Los Goya invitan a Luppi, Sbaraglia y Santaolalla en su 25 cumpleaños
Los fastos para las bodas de plata de los premios más importantes del cine español se mostraban parcialmente hoy para la prensa y todas las miradas estaban puestas en la polémica de Álex de la Iglesia, que anunció su dimisión como director de la Academia española del Cine hace dos semanas, por su desacuerdo con la ley Sinde, reguladora de las descargas ilegales en internet.
El director de "Balada triste de trompeta", cinta que opta a quince premios, hará no obstante de anfitrión en esta gala, que se ha trasladado al coliseo madrileño con su empeño y su capacidad negociadora, pero en la que no se pudo conseguir que el escritor peruano Mario Vargas Llosa, habitual espectador de las óperas de este teatro, entregara el premio al mejor guión.
Sobre ese escenario vestido para la ocasión con telas de plata y dos atriles polimorfos, sí estarán para entregar el premio a la mejor película hispanoamericana dos pesos pesados del cine argentino de dos generaciones muy distintas: Leonardo Sbaraglia y Federico Luppi.
La peruana "Contracorriente", de Javier Fuentes-León, la argentina "El hombre de al lado", de Gastón Duprat y Mariano Cohn, la mexicana "El infierno", de Luis Estrada, y la chilena "La vida de los peces", de Matías Bize, son las cintas candidatas.
Sin embargo, al margen de esta categoría reservada a las cinematografías latinoamericanas, dos de los protagonistas en las categorías generales son mexicanos: Gael García Bernal, protagonista de la cinta de Icíar Bollaín "También la lluvia" -que opta a trece premios, aunque ninguno para el actor-, y Alejandro González-Iñarritu, director de "Biutiful", candidata a ocho galardones.
Ninguno de ellos, en cambio, estará mañana en Madrid, aunque sí el músico argentino Alejo Stivel -que paseaba por el ensayo sin saberse bien su rol en el espectáculo- y el compositor, también argentino, Gustavo Santaolalla, que podría sumar a sus dos Óscar un premio Goya por la música de la cinta protagonizada por Javier Bardem.
El actor español, pese a su reciente paternidad y a que esa misma noche optará a un prestigioso premio internacional (el BAFTA de la Academia Británica), estará en primera fila, en la butaca 2, como indicaba un letrero más grande de lo habitual. Sólo Álex de la Iglesia y la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, responsable de la ley que motivó su dimisión, destacaban de igual manera y codo con codo en la fila 9.
Y es que, dentro de su espectacularidad, el Teatro Real es, en realidad, pequeño: sólo 1.750 butacas en total -algunas de ellas con visibilidad nula- y una platea desbordada ya sólo con los candidatos. Los miembros de la Academia, de hecho, tuvieron que ser filtrados por sorteo para atribuir las localidades restantes.
A pesar de todo, la fiesta será, dicen, grandiosa: se ocultan estrictamente los vídeos pregrabados, se resisten a dar el nombre del presentador del Goya a la mejor película, y Andreu Buenafuente -"showman" televisivo que conduce la ceremonia por segundo año consecutivo- no mostró hoy a la prensa ni uno solo de sus momentos sobre el escenario.
¿Cuál será la gran sorpresa? Las respuestas eran sólo descartes: no será el portero del Real Madrid Iker Casillas, que el propio De la Iglesia había sugerido. Pedro Almodóvar, que sorprendió el año pasado, está en China, y el palco de la Casa Real estará vacío de sangre azul.
Otros rumores apuntaban a Sigourney Weaver y Robert de Niro, que ruedan con Rodrigo Cortés en Barcelona. "Que yo sepa, no", decía Beatriz de la Gándara, productora de la ceremonia, aunque se mostraba menos tajante que al desmentir la presencia de Roman Polanksi.
Mateo Sancho Cardiel