Emoji, palabra del año 2019

  • Microplástico fue la palabra elegida en 2018

  • La primera de ellas, elegida en 2013, fue la palabra escrache

Emoji ha sido la palabra que se ha impuesto este año. La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) publicó hace unos días la lista de las finalistas en las que se incluían:

• electromovilidad

• desglobalización

• neonegacionismo

• exhumación

• DANA

• huachicolero

• seriéfilo

• influente

• emoji

• albañila

• cúbit

• superdesempate

ENCUESTA. ¿De estas, tú cuál hubieses votado?

Esta ha sido la séptima ocasión en la que la Fundación, promovida por la Agencia Efe y BBVA, ha elegido su palabra del año, de entre los más de 250 términos a los que ha dedicado algunas de sus recomendaciones diarias sobre el uso del idioma.

Tras elegir escrache en el 2013, selfi en el 2014, refugiado en el 2015, populismo en el 2016, aporofobia en el 2017 y microplástico en el 2018, el equipo de la Fundación ha optado en esta ocasión por destacar el papel de estos pequeños símbolos en la comunicación.

Los emoticonos y emojis (y sus evoluciones: bitmojis, memojis, animojis…) forman parte ya de nuestra comunicación diaria y conquistan día a día nuevos espacios más allá de las conversaciones privadas en chats y aplicaciones de mensajería en los que comenzó su uso.

Su innegable impacto en nuestra vida cotidiana, sus interesantes relaciones con el resto de los elementos que conforman la comunicación (palabras, frases, signos de puntuación…) y las perspectivas que se abren de cara al futuro han llevado a la Fundéu a ceder a los emoticonos y a los emojis la distinción de palabra del año.

No se trata, por supuesto, de que los emoticonos y los emojis vengan a robarnos palabras o a pervertir nuestra lengua

La aparición en los años noventa de los emoticonos —pequeños dibujos creados con signos ortográficos que a menudo se leían inclinando la cabeza :-)— y su evolución ya en el siglo XXI hacia los emojis (pequeñas figuras dibujadas con valor simbólico ) han supuesto un cambio evidente en el modo de comunicarnos.

«No se trata, por supuesto, de que los emoticonos y los emojis vengan a robarnos palabras o a pervertir nuestra lengua, que ha mostrado durante siglos su capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos y a las tecnologías de cada época. Ni de que acabemos expresándonos solo con este tipo de elementos. Creemos más bien que constituyen un elemento más que contribuye a lograr el fin último de las lenguas: la comunicación entre las personas», señala el coordinador general de la Fundéu BBVA, Javier Lascuráin.

«En un mundo marcado por la velocidad, los emoticonos aportan agilidad y concisión. Y en un entorno en el que buena parte de lo que escribimos, sobre todo en chats y sistemas de mensajería instantánea, es comunicación oral puesta por escrito, estos elementos nos permiten añadir matices gestuales y de intención que de otro modo se perderían», añade.

Requisitos para ser palabra del año

La Fundación del Español Urgente da todos los años a conocer la lista con las candidatas que deben cumplir varios requisitos. Por un lado, que sean términos que hayan estado, en mayor o menor medida, presentes en el debate social y en los medios de comunicación. Por otro, que, por su formación, significado o dudas de uso, ofrezcan interés desde el punto de vista lingüístico y hayan sido, por tanto, objeto de alguna de las recomendaciones que ha publicado diariamente la Fundéu BBVA durante el año.