Kirk Jones explica cómo es vivir con síndrome de Tourette en la película 'Incontrolable': "Es un trastorno impredecible"

El activista John Davidson, en quien se basa Incontrolable, lucha por explicar un trastorno aún desconocido. Informativos Telecinco
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El activista escocés John Davidson vuelve a estar en el centro del debate tras lo ocurrido en la última gala de los BAFTA, donde algunas de sus expresiones involuntarias fueron interpretadas como insultos racistas. Un episodio que ha reabierto la conversación sobre la falta de comprensión social del síndrome de Tourette.

Davidson convive desde joven con este trastorno neurológico, que provoca tics motores y vocales imposibles de controlar de forma voluntaria. A lo largo de su vida, esta condición le ha llevado a protagonizar situaciones muy complejas, como el día en que insultó involuntariamente a la reina Isabel II durante un acto oficial en el que fue condecorado.

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Una historia llevada al cine

Su vida ha inspirado la película 'Incontrolable', que aborda el impacto del Tourette en su día a día. El actor protagonista, George MacKay, explicó el reto que supuso interpretar su papel: “Lo único predecible del síndrome de Tourette es que es impredecible”, señaló durante la promoción del filme.

La película busca precisamente acercar al público a una realidad poco conocida y desmontar prejuicios en torno a este trastorno.

La noche de los BAFTA

Sin embargo, fue durante la gala de los BAFTA cuando la realidad volvió a imponerse a la ficción. En pleno evento, y con el propio John Davidson presente en la sala, el actor volvió a experimentar un episodio de tics vocales.

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Algunas de las palabras pronunciadas fueron interpretadas por parte del público como insultos racistas, lo que generó polémica en redes sociales y entre los asistentes.

El propio equipo de la película defendió el contexto del momento. “Hicimos esta película para promover el entendimiento, y lo que ocurrió aquella noche demuestra que aún falta mucho”, explicaron tras la gala.

Concienciar sobre un trastorno incomprendido

Más allá de la controversia, Davidson ha centrado su vida en la divulgación. Su objetivo ha sido siempre claro: explicar que las palabras que emite durante sus tics no reflejan su pensamiento real.

“Lo que dice una persona con Tourette de forma involuntaria no tiene nada que ver con lo que piensa”, ha defendido en múltiples ocasiones el propio activista.

Reconocido por su labor, fue nombrado miembro de la Orden del Imperio Británico, un gesto que simboliza también el avance, aunque aún insuficiente, en la comprensión de este trastorno.

El caso de los BAFTA vuelve a evidenciar que, pese a los avances, el síndrome de Tourette sigue siendo un gran desconocido para buena parte de la sociedad.