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El cabello y las uñas siguen creciendo después de la muerte: la explicación médica que desmonta uno de los mitos más inquietantes

Para que haya un crecimiento real se necesitan células vivas. Freepik
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MadridHay mitos que parecen más sacados de historias de terror que la propia ciencia. Uno de los más repetidos dice que, tras morir, el cabello y las uñas siguen creciendo durante un tiempo. La imagen puede resultar inquietante: un cuerpo sin vida que, de alguna manera, tiene partes que continúan funcionando cuando todo lo demás se ha parado.

La idea ha aparecido en conversaciones familiares, películas, novelas, relatos de miedo o artículos de curiosidades. Sin embargo, la explicación médica es mucho menos sobrenatural y bastante más simple: ni el pelo ni las uñas siguen creciendo después de morir. Lo que pasa es un efecto visual provocado por los cambios físicos que experimenta el cuerpo, en especial por la deshidratación y el retraimiento de la piel.

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La confusión puede nacer de algo real. En ciertas circunstancias, las uñas pueden parecer más largas y el pelo puede dar la impresión de sobresalir más. Pero, parecer no es lo mismo que ser real.

Un mito con una imagen poderosa

El mito funciona porque visualmente es convincente. Si alguien observa un cuerpo un tiempo después de la muerte y nota que la piel se ha retraído alrededor de las uñas o el cuero cabelludo, puede tener la sensación de que uñas y pelo se han alargado. Esa impresión, repetida durante generaciones, acabó convertida en una conclusión popular: siguen creciendo.

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En épocas donde el conocimiento médico era más limitado y las prácticas funerarias diferentes, estas observaciones podían parecer misteriosas. Las personas que trabajaban con cuerpos, o quienes llegaban a ver restos exhumados, podían encontrar uñas más expuestas, dientes aparentemente más largos o rasgos más afilados. Sin entender los procesos de deshidratación y descomposición, no era difícil atribuir esos cambios a algún tipo de crecimiento post mortem.

¿Qué necesita el cuerpo para que algo pueda crecer?

Para que una uña o un pelo crezcan no es suficiente con que sigan ahí. El crecimiento es un proceso activo. Depende de células que se dividen, reciben nutrientes, utilizan energía y están reguladas por señales internas del organismo.

En vida, el pelo crece desde el folículo piloso, una estructura situada bajo la piel. Allí, células vivas se multiplican y producen la fibra capilar, que se va desplazando hacia fuera. La parte visible del cabello está formada principalmente por queratina, una proteína resistente, pero el crecimiento real no ocurre en la punta del pelo, sino en la raíz.

Las uñas funcionan de una forma muy parecida. Crecen desde la matriz ungueal, una zona situada bajo la piel, en la base de la uña. Las células de esa matiz se multiplican, se endurecen y empujan hacia delante la lámina ungueal que vemos en el dedo. Es decir, la uña no crece porque la punta se estire, sino porque se produce nuevo material desde su base.

Todo esto necesita oxígeno, glucosa, riego sanguíneo y metabolismo activo. Cuando una persona muere, el corazón deja de latir por lo que la circulación se detiene. Las células dejan de recibir oxígeno y nutrientes, y la actividad organizada que permite el crecimiento se interrumpe. Por eso, desde un punto de vista médico, no puede haber un crecimiento real y visible de pelo ni uñas después de morir.

La parte visible del pelo y la uña ya está “muerta”

Esta es una de las claves para entender el mito. El pelo y las uñas visibles ya están formados por material sin vida.Esto no quiere decir que no formen parte del cuerpo, sino que la parte que tocamos, cortamos o limamos no tiene células vivas funcionando como en otros tejidos.

Por eso, cortarse el pelo o las uñas no duele. Lo que se corta es la queratina endurecida. El dolor aparece solo si se daña la piel, la matriz ungueal o zonas vivas cercanas. En condiciones normales, el pelo y las uñas crecen porque hay células vivas produciendo nuevo material desde debajo de la piel.

Cuando la vida se detiene, la queratina ya formada permanece durante un tiempo porque es resistente y se descompone más lentamente que otros tejidos blancos, pero no es lo mismo permanecer que continuar creciendo.

¿Puede haber actividad celular después de morir?

Una pregunta razonable es si todo se detiene de golpe en el mismo segundo. Algunas células pueden mantener cierta actividad durante un tiempo breve después de la muerte, dependiendo de factores como la temperatura, el tipo de tejido y las condiciones del cuerpo. Pero es una actividad residual que no significa que el organismo siga funcionando de forma coordinada.

Para que crezcan el pelo o las uñas hace falta mucho más que células aisladas con restos de energía. Hace falta una regulación biológica compleja: circulación, oxígeno, nutrientes, metabolismo, señales hormonales y división celular organizada. Después de la muerte, esa coordinación desaparece.

Por eso, aunque algunas células pueden tardar más en morir que otras, no es suficiente como para que el cabello o las uñas puedan crecer de forma visible.