Premios Goya

La campaña de amor y odio contra Oliver Laxe, un director con más reconocimiento en Hollywood que en su propio país

Oliver Laxe
Oliver Laxe está nominado al Goya a Mejor Dirección y Mejor Guión Original. Cordon Press
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El director Oliver Laxe no deja a nadie indiferente con su cine. Su última película, 'Sirât', provoca reacciones extremas: o la amas o la odias. Estas reacciones en las que no cabe hablar de tibieza o término miedo se han extendido a la figura del director.

Así, hay quienes hablan de una campaña de amor y odio contra Oliver Laxe, y son muchos los que consideran que su talento se reconoce más en Hollywood que en su propio país. Sin embargo, mañana asistirá al Auditori Forum CCIB de Barcelona para presenciar la Gala de los Premios Goya, en su 40 edición, ya que 'Sirât' cuenta con 11 nominaciones. Solo la supera 'Los domingos,' la cinta que firma Alauda Ruiz de Azúa. 

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Oliver Laxe, amado y odiado

No hablamos de un fenómeno nuevo, pero no deja de resultar siempre sorprendente. 'Sirât' ha conseguido dos nominaciones a los Oscar de Hollywood, una de ellas como Mejor Película Internacional. Además, se alzó con el Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes y en el Festival Internacional de Chicago. Mientras tanto, se han sucedido las nominaciones a los premios cinematográficos más prestigiosos del mundo, como los Globos de Oro o los Bafta. Todos quieren a Oliver Laxe… al menos fuera el territorio nacional, donde para muchos despierta una incómoda mezcla de admiración y recelo.

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Un director inclasificable

El cine de Oliver Laxe nos aparta, sin concesiones, de los parámetros cinematográficos a los que estamos acostumbrados. Y esto es todo lo que se necesita para que nuestro afán de buscar héroes y villanos en el arte se intensifique, sobre todo cuando se acerca la Gala de los Goya.

Está claro que Laxe es un director que pertenece a esa rara estirpe que construye su trayectoria artística al margen de los establecido. Con su cine no pretende contentar a nadie, sino interpelar al espectador, tanto en el aspecto formal como en el plano espiritual. Y eso es algo que no siempre es bien recibido. 

Desde 'Todos vós sodes capitáns' hasta 'O que arde' (ganadora de dos Goyas), su obra ha mostrado una mirada radical sobre la experiencia humana, la identidad y el territorio. Su sello como autor es indiscutible, algo que se celebra en festivales internacionales y círculos cinéfilos, pero que en nuestro país puede no ser siempre bien recibido.

¿Hermético y elitista?

Esas son las principales acusaciones que se vierten sobre la figura del director, acompañadas de la idea de que solo hace películas para festivales. Llegados a este punto, es importante aclarar que esto es lo que se opina en algunos círculos, pero que no es, ni mucho menos, el sentir general, por mucho que el cine de Laxe no se ajuste a ningua idea concreta preconcebida de lo que debería ser el cine español. Las 11 nominaciones a los Goya o el premio a Mejor Película en los pasados Premios Gaudí son buena muestra de ello.

De hecho, si hablamos de números, superó los 2 millones de euros en taquilla, situándose como la quinta película española en lograr esa cifra en 2025. Aunque es cierto que las mejores cifras las obtuvo en Francia, superando los 6 millones de dólares. El caso es que, si tenemos en cuenta premios, nominaciones y taquilla, quizá Oliver Laxe no es tan odiado en España como algunos quieren pensar. 

Oliver Laxe y Hollywood

Lo que no podemos negar es que la industria cinematográfica estadounidense ama el cine de Oliver Laxe. Y eso es algo que debemos elogiar. En Hollywood de valora aquello que algunos pueden cuestionar, como que tenga una marcada voz propia y una estética tan personal como reconocible. Mientras que unos piensan que su cine es marginal, fuera de nuestras fronteras se percibe como una narrativa capaz de conectar con una sensibilidad global.

Los estadounidenses reconocen en él la esencia del cine europeo sin caer en la nostalgia, por lo que se habla de él como un nombre imprescindible no solo para el presente, sino también para el futuro del cine a nivel internacional.

Quizás las campañas de desprestigio en nuestro país no sean más que un poco de ruido, de ese que suena a veces con más fuerza a veces que el aplauso. El 28 de febrero se sabrá quiénes son los afortunados que se van a casa con un Goya, pero sin duda Laxe ya es ganador en muchos sentidos.