La vida actual de Juanele, la leyenda del Zaragoza que estuvo dos veces en la cárcel

Una vida marcada por el trastorno bipolar, y su viaje hacia la redención que culmina con el lanzamiento de un libro
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Poco después de cumplir diez años, a Juan Castaño Quirós (Gijón, 1971) le echaron de la cantera del Sporting de Gijón por sus problemas de actitud. Juanele fue un futbolista brillante al que su propia mente le jugó demasiadas malas pasadas. No le privó de jugar 346 partidos en Primera División entre 1991 y 2004, pero sí condicionó profundamente su vida tras la retirada. La salud mental, que le retiró del fútbol profesional con solo 34 años, le hizo pasar también por un infierno personal desde que se alejó del césped.
En los trece años que duró su carrera en la élite, Juanele brilló en Sporting de Gijón, CD Tenerife y Real Zaragoza. Fue con el conjunto maño con el que vivió la etapa más exitosa de su carrera deportiva, ganando dos veces la Copa del Rey y disputando competiciones europeas. El atacante incluso llegó a jugar en la selección española con la que disputó cinco partidos y anotó dos goles. Hasta formó parte de la expedición de ‘La Roja’ al Mundial de Estados Unidos 1994, aunque no tuvo la oportunidad de jugar en el torneo.
Una vida marcada por el trastorno bipolar
Cuando un jugador no alcanza su máximo potencial por las lesiones, todo el mundo parece comprenderlo. Los problemas de Juanele, sin embargo, no eran físicos. Es por eso que al futbolista, que acabó siendo diagnosticado con trastorno bipolar, se le acusaba de fiestero y hasta de consumir drogas. Sus excompañeros, por contra, aseguran que era “un tío sano” y que, aunque salía de fiesta, lo hacía en la misma medida que todos sus compañeros de equipo. “Éramos jóvenes y teníamos el permiso del club. Nunca he salido por la noche antes de un partido”, decía él mismo.
Lo que ocurría es que la ‘lesión’ de Juanele era invisible. “En Zaragoza tuve un problema personal y un problema deportivo con Paco Flores. Me dio una depresión muy grande y los médicos detectaron que soy bipolar y que debía tomar medicación. Cuando me lo comentaron lo llevé muy mal. Estuve en bastantes médicos. No es fácil llevarlo. Me costó mucho. Fueron mis últimos años de fútbol y me costó asimilar que debía dejar el fútbol”, decía en una entrevista en 2024.
Fue esta situación la que llevó al exfutbolista, que no llevaba bien la presión ligada al fútbol profesional, a dar un paso atrás para jugar en Segunda División con el Terrasa. La idea, tanto suya como de Juanma Lillo, era ofrecerle un contexto más apropiado para la recuperación en un conjunto que no tenía tantas exigencias. Aquello no funcionó ni a nivel deportivo ni personal. “Estaba muy mal de la depresión, no estaba para jugar”, decía un excompañero. Durante una semana, de hecho, ni siquiera se presentó a entrenar.

Juanele acabó dejando el fútbol, pero eso tampoco le ayudó. En los primeros años después de alejarse de los terrenos de juego protagonizó varios intentos de suicidio y fue sentenciado dos veces a prisión. La primera por una pelea de bar. La segunda, más grave, por agredir a su expareja con un bate de béisbol. La justicia le obligó a ingresar en un módulo terapéutico del Centro Penitenciario de Villabona (Asturias) en el que permaneció durante cinco meses. Después se mantuvo en libertad vigilada durante otros tres años, teniendo que dar parte de su tratamiento y recuperación.
Un viaje hacia la redención
“Mi paso por la cárcel no me sirvió para nada. No hice ni un amigo. No se lo deseo a nadie. Hay errores que no hay que cometer”, explicó Juanele en una entrevista. Tras aquel segundo paso por la cárcel y una pandemia en la que vivió una nueva crisis de salud, comenzó a escribir un libro que finalmente publicó en 2024. Se titula “Mi verdad” y está dedicado a la hija del futbolista. “Mi hija pasó malos momentos cuando estuve en la cárcel y con la depresión. Mi hija va a leer el libro y sabrá quién es su padre, hice cosas buenas y también algunas malas, soy un padre y tengo corazón”, decía en la presentación.
Apenas unos días después de publicar “Mi verdad”, el futbolista sufrió un ictus del que se ha recuperado sin secuelas aparentes. Desde entonces Juanele ha mantenido un perfil bajo sin nuevas crisis de salud ni incidentes, viviendo una vida tranquila que llevaba persiguiendo durante mucho tiempo y que le había resultado esquiva durante décadas. Dice que escribir es lo que más le ayudó a entenderse a sí mismo y a cerrar heridas. Fue su propia forma de terapia y lo que le permitió aprender a aceptar su enfermedad.
