"Siento celos de mi hermano": es muy fácil gestionar la envidia familiar
Dentro de cualquier familia real con varios hermanos la envidia es el pan de cada día, pero en ocasiones está más que justificada
Los celos son lo más normal del mundo a determinadas etapas del desarrollo, y sino que se lo pregunten a cualquier hermano mayor. El problema surge o bien cuando los celos se cronifican en el tiempo, o bien cuando los celos son justificados. Esto es lo que le sucede a Emma y hoy su testimonio nos ayudará a aprender a gestionar la envidia en la familia.
El caso de Emma (20 años):
"Antes de nada, yo quiero mucho a mi hermano y a mis padres. Tengo muy buena relación con ellos a pesar de las circunstancias y las discusiones. Dicho esto, si le tuviese que poner un nombre a mi problema es que tengo un poco de envidia de mi hermano.
Siempre me ha dado la sensación de que le llevan entre algodones y cuando comparo creo que han sido más duros y exigentes conmigo en la mayoría de cosas. Por ejemplo, cuando él aprobaba un examen era como si hubiese una fiesta en casa. Cuando yo aprobaba independientemente de la nota que sacase, lo pasaban por alto. Recuerdo un día que saqué un 9,5 en biología y cuando se lo dije a mis padres, me dijeron "pues la próxima vez un 10".
Esto me daba mucha rabia, porque mi hermano es igual de inteligente que yo. Entendería que le apoyasen más si hubiese tenido dificultades con el estudio o lo que sea, pero no.
También le dieron muchas más facilidades cuando empezó la universidad. Le acompañaron en la mudanza y le iban a visitar casi todos los fines de semana. En mi caso, cuando me mudé me las tuve que apañar sola y no me suelen visitar.
Otra cosa que me molesta es que mis padres siempre me cogen cosas mías para dárselas a él o a su novia. Si me lo pidieran, no me importaría, pero más de una vez he ido a casa un fin de semana y me había desaparecido algo de maquillaje o ropa. Al preguntar me enteraba que se lo habían regalado a la novia de mi hermano porque según ellos, si no me lo he llevado a mi piso de estudiantes es que no lo necesito.
Mi hermano es el primero que es consciente de lo que pasa y suele mediar. Intenta que no haya tantos favoritismos, pero a mi me duele que me traten así. Me siento desplazada y aunque está feo admitirlo, siento envidia de él.
Cómo gestionar la envidia
Cuando nos imaginamos una familia feliz, es inevitable pensar en esas fotos de Instagram o en los videoblogs de YouTube en los que sonríen, se abrazan y disfrutan. No hay discusiones, no hay malas contestaciones y no hay sentimientos desagradables. Tampoco hay realidad. En cualquier casa hay algún malentendido y discusiones, y siempre y cuando se mantenga el respeto y el cariño, no pasa nada.
Dentro de cualquier familia real con varios hermanos, la envidia es el pan de cada día. A la hora de gestionarla es importante hacernos una pregunta: “¿Lo que siento está justificado o es una rayada mental mía?” La respuesta va a influir en la forma de actuar.