenómenos se producen cuando nuestro planeta atraviesa corrientes de pequeñas partículas que han quedado en el espacio, generalmente desprendidas de cometas durante sus aproximaciones al Sol. Cuando entran en la atmósfera terrestre a gran velocidad, los fragmentos generan los trazos luminosos que se denominan meteoros. Cada lluvia parece surgir de una zona concreta del cielo, denominada radiante, y suele recibir el nombre de la constelación donde se encuentra.
Cinco lluvias de estrellas tras las Perseidas
Dracónidas, la lluvia que se observa mejor al anochecer
Las Dracónidas abrieron las principales citas de octubre y estuvieron activas durante los días 6 y 10, con su máximo alrededor del 8 y 9. Proceden de los restos del cometa Giacobini-Zinner y reciben su nombre de la constelación del Dragón, donde se sitúa su radiante.
Su particularidad es el horario: a diferencia de muchas lluvias, suelen observarse mejor al principio de la noche, sobre todo desde el hemisferio norte. Sus meteoros también son relativamente lentos, con una velocidad próxima a los 20 kilómetros por segundo.
Aunque normalmente suelen ofrecer pocos destellos por hora, en 1933 y 1946 llegaron a producir grandes tormentas de meteoros. Para este año no se esperaba un estallido espectacular, pero la escasa iluminación de la Luna hizo que las condiciones de observación fueran muy favorables para disfrutarlas.
Oriónidas: las estrellas fugaces del cometa Halley
Las Oriónidas tienen uno de los orígenes más conocidos del calendario: están formadas por partículas del cometa Halley, que también es responsable de las Eta Acuáridas de mayo. Su actividad se extiende desde el 2 de octubre hasta el 7 de noviembre, aunque el máximo de este año fue alrededor del 21 de octubre.
Sus meteoros entran en la atmósfera a unos 66 kilómetros por segundo y, a veces, dejan estelas luminosas persistentes. En años normales, se pueden observar entre 10 y 20 meteoros por hora en condiciones ideales. Desde España, la mejor franja para buscarlas suele comenzar después de medianoche, cuando Orión se eleva sobre el horizonte. Este año, la Luna puso más difícil su observación durante parte de la noche, de manera que las horas posteriores a su puesta resultaron las más favorables.
Táuridas: pocos meteoros, pero posibles bolas de fuego
Las Táuridas serán una de las próximas citas de noviembre. En realidad, se dividen en dos corrientes, las Táuridas del Sur y las Táuridas del Norte, cuyos periodos de actividad se solapan durante el otoño. Ambas están relacionadas con el complejo de materiales asociado al cometa Encke y presentan radiantes próximos a la constelación de Tauro.
Las noches de referencia de este año serán el 4 y 5 de noviembre para la componente de las bolas de fuego de las Táuridas del Sur, y entre el 11 y 12 para las del Norte. Su intensidad habitual es modesta, alrededor de cinco meteoros por hora en condiciones ideales, pero tienen una característica especial: pueden generar bólidos, destellos excepcionalmente luminosos producidos por fragmentos relativamente grandes. Además, durante esos máximos la escasa luz lunar prevista facilitará la observación desde lugares oscuros.
Leónidas: una lluvia famosa por sus tormentas históricas
Las Leónidas se podrán observar entre el 6 y el 30 de noviembre. Su momento principal en España llegará durante la noche del 17 al 18, con un máximo previsto alrededor de las 00:45. Esta lluvia de estrellas proceden del cometa Tempel-Tuttle y destacan por su velocidad, unos 71 kilómetros por segundo. Aunque lo habitual es registrar entre 10 y 20 meteoros por hora en condiciones óptimas.
Esta lluvia de estrellas ha protagonizado algunas de las tormentas más famosas de la historia, como las de 1833 y 1966, cuando se observaron cantidades extraordinarias de estrellas fugaces. Para este año, no se prevé un episodio como estos, aunque la Luna estará cerca del cuarto creciente, pero se ocultará alrededor de la medianoche, lo que hará que se den condiciones más adecuadas.
Gemínidas: la gran oportunidad de diciembre
Las Gemínidas cerrarán este recorrido y suele considerarse una de las lluvias más intensas y fiables del año. Estarán activas aproximadamente entre el 4 y 17 de diciembre y su máximo se concentrará alrededor del día 14. Tanto la noche del 13 al 14 como la del 14 al 15 pueden ofrecer una actividad elevada. Se podrán ver desde antes de medianoche, cuándo Géminis ya está suficientemente alto.
En condiciones ideales, su tasa cenital puede alcanzar unos 150 meteoros por hora, aunque desde un lugar concreto normalmente se observan bastante menos. Además, esta lluvia de estrellas tiene un origen peculiar, no vienen de un cometa sino del asteroide 3000 Faetón.