La nueva técnica que te 'mata' para después resucitarte
La arriesgada técnica está siendo perfeccionada por especialistas del Hospital New Haven de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, según publica la . BBC
Poder enfríar el cuerpo del paciente hasta los 18 grados permite al cirujano superar las dificultades de operar en un corazón con latidos, porque el paciente, explican los médicos, queda en un estado similar a alguien que ha muerto.
"El cuerpo en esencia queda en un estado de suspensión, sin pulso, sin presión arterial, sin signos de actividad cerebral" explicó el doctor John Elefteriades, cirujano cardiovascular que participa en la investigación.
El objetivo, agrega, es que mientras el frío disminuye los procesos corporales los cirujanos tienen la oportunidad de llevar a cabo la operación antes de que se llegue a un riesgo de daño cerebral en el paciente.
Una vez que se completa la cirugía se calienta al paciente y se reinicia su función cardíaca con un desfibrilador. "Realmente no tenemos espacio para errores o fallos, porque serían catastróficos" dice el doctor Elefteriades.
"Es la técnica más fascinante a la que me he visto expuesto en medicina, y cada vez me parece un milagro que funcione", agrega.
Los riesgos
Para el doctor Kevin Fong, especialista en anestesiología del Hospital de la Universidad de Londres, es una técnica "fascinante, es poder manipular el momento de la muerte y burlarse de ella".
"Al colocar el cuerpo en una especie de cámara lenta metabólica también se puede lentificar el proceso de morir, lo cual ofrece a los médicos y pacientes tiempo muy valioso", aunque también, dice el experto, es una "espada de doble filo".
El precedente
Este tipo de avances médicos, como la hipotermia inducida, a menudo emergen con un accidente.
Hace unos 11 años, Anna Bagenholme, una esquiadora de 29 años, cayó a través de una capa de hielo que cubría un barranco en Noruega. Su corazón se detuvo durante más de tres horas y su temperatura corporal cayó a 13,7ºC.
Los expertos creen que éste es el paro cardíaco más largo y más frío del que se tiene registro. Y el hecho de que la esquiadora sobreviviera el accidente fue extraordinario.
"Su caso alteró el concepto de la vida y la muerte y demostró que la muerte en sí no es un evento sino un proceso" dice el doctor Fong.
"Un proceso que puede ser manipulado para nuestro provecho".