Inteligencia Artificial

Pau García Milà, divulgador: "Hay que hablar de quienes tienen un empleo que la IA va a poder sustituir"

Pau García Milà
El entrevistado, en una foto tomada de su Instagram. @paugarciamila
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Uno de los aspectos que más inquieta en el contexto actual, al respecto de la IA, es el panorama laboral. La agenda tecnológica está marcada por un cambio de paradigma, y en este sentido, Pau García Milà explica que “ya es la hora de tener debate acerca de lo que ocurrirá con las personas que tienen un empleo actualmente y que la IA va a poder hacer de una forma mucho más barata”. 

Se dibuja un escenario en el que “todo evoluciona de forma muy acelerada”, de acuerdo con el experto, y donde los algoritmos son de cada vez más sofisticados y con más aplicaciones. Sin embargo, el galardonado por la Fundación Princesa de Girona tiene una inquietud al respecto de la alfabetización de esta tecnología: “Todo el mundo alucina con los dibujos de Studio Ghibli, pero hay que llevar a cabo debates incómodos sobre los riesgos. Es necesario más que nunca tenerlos para tener nosotros el control, y no será por que no avisen”, remarca.

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"Los errores del pasado son la tecnología de hoy"

La inteligencia artificial es una tecnología que —aunque muy sofisticada— no deja de ser imperfecta, y que lleva mucho tiempo evolucionando. A pesar de que el año 2022 fue la irrupción global, grandes corporaciones como OpenAI y Microsoft ya estaban experimentando con los primeros agentes conversacionales y modelos de lenguaje generativos. 

Los errores forman parte del proceso de perfección de la IA, y en este sentido, Pau García Milà se muestra firme: “Me cuesta hablar mal de todos los esfuerzos que se han llevado a cabo en el pasado, porque todo en su conjunto ha supuesto la base para tener lo que hoy en día utilizamos”.

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“Tenemos modelos que son muy potentes y balanceados, que no se han programado con malas intenciones. Funcionan. El problema viene cuando sabemos que se puede sesgar una IA para usarla con fines maliciosos, y es aquí donde tenemos que prestar atención a lo que ocurre, para evitar malas praxis intencionadas”, continúa. 

La humanización de la tecnología

Más allá de las funcionalidades sofisticadas de los algoritmos —y de unas aplicaciones cada vez más extendidas— hay otro punto de la IA que también forma parte de la agenda: la humanización de la tecnología, en aras de reducir la fricción entre ser humano y máquina. 

Aquí se trasciende el aspecto tecnológico para entrar en cuestiones humanas como pueda ser la salud menta o la soledad, dos temas en los que García Milà ha hecho énfasis. “Si humanizamos una máquina parece que atacamos la soledad, pero la estamos fomentando. Estoy solo con la máquina y me siento menos solo, pero eso no rompe con la dinámica de no relacionarse”, explica. 

Pero también explica que “hasta un punto, sí se puede humanizar la tecnología, pero no hay que llevarlo a un extremo”. En este sentido, la reflexión sobre la soledad, va en la línea de “mercantilizar el aislamiento”.

García Milà expone el hecho de que “hay gente que podría aprovechar la soledad de muchas personas para crear algoritmos en forma de parejas virtuales, por suscripción. Eso sería tener una pareja perfecta ya que estaría pensada para ser ideal para ti. Nunca la dejarías y siempre estarías pagando. Eso es lo que da miedo, y tenemos que ser conscientes de los límites que no hemos de traspasar”, concluye.